La Evangelii Nuntiandi («La evangelización en el mundo moderno») fue el resultado de la III Asamblea General del Sínodo de los Obispos, celebrada en 1974, que se dedicó al tema de la evangelización1,2. El Papa Pablo VI había subrayado la importancia de la evangelización en varias ocasiones antes del Sínodo, destacando la necesidad de revisar los métodos para llevar el mensaje cristiano al hombre moderno, quien solo en este mensaje puede encontrar respuestas a sus preguntas y la energía para la solidaridad humana3. El documento se publicó en el décimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, cuyo objetivo principal era preparar a la Iglesia del siglo XX para proclamar el Evangelio de manera más efectiva a la gente de esa época2.
El Sínodo de 1974 fue un momento crucial para la Iglesia, y los Padres sinodales confiaron al Papa la tarea de dar un nuevo impulso a la evangelización, enraizando a la Iglesia en el poder del Pentecostés2. Juan Pablo II más tarde se refirió a este Sínodo como una «clave de lectura de primer orden» para el Concilio Vaticano II, y a la Evangelii Nuntiandi como un documento que guía a la Iglesia en diversas dimensiones, considerándolo un texto universal para una Iglesia en «estado de misión»4.
