La Sagrada Escritura es fundamental para la vida y misión de la Iglesia.
Fuente de Teología y Predicación
La teología sagrada se fundamenta en la palabra escrita de Dios, junto con la sagrada tradición, como su base primaria y perpetua. Al escudriñar a la luz de la fe toda la verdad almacenada en el misterio de Cristo, la teología se fortalece y se rejuvenece constantemente por esa palabra. El estudio de la página sagrada es, por así decirlo, el alma de la teología sagrada.
Asimismo, el ministerio de la palabra —la predicación pastoral, la catequesis y toda la instrucción cristiana, en la que la homilía litúrgica ocupa el lugar más importante— se nutre y florece de manera saludable por la palabra de la Escritura. Toda la predicación de la Iglesia debe ser alimentada y regulada por la Sagrada Escritura.
Acceso y Traducciones
La Iglesia ha procurado siempre que la Sagrada Escritura sea accesible a todos los fieles cristianos. Por esta razón, desde el principio aceptó la antigua traducción griega del Antiguo Testamento conocida como la Septuaginta, y siempre ha honrado otras traducciones orientales y latinas, especialmente la Vulgata. La Iglesia, con su autoridad y preocupación maternal, se asegura de que se realicen traducciones adecuadas y correctas a diferentes idiomas, especialmente a partir de los textos originales de los libros sagrados. También se fomenta la cooperación ecuménica en la producción de estas traducciones para que todos los cristianos puedan utilizarlas.
Lectura y Estudio Personal
Todos los clérigos, especialmente los sacerdotes, diáconos y catequistas, deben aferrarse a las Sagradas Escrituras mediante la lectura sagrada diligente y el estudio cuidadoso. Esto es para que no se conviertan en «predicadores vacíos de la palabra de Dios exteriormente, que no la escuchan interiormente».
La Iglesia también insta encarecidamente a todos los fieles cristianos, especialmente a los religiosos, a aprender por la lectura frecuente de las divinas Escrituras el «excelente conocimiento de Jesucristo». Como afirmó San Jerónimo, «la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo»,. La lectura diaria de la Escritura, especialmente del Nuevo Testamento, debe unirse orgánicamente a la práctica de la oración diaria, ya que en la oración nos dirigimos a Dios y en la Sagrada Escritura Dios nos habla.
Proyectos Actuales en Estudios Bíblicos Católicos
El campo de los estudios bíblicos católicos continúa evolucionando. Proyectos actuales, como la producción de traducciones y comentarios de la Septuaginta y la Peshitta siríaca, buscan hacer accesibles las ricas tradiciones interpretativas orientales a los lectores occidentales,. La cooperación interconfesional entre católicos y judíos en el estudio de las Escrituras hebreas también está complementando los avances ecuménicos,.
Un proyecto notable es «La Bible en ses Traditions» de la École Biblique, que busca crear una nueva versión de la Bible de Jérusalem incorporando la irreductibilidad de varias versiones del mismo libro o pasaje, y abordando la importancia de la historia de la recepción en los estudios literarios, lo que a su vez está íntimamente relacionado con una renovada apreciación de la exégesis patrística,. Esto combina los aspectos literarios con el significado histórico o doctrinal de los textos bíblicos,.