Relatos de la infancia de Jesús
El evangelio narra una etapa de la vida de Jesús que los evangelios canónicos apenas describen: su infancia, aproximadamente entre los cinco y los doce años. Presenta al niño como autor de milagros y dotado de una inteligencia extraordinaria.
Entre sus episodios figura la formación de pájaros de barro, que cobran vida cuando Jesús da una palmada. El relato también atribuye al niño acciones de carácter benéfico, junto con otras que adoptan la forma de castigos. En conjunto, ofrece una representación de Jesús muy distinta de la infancia sobria que recoge el Evangelio de san Lucas.
Rasgos narrativos
La obra se caracteriza por una presentación espectacular de los poderes de Jesús. Algunos prodigios responden a una intención bondadosa; otros surgen de un impulso infantil o desembocan en represalias severas. Esta mezcla da al relato un tono desigual y, en ciertos episodios, fantástico o chocante.
El texto acentúa de tal modo la dimensión divina de Jesús niño que apenas desarrolla su humanidad ordinaria. La enciclopedia católica de 1913 interpretó este rasgo como próximo al docetismo, una corriente que tendía a presentar la humanidad de Cristo como aparente. Esa valoración describe una afinidad temática, no una demostración de que todas las versiones conservadas profesen formalmente esa doctrina.