San Lucas, cuyo nombre es probablemente una abreviatura de Lucanus, no era judío, sino gentil, lo que se infiere de las epístolas de San Pablo, donde se le distingue de aquellos de la circuncisión1. Su estilo literario también sugiere su origen griego1. Se cree que era nativo de Antioquía1. Profesionalmente, Lucas era médico, y San Pablo se refiere a él como «Lucas, el médico amado» (Colosenses 4:14)1. Esta profesión implicaba una educación liberal, y su formación médica se evidencia en su uso de un lenguaje técnico en sus escritos1. Algunos estudiosos sugieren que pudo haber estudiado medicina en Tarsus1.
Lucas fue un compañero constante de San Pablo en sus viajes misioneros1. Aparece por primera vez en los Hechos de los Apóstoles en Troas (Hechos 16:8ss), y estuvo presente cuando se escribieron las Epístolas a los Colosenses, Efesios y Filemón1. En la última carta de San Pablo a Timoteo, el apóstol menciona: «Solo Lucas está conmigo» (2 Timoteo 4:11), lo que subraya su leal compañía hasta el final1. La Iglesia universal dedica un día al recuerdo de este evangelista2.

