Evangelii Gaudium (EG) fue promulgada por el Papa Francisco y es su primera Exhortación Apostólica. Aunque se basa en las discusiones de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada en 2012 sobre el tema de la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana, el Papa Francisco la utilizó para ofrecer un marco programático para su pontificado1.
1.1. La Alegría como Fuente de la Evangelización
El tema central de la Exhortación es la alegría del Evangelio, que el Papa Francisco describe como la fuerza que impulsa toda la actividad evangelizadora de la Iglesia2. Esta alegría no es superficial, sino que nace del encuentro personal con Jesús y de la aceptación de su oferta de salvación, liberando a quienes la experimentan del pecado, la tristeza, el vacío interior y la soledad2. Cuando los cristianos se permiten ser llevados «más allá de sí mismos» por Dios, sus vidas cambian, y encuentran la fuente e inspiración de todos sus esfuerzos de evangelización3.
«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida de todos los que se encuentran con Jesús.»2
El Papa Francisco enfatiza que la tristeza no es una virtud cristiana; aunque el cristiano sufre, no cae en la tristeza profunda del alma3. La alegría es el modo en que se debe proclamar a Jesús; un cristiano descontento, triste o resentido no es creíble como evangelizador4.
1.2. Un Documento Programático
Evangelii Gaudium es considerada un documento clave para la comprensión de la visión de la Iglesia del Papa Francisco. El Papa Leo XIV, sucesor de Francisco, destacó la Exhortación como el lugar donde Francisco estableció de manera magistral y concreta el camino que la Iglesia Universal ha seguido durante décadas a raíz del Concilio Vaticano II1. Entre los puntos fundamentales de la Exhortación se encuentran:
El retorno a la primacía de Cristo en la proclamación1.
La conversión misionera de toda la comunidad cristiana1.
El crecimiento de la colegialidad y la sinodalidad1.
La atención al sensus fidei y la piedad popular1.
El cuidado amoroso de los más pequeños y rechazados1.
