Primeras apariciones del título
El nombre Stella Maris surge en la tradición latina a partir del siglo VIII, cuando se popularizó el himno Ave maris stella, una canción que ha acompañado la oración de los marinos durante más de mil años1. La expresión se vinculó rápidamente con la figura de María como guía luminosa para los navegantes que cruzaban mares turbulentos.
Interpretaciones del nombre
Aunque la etimología exacta ha sido objeto de debate, la mayoría de los padres de la Iglesia y teólogos la entienden como una metáfora de la luz que dirige al navegante hacia puerto seguro. San Tomás de Aquino, en su Expositio Salutationis angelicae, señala que, al igual que los marineros siguen la estrella del mar, los cristianos son guiados por María hacia la gloria celestial2. El propio Papa Benedicto XVI, en Spe Salvi, reafirma que María, como «estrella del mar», ilumina el camino del hombre hacia Cristo1.
