El tomismo
El tomismo. Introducción al sistema de santo Tomás de Aquino fue una de las obras decisivas de Gilson. El libro ofreció una exposición histórica y doctrinal del pensamiento del Aquinate, prestando especial atención a la metafísica, la antropología, la moral y la teología natural. La obra apareció inicialmente en 1919 y alcanzó varias ediciones posteriores.
Gilson no presentó el tomismo como un conjunto cerrado de fórmulas escolares. Intentó mostrar la dinámica interna de la doctrina tomista y su fundamento en la noción de ser.
La filosofía en la Edad Media
La filosofía en la Edad Media constituye una de sus grandes síntesis históricas. La obra estudia el desarrollo del pensamiento cristiano medieval y muestra la pluralidad de escuelas, autores y problemas que formaron la filosofía medieval.
Su enfoque se opone a la idea de una Edad Media intelectualmente homogénea. Gilson distingue entre las tradiciones agustiniana, aristotélica, franciscana, tomista y nominalista, sin perder de vista el horizonte cristiano común.
El espíritu de la filosofía medieval
El espíritu de la filosofía medieval recoge una de las formulaciones más influyentes de la concepción gilsoniana de la filosofía cristiana. La obra nació en relación con las conferencias Gifford pronunciadas en Aberdeen durante 1931 y 1932.
Gilson sostuvo que la filosofía medieval no podía reducirse a una doctrina única llamada «escolástica». La pluralidad filosófica medieval convivía con la unidad de la fe cristiana. Esa unidad no procedía únicamente de la lógica aristotélica, sino también de la orientación religiosa y teológica que animaba la investigación.
Realismo tomista y crítica del conocimiento
En Realismo tomista y crítica del conocimiento, Gilson defendió el realismo frente a las corrientes modernas que situaban el conocimiento en una conciencia separada del mundo. El entendimiento humano conoce la realidad y puede alcanzar la verdad, aunque lo haga de modo limitado, progresivo y dependiente de la experiencia sensible.
El realismo tomista no afirma que el conocimiento humano sea exhaustivo ni infalible. Afirma que el ser de las cosas constituye la medida última de la verdad y que el entendimiento puede adecuarse a la realidad.
El ser y la esencia
El ser y la esencia desarrolla de forma sistemática la distinción entre esencia y existencia. La obra ocupa un lugar central en la interpretación gilsoniana de la metafísica tomista y en su defensa de una filosofía del acto de ser.
Gilson examinó la evolución histórica de las concepciones del ser y mostró cómo santo Tomás introdujo una comprensión especialmente profunda de la dependencia de las criaturas respecto de Dios.
El filósofo y la teología
El filósofo y la teología posee un carácter autobiográfico e intelectual. Gilson volvió allí sobre las relaciones entre el cristianismo y la filosofía, así como sobre las controversias que mantuvo con Jacques Maritain y con filósofos no tomistas acerca de la filosofía cristiana.
La obra muestra que Gilson no concebía la historia de la filosofía como una sucesión de sistemas completamente independientes. Las ideas filosóficas nacen dentro de tradiciones religiosas, culturales y espirituales concretas.
Las tribulaciones de Sofía
En Las tribulaciones de Sofía, Gilson reflexionó sobre la actualidad del tomismo, el diálogo con el marxismo y algunas cuestiones relacionadas con el pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin.
La obra refleja su interés por la capacidad de la filosofía cristiana para afrontar los problemas contemporáneos sin abandonar sus principios metafísicos.