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Eugenesia

La eugenesia es el conjunto de ideas y prácticas que pretenden «mejorar» la población humana (por lo general mediante criterios hereditarios) para aumentar determinadas cualidades consideradas deseables. En el marco católico, la eugenesia plantea un problema moral de fondo: la dignidad inviolable de toda persona humana y el deber de proteger su vida y su integridad desde el inicio. Por ello, la enseñanza católica distingue entre acciones orientadas al cuidado y la curación de la vida humana y aquellos proyectos que, aunque se presenten como «salud pública» o «progreso», terminan justificando selecciones basadas en la «calidad» humana, o incluso supresiones de embriones y fetos.1,2,3

Tabla de contenido

Etimología y definición

El término eugenesia se entiende, en su sentido clásico, como la búsqueda de un «mejor nacimiento» o «buena descendencia». En la tradición enciclopédica católica se explica como un estudio de aquellas influencias bajo control social que podrían mejorar o empeorar las «cualidades raciales» de generaciones futuras, física o mentalmente.4

En su dimensión práctica, la eugenesia no queda en la teoría: suele incluir decisiones sociales y políticas, como legislación o administración pública, orientadas a dirigir la reproducción humana. Esta característica es especialmente relevante para la valoración moral católica, ya que introduce el papel del Estado o de instituciones sociales en cuestiones ligadas a la vida, la familia y el matrimonio.4,5

Tipos de eugenesia: «positiva» y «negativa»

La literatura eclesial y enciclopédica tradicional suele presentar dos grandes formas:

  • Eugenesia positiva: busca promover la descendencia de los considerados «aptos» o «dignos».4

  • Eugenesia negativa: pretende desincentivar o impedir la descendencia de los considerados «no aptos» o «no dignos», e incluso tratar de eliminar «defectos» mediante políticas de segregación o esterilización.4

Esta distinción resulta clave para comprender por qué, en la evaluación católica, la eugenesia se relaciona con un riesgo moral: la selección implica rechazo, y el criterio de «utilidad biológica» puede sustituir al reconocimiento del valor personal e irrepetible de cada ser humano.4,2

Eugenesia y derecho a la vida: el núcleo moral católico

La enseñanza católica sitúa el punto decisivo en el derecho inviolable a la vida. El Catecismo afirma que la vida humana es sagrada porque depende de la acción creadora de Dios, y subraya que Dios solo es Señor de la vida, por lo que nadie puede reclamar el derecho de destruir directamente a un inocente bajo ninguna circunstancia.1

En esa misma línea, se enseña que la preocupación por la eugenesia o la salud pública no puede justificar ningún tipo de asesinato, incluso si lo ordena una autoridad pública.6

Eugenesia y eliminación de vidas: por qué es inaceptable

La moral católica considera gravemente contrarios a la dignidad humana los atentados que buscan suprimir vidas por motivos de «mejora», «selección» o «prevención de sufrimientos». En el Catecismo, se afirma con claridad que la muerte intencional de un inocente es moralmente ilícita, y se incluye explícitamente la referencia a que la eugenesia no puede ser fundamento para homicidios.6,1

Asimismo, la enseñanza sobre el respeto debido a los moribundos y personas enfermas, al describir que la eutanasia intencional es asesinato, recuerda otro aspecto del mismo problema: cuando se elimina la vida por razones instrumentales —por ejemplo, eliminar el sufrimiento— se rompe la lógica del cuidado y se cae en la lógica de la supresión. Aunque esto no sea «eugenesia» en sentido estricto, la conexión moral es real en la medida en que ambas prácticas pueden apoyarse en una idea utilitarista de la vida humana.7,8

Eugenesia, embrión humano y manipulación genética

Procedimientos terapéuticos frente a selección no terapéutica

El Catecismo contempla la licitud de ciertas actuaciones sobre el embrión, siempre que se trate de procedimientos terapéuticos que respeten la vida e integridad del embrión y no conlleven riesgos desproporcionados, estando dirigidos a la curación, mejora del estado de salud o supervivencia individual.3

En cambio, se considera inmoral producir embriones destinados a ser utilizados como «material biológico desechable».3

Además, se afirma que ciertos intentos de influir la herencia cromosómica o genética no son terapéuticos, sino que buscan producir seres humanos seleccionados según el sexo u otras cualidades predeterminadas. Estas manipulaciones se califican como contrarias a la dignidad personal, a la integridad y a la identidad del ser humano, que es única e irrepetible.3

«Eugenesia selectiva» y supresión de embriones o fetos

En una intervención dirigida a la Pontificia Academia para la Vida, el papa Juan Pablo II denuncia el crecimiento de una «nueva eugenesia selectiva» que conduce a la supresión de embriones y fetos que padecen alguna enfermedad. Se señala también el uso de teorías sobre supuestas diferencias antropológicas y éticas entre etapas del desarrollo prenatal, y se critica el recurso a una noción errónea de «calidad de vida» por encima de la sacralidad de la vida.2

En la misma línea, se subraya la necesidad de que los derechos ligados a la protección del genoma y al derecho a la vida se apliquen a todo ser humano desde la fecundación, sin discriminación por imperfecciones genéticas, defectos físicos o etapas del desarrollo prenatal.2

Eugenesia y matrimonio: límites a la intervención del poder público

La crítica católica a la eugenesia no se limita a la biomedicina: alcanza también a la esfera familiar y jurídica. Una fuente central es la encíclica Casti Connubii (1930) del papa Pío XI, donde se condena una teoría de eugenesia —ya sea positiva o negativa— por considerar que propone medios que desatienden las leyes naturales y divinas, así como los derechos individuales relativos al matrimonio.9

En el mismo texto, se describe como perniciosa la práctica que, «demasiado solícita» por la causa eugenésica, pone la eugenesia por encima de fines de un orden superior, y pretende por autoridad pública prohibir el matrimonio a quienes, aun siendo aptos naturalmente para casarse, podrían —según conjeturas científicas— engendrar descendencia defectuosa por transmisión hereditaria.5

Se añade que, incluso cuando se recurre a acciones médicas para privar a las personas de una facultad, se trata de una atribución indebida del poder civil: no sería un castigo legítimo por un crimen cometido, sino una invasión sobre un bien y un derecho de los individuos y de la familia.5

Así, la valoración católica no solo rechaza el objetivo de «mejorar» mediante criterios discriminatorios, sino también la lógica según la cual el Estado se arrogaría un poder que no le corresponde sobre la capacidad y el derecho a la vida familiar.5,9

Diagnóstico prenatal, selección y discriminación

Desde el punto de vista católico, la cuestión no es únicamente si existen técnicas de análisis, sino para qué se usan. La preocupación aparece cuando el diagnóstico prenatal y prácticas vinculadas se aplican de manera no terapéutica, convirtiéndose en un mecanismo discriminatorio contra quienes «no son saludables» o «perfectos» desde las fases más tempranas de su vida, llegando incluso a un intento sobre sus vidas.10

En este contexto, se denuncia la transformación de la discriminación en un proyecto selectivo que elimina a quienes no cumplen un ideal biológico.10,2

Perspectiva histórica en la Enciclopedia Católica: «cultura de la raza» y límites morales

La Enciclopedia Católica (1913) presenta un análisis histórico y terminológico que ayuda a ver cómo se comprendía la eugenesia en el pensamiento de comienzos del siglo XX. Allí se indica que la ciencia eugenésica se dividía en heredidad y ambiente, y que el movimiento no se quedaba en estudiar: implicaba acción pública mediante legislación y administración.4

También ofrece una formulación de contraste moral: el enfoque católico sitúa el fin del ser humano en la vida eterna, mientras que la eugenesia «moderna» lo habría colocado en la «valía cívica».4

La misma fuente afirma que, aunque se admitía la importancia de la formación corporal y mental, la diferencia decisiva es el orden moral: en la visión católica la cultura corporal y mental quedaría subordinada a la moral, mientras que en la eugenesia moderna ocurriría lo contrario.4

Finalmente, esa enciclopedia reconoce la cuestión de la segregación y la esterilización como «el nudo» del problema, y presenta una postura restrictiva: incluso cuando las operaciones se consideraban «leves» desde el punto de vista técnico, el juicio moral se centra en sus efectos morales; además, se afirma que no serían admisibles salvo como medios necesarios para la salud corporal y con una cautela que impida convertirlo en herramienta social de rechazo.4

Criterios de discernimiento moral (síntesis católica)

Con los textos anteriores, pueden sintetizarse criterios generales usados en la enseñanza católica:

  • La intención y el fin importan: un procedimiento sobre el embrión puede ser moralmente admisible si es terapéutico y respeta la vida e integridad sin riesgos desproporcionados.3

  • La dignidad personal no admite selección instrumental: producir seres humanos mediante criterios predeterminados (sexo u otras cualidades) se considera contrario a la dignidad e identidad personal.3

  • No se puede eliminar vida humana por criterios de calidad: la eugenesia selectiva que suprime embriones o fetos enfermos se denuncia como gravemente contraria al derecho a la vida sin discriminación.2,10

  • El Estado no puede sustituir el derecho a la familia: se condena impedir el matrimonio por supuestas consideraciones eugenésicas basadas en conjeturas científicas sobre transmisión hereditaria.5,9

  • La «salud pública» no autoriza el homicidio: incluso invocando salud o eugenesia, no se justifica la destrucción de un inocente.6,1

Conclusión

En la doctrina católica, la eugenesia resulta moralmente problemática cuando se convierte en una lógica de selección y rechazo basada en «calidad» biológica, o cuando desemboca en la supresión de vidas humanas, especialmente en las primeras etapas del desarrollo. Al mismo tiempo, la tradición católica reconoce la licitud de intervenciones que, sin discriminación ni instrumentalización, estén orientadas a la curación y al respeto de la vida e integridad de cada persona, y establece que ni el poder público ni la apelación a la salud pueden justificar la eliminación directa de inocentes.3,2,6,5

Cuadro resumen

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreEugenesia
CategoríaDoctrina
DefiniciónConjunto de ideas y prácticas que pretenden «mejorar» la población humana mediante criterios hereditarios.
Descripción BreveEn la enseñanza católica la eugenesia es moralmente problemática cuando implica selección y supresión de vidas humanas.
DescripciónLa eugenesia, entendida clásicamente como la búsqueda de un ‘mejor nacimiento’, implica influencias sociales y políticas que pretenden dirigir la reproducción humana. La moral católica la evalúa a la luz de la dignidad inviolable de la persona y del derecho a la vida desde la concepción, denunciando la eugenesia positiva y negativa, la selección instrumental y la eliminación de embriones o fetos. Solo se admiten intervenciones terapéuticas que respeten la vida y la integridad del embrión.
Contexto HistóricoPrincipios del siglo XX (Enciclopedia Católica 1913), encíclica Casti Connubii (1930) de Pío XI, denuncias de Juan Pablo II sobre «nueva eugenesia selectiva».
ContextoMarco católico y moral cristiano.
Importancia EclesialDefiende la dignidad inviolable de toda persona y el derecho a la vida, y delimita los límites del poder público en la esfera familiar y biomedicina.
Enseñanzas Principales1) La vida humana es sagrada e inviolable. 2) La dignidad personal prohíbe cualquier selección instrumental de seres humanos. 3) La eugenesia positiva y negativa son moralmente reprochables cuando buscan mejorar la ‘calidad’ humana. 4) Sólo los procedimientos terapéuticos que respeten la vida del embrión son lícitos. 5) El Estado no puede impedir matrimonios por razones eugenésicas. 6) La supresión de embriones o fetos por motivos de ‘calidad de vida’ es contraria al derecho a la vida.

Citas y referencias

  1. Capítulo II amarás al prójimo como a ti mismo. Catecismo de la Iglesia Católica 🔗, § 2258 (1992). 2 3 4
  2. A la Academia Pontificia para la Vida, Papa Juan Pablo II. A la Academia Pontificia para la Vida (24 de febrero de 1998), § 6 (1998). 2 3 4 5 6 7
  3. Capítulo II amarás al prójimo como a ti mismo. Catecismo de la Iglesia Católica 🔗, § 2275 (1992). 2 3 4 5 6 7
  4. La Iglesia y la eugenesia. Enciclopedia Católica, §La Iglesia y la Eugenesia (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9
  5. Papa Pío XI. Casti Connubii 🔗, § 68 (1930). 2 3 4 5 6
  6. Capítulo II amarás al prójimo como a ti mismo. Catecismo de la Iglesia Católica 🔗, § 2268 (1992). 2 3 4
  7. Capítulo II amarás al prójimo como a ti mismo. Catecismo de la Iglesia Católica 🔗, § 2324 (1992).
  8. Capítulo II amarás al prójimo como a ti mismo. Catecismo de la Iglesia Católica 🔗, § 2277 (1992).
  9. Divorcios – De la misma encíclica, Casti Connubii 🔗, 31 de diciembre de 1930, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum 🔗), § 3724 (1854). 2 3
  10. Observaciones finales, Academia Pontificia para la Vida. IV Asamblea Plenaria 1998, Documento Final (1998). 2 3



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