Santa María Magdalena de Pazzi, nacida como Caterina de' Pazzi en Florencia el 2 de abril de 1566, provenía de una de las familias más ilustres de la ciudad, emparentada con los Médici. Hija de Camillo de' Pazzi y María Buondelmonti, desde niña mostró una profunda inclinación espiritual, marcada por la oración ferviente y el deseo de unión con Dios.2,3 A los nueve años ya experimentaba éxtasis, y a los dieciséis ingresó en el monasterio carmelita de Santa María de los Ángeles, tomando el nombre de María Magdalena en honor a la santa del Evangelio.
Su vida religiosa estuvo jalonada por enfermedades graves que la postraron durante años, impidiéndole incluso recostarse para pronunciar sus votos en 1584. A pesar de estas pruebas físicas, su alma se elevaba en constantes raptos místicos, donde dialogaba con Cristo y la Virgen. Fue maestra de novicias y superiora, destacando por su celo apostólico a través de cartas proféticas que urgían reformas eclesiásticas y morales en un tiempo de crisis post-tridentina.1,3 Murió el 25 de mayo de 1607, a los 41 años, y fue canonizada en 1669 por Clemente X. Su cuerpo incorrupto se venera en el mismo monasterio florentino.4
