Infancia y juventud en Konnersreuth
Teresa Neumann nació el 8 de abril de 1898 en Konnersreuth, un pequeño pueblo bávaro en Alemania, en una familia campesina profundamente católica. Desde niña mostró una devoción intensa por la Eucaristía y la Virgen María, participando activamente en la vida parroquial. A los 20 años, sufrió un grave accidente que la dejó parapléjica y con graves secuelas neurológicas, confinándola a una silla de ruedas durante años.1,2
Su recuperación milagrosa en 1926, atribuida a la intercesión de Santa Teresa de Lisieux tras una visión, marcó el inicio de sus fenómenos místicos. A partir de entonces, Neumann afirmó no ingerir alimentos sólidos ni líquidos, salvo la Eucaristía semanal, un estado conocido como inedia mística, similar a casos históricos como el de Santa Catalina de Siena.
Vocación y vida de oración
Neumann no ingresó en una orden religiosa, sino que vivió como laica en su hogar familiar, dedicándose a la oración contemplativa y al apostolado. Recibía a miles de peregrinos, confesores y observadores, soportando un intenso sufrimiento físico y espiritual unido a la Pasión de Cristo. Su existencia se caracterizó por una humildad extrema, rechazando publicidad y sometiéndose a exámenes eclesiales.

