La vigilancia del sepulcro
En el relato, los dirigentes temen que los discípulos roben el cuerpo de Jesús y anuncien que ha resucitado. Pilato autoriza la vigilancia, y el sepulcro queda cerrado y custodiado. El episodio amplía el relato de la tumba con medidas de seguridad muy concretas: soldados, piedra, sellos y una tienda junto al lugar.
La escena de la resurrección
La narración contiene una escena de resurrección de carácter marcadamente extraordinario. Los soldados ven salir del sepulcro a tres figuras: dos sostienen a una tercera, y una cruz los sigue. Las figuras alcanzan proporciones sobrenaturales, hasta sobrepasar el cielo; después, una voz celestial habla y la cruz responde.
Este episodio ofrece una representación visual y simbólica que no aparece en los evangelios canónicos. Su tono grandioso distingue al Evangelio de Pedro de los relatos evangélicos del Nuevo Testamento y contribuye a su carácter legendario.,
Las mujeres ante el sepulcro
El fragmento prosigue con María Magdalena, que acude al sepulcro al amanecer del día del Señor acompañada por otras mujeres. Ellas temen a quienes se muestran hostiles a Jesús y se preguntan quién podrá retirar la piedra para entrar.
Al llegar, encuentran abierta la tumba. Dentro aparece un joven vestido con una túnica resplandeciente, que les anuncia que Jesús, el crucificado, ha resucitado y ya no está allí. Las mujeres sienten miedo y huyen.
Pilato y los soldados
Los soldados comunican a Pilato lo que han visto y proclaman que Jesús era el Hijo de Dios. Pilato afirma que él está limpio de la sangre de Jesús y atribuye la decisión a quienes promovieron su condena. Los dirigentes piden que los soldados guarden silencio, y Pilato ordena que no divulguen los hechos.