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Evangelio apócrifo de Pedro

El Evangelio apócrifo de Pedro es un escrito cristiano antiguo, atribuido a san Pedro, que narra episodios de la pasión y la resurrección de Jesús. No pertenece a los cuatro evangelios canónicos: el fragmento conservado ofrece una versión propia de los acontecimientos, con detalles legendarios y una escena extraordinaria de la salida de Jesús del sepulcro. Los estudios citados sitúan su composición en el siglo II, aunque discrepan sobre la fecha y el lugar exactos.1,2

Das Fragment von Akhmim in Griechisch
Ver información de la imagenUna página del fragmento de Akhmim en griego (Evangelio de Pedro), c. 1893. Del libro de Henry Barcley Swete: “The Akhmim Fragment of The Apocryphal Gospel of St. Peter.” Cambridge University Press. MacMillan & Co. London, 1893, Henry Barcley Swete (1835 - 1917), Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreEvangelio apócrifo de Pedro
CategoríaLibro
Nombre CompletoPseudoPedro
DescripciónEscrito cristiano antiguo atribuido a san Pedro que narra episodios de la pasión y resurrección de Jesús
TítuloEvangelio de Pedro
AutorDesconocido
ContenidoEpisodios de la pasión, la custodia del sepulcro, la resurrección con elementos extraordinarios y la visita de las mujeres al sepulcro vacío.
Contexto HistóricoSiglo II
Fecha de Creación140
ImportanciaTestimonio de la diversidad de relatos cristianos que circularon durante los primeros siglos y de la literatura cristiana antigua.
LugarAntioquía
Lugar de OrigenAntioquía
Personas RelacionadasSan Pedro, Poncio Pilato, Petronio, María Magdalena
TemaPasión y resurrección de Jesús
TipoLibro, Escrito cristiano antiguo, Evangelio apócrifo, II

Tabla de contenido

Denominación y carácter

El nombre Evangelio de Pedro atribuye la obra al apóstol Pedro, pero no demuestra que él la escribiera. La antigua denominación Pseudo-Pedro refleja que la tradición cristiana no la consideró un evangelio auténtico de san Pedro. La Enciclopedia Católica la clasifica entre los apócrifos y la describe como una obra de carácter intermedio entre los evangelios genuinos y los relatos apócrifos puramente legendarios.1

El término apócrifo designa aquí un escrito religioso antiguo que no forma parte de los evangelios reconocidos por la Iglesia como canónicos. El fragmento presenta materiales narrativos sobre Jesús, pero su atribución apostólica y su valor histórico no equivalen a los de los evangelios del Nuevo Testamento.

Composición y datación

La composición suele situarse en el siglo II. Una entrada de la Enciclopedia Católica propone el primer cuarto o la mitad de ese siglo; otra la fecha aproximadamente hacia el año 140 y la localiza en Antioquía. Estas propuestas no coinciden por completo, por lo que conviene hablar de una datación aproximada, no de una fecha cierta.1,2

La obra circuló bajo el nombre de Pedro, una forma de atribución frecuente en escritos cristianos antiguos. Sin embargo, la información conservada no permite reconstruir con seguridad quién la compuso ni determinar con certeza el lugar de su redacción.

Conservación del texto

El escrito ha llegado de manera fragmentaria. Los pasajes conservados narran acontecimientos relacionados con la pasión, la custodia del sepulcro y la resurrección. Por ello, el contenido conocido no permite presentar el evangelio como una narración completa de la vida de Jesús.

El fragmento sobre la custodia cuenta que los dirigentes piden a Pilato soldados para vigilar el sepulcro durante tres días. Pilato les entrega al centurión Petronio y a sus hombres; juntos colocan una gran piedra, sellan la entrada y montan guardia.3

Contenido narrativo

La vigilancia del sepulcro

En el relato, los dirigentes temen que los discípulos roben el cuerpo de Jesús y anuncien que ha resucitado. Pilato autoriza la vigilancia, y el sepulcro queda cerrado y custodiado. El episodio amplía el relato de la tumba con medidas de seguridad muy concretas: soldados, piedra, sellos y una tienda junto al lugar.3

La escena de la resurrección

La narración contiene una escena de resurrección de carácter marcadamente extraordinario. Los soldados ven salir del sepulcro a tres figuras: dos sostienen a una tercera, y una cruz los sigue. Las figuras alcanzan proporciones sobrenaturales, hasta sobrepasar el cielo; después, una voz celestial habla y la cruz responde.4

Este episodio ofrece una representación visual y simbólica que no aparece en los evangelios canónicos. Su tono grandioso distingue al Evangelio de Pedro de los relatos evangélicos del Nuevo Testamento y contribuye a su carácter legendario.1,4

Las mujeres ante el sepulcro

El fragmento prosigue con María Magdalena, que acude al sepulcro al amanecer del día del Señor acompañada por otras mujeres. Ellas temen a quienes se muestran hostiles a Jesús y se preguntan quién podrá retirar la piedra para entrar.5

Al llegar, encuentran abierta la tumba. Dentro aparece un joven vestido con una túnica resplandeciente, que les anuncia que Jesús, el crucificado, ha resucitado y ya no está allí. Las mujeres sienten miedo y huyen.6

Pilato y los soldados

Los soldados comunican a Pilato lo que han visto y proclaman que Jesús era el Hijo de Dios. Pilato afirma que él está limpio de la sangre de Jesús y atribuye la decisión a quienes promovieron su condena. Los dirigentes piden que los soldados guarden silencio, y Pilato ordena que no divulguen los hechos.7

Relación con los evangelios canónicos

El escrito comparte con los evangelios canónicos el marco general de la pasión, la sepultura y el descubrimiento del sepulcro vacío. Al mismo tiempo, añade episodios y rasgos propios, especialmente la guardia detallada ante la tumba y la aparición de figuras de dimensiones cósmicas durante la resurrección.3,6,4

La escena en la que Jesús aparece entronizado por sus verdugos figura entre los pasajes que la Enciclopedia Católica considera quizá portadores de una tradición auténtica, aunque el mismo texto advierte que otros pasajes admiten interpretaciones heterodoxas. Esta valoración no convierte el conjunto del evangelio en testimonio apostólico ni equipara su autoridad con la de los evangelios canónicos.1

Valor histórico y teológico

El Evangelio de Pedro resulta valioso como testimonio de la diversidad de relatos cristianos que circularon durante los primeros siglos. Sus escenas permiten conocer cómo un autor antiguo amplió narrativamente la pasión y la resurrección, pero sus elementos espectaculares aconsejan distinguir entre el contenido del relato y los datos que pueden establecerse históricamente.

La tradición católica lo considera un escrito apócrifo, no un evangelio canónico. Su interés reside, por tanto, en el estudio de la literatura cristiana antigua y de las formas de piedad y narración que rodearon los relatos sobre Jesús; no en sustituir ni corregir el testimonio de los evangelios recibidos por la Iglesia. La evaluación antigua resumida en la Enciclopedia Católica lo sitúa entre los evangelios genuinos y los apócrifos puramente legendarios, y observa que algunos pasajes pueden prestarse a interpretaciones heterodoxas.1

Citas y referencias

  1. Apócrifos, Enciclopedia Católica, Apócrifos (1913). 2 3 4 5 6
  2. Gnóstico, Enciclopedia Católica, Gnóstico (1913). 2
  3. Autor desconocido. El Evangelio según Pedro, 8 (190). 2 3
  4. Autor desconocido. El Evangelio según Pedro, 10 (190). 2 3
  5. Autor desconocido. El Evangelio según Pedro, 12 (190).
  6. Autor desconocido. El Evangelio según Pedro, 13 (190). 2
  7. Autor desconocido. El Evangelio según Pedro, 11 (190).
Modificado el 18 de octubre de 2026 • FideScore™ 7.68 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/9gzbkgvmc

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