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Evangelio según San Lucas

El Evangelio según san Lucas es el tercer evangelio del Nuevo Testamento y el primero de los dos libros atribuidos tradicionalmente a san Lucas, junto con los Hechos de los Apóstoles. Presenta a Jesucristo como Salvador y Señor, y narra su vida, su enseñanza, su muerte y su resurrección con especial atención a la misericordia, la oración, la alegría y la universalidad de la salvación.1,2

Papyrus 45
Ver información de la imagenEl lado frontal de los folios XIII y XIV de un manuscrito papiro griego del Evangelio de Lucas que contiene los versículos 11:50-12:12 y 13:6-24, P. Chester Beatty I (Gregory-Aland n.o P45). Biblioteca Chester Beatty, Dublín, Irlanda[1] [2], autor desconocido, Dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreEvangelio según San Lucas
CategoríaLibro
DescripciónTercer evangelio del Nuevo Testamento y primero de los dos libros atribuidos tradicionalmente a san Lucas
AutorSan Lucas
Escritos RelacionadosHechos de los Apóstoles
Personas RelacionadasSan Lucas, San Pablo, San Ireneo, Marción
TemaPresenta a Jesucristo como Salvador y Señor, con especial atención a la misericordia, la oración, la alegría y la universalidad de la salvación.
TipoLibro, Evangelio, Siglo II
Enlace oficialEvangelio según San Lucas

Tabla de contenido

Autoría y destinatarios

La tradición cristiana atribuye el evangelio a san Lucas, compañero de san Pablo y autor también de los Hechos de los Apóstoles. Ya san Ireneo, en el siglo II, vinculaba a Lucas con relatos y enseñanzas de Jesús que aparecen en este evangelio, entre ellos las parábolas del buen samaritano y del hijo pródigo, y el encuentro de Jesús resucitado con los discípulos de Emaús.3

El prólogo dirige la obra a Teófilo y explica que el autor ha recogido tradiciones transmitidas por testigos oculares y servidores de la Palabra. Lucas declara que ha investigado los acontecimientos desde sus orígenes y que quiere ofrecer un relato ordenado, para que Teófilo comprenda la solidez de la enseñanza cristiana recibida. La obra combina así una preocupación por los acontecimientos con una finalidad catequética: transmitir y afianzar la fe.1,4

La tradición antigua atribuye a Lucas la composición tanto del evangelio como de los Hechos. Los dos libros presentan una continuidad narrativa: el primero relata la misión de Jesús y el segundo comienza con su ascensión y desarrolla la expansión de la predicación cristiana desde Jerusalén.1

Composición y estructura

El evangelio comprende 24 capítulos. Una división habitual distingue cuatro grandes partes: los relatos de la infancia de Juan Bautista y de Jesús (Lc 1,5-2,52); el comienzo de la vida pública y la formación del grupo de discípulos (Lc 3,1-9,50); el camino de Jesús hacia Jerusalén (Lc 9,51-19,27); y los últimos días en la ciudad, con la pasión, la muerte y la resurrección (Lc 19,28-24,53).5

El prólogo (Lc 1,1-4) funciona como introducción a la obra. Lucas abre después el relato con los anuncios del nacimiento de Juan Bautista y de Jesús. En los capítulos de la infancia, las escenas de ambos aparecen relacionadas mediante paralelismos: la misión del Bautista prepara la de Jesús, cuya identidad y alcance superan los del Precursor. La Visitación enlaza ambas historias, y los episodios finales de esta sección sitúan a Jesús en el Templo de Jerusalén.2

La narración conduce progresivamente a Jerusalén. Ese recorrido no es solo geográfico: organiza la enseñanza de Jesús y orienta el relato hacia su pasión, su resurrección y su ascensión. La centralidad de Jerusalén enlaza el evangelio con los Hechos de los Apóstoles, donde la predicación parte de la ciudad y se extiende a otros pueblos.2,5

Relatos de la infancia

Los dos primeros capítulos presentan los nacimientos de Juan Bautista y de Jesús en una trama de promesas, encuentros y alabanzas. Lucas relaciona esos acontecimientos con la historia de Israel y con la esperanza de salvación para todos los pueblos. El nacimiento de Jesús trae alegría, redención y salvación; Simeón lo reconoce como luz para las naciones y gloria de Israel.2,6

Entre los episodios más conocidos figuran la anunciación a María, la Visitación a Isabel, el nacimiento de Jesús en Belén, la adoración de los pastores, la presentación en el Templo y Jesús niño entre los doctores. María ocupa un lugar singular: recibe el anuncio del nacimiento de Jesús y conserva en su corazón los acontecimientos que rodean a su hijo.7

Los cánticos de esta sección -el Magníficat, el Benedictus y el Nunc dimittis- expresan la acción salvadora de Dios mediante imágenes y esperanzas vinculadas a Israel. La infancia de Jesús aparece desde el principio abierta a una salvación que llegará también a las naciones, sin borrar la relación de Jesús con el pueblo judío.2,6

Ministerio de Jesús

Tras el bautismo y las tentaciones, Jesús inicia su ministerio en Galilea. En la sinagoga de Nazaret anuncia una misión dirigida a los pobres y a quienes necesitan liberación y curación. El episodio anticipa una tensión recurrente: la salvación ofrecida por Dios no queda reservada a un grupo, sino que alcanza también a quienes otros consideran ajenos o indignos.6

Jesús reúne discípulos, enseña a las multitudes y cura a enfermos. Lucas relata, entre otros episodios, la llamada de Pedro, la curación de personas afectadas por distintas dolencias y la controversia sobre las curaciones en sábado. También recoge instrucciones sobre la humildad, la generosidad y la atención a los pobres.3

La enseñanza de Jesús se dirige a la conversión del corazón y a una vida de misericordia. El Evangelio conserva parábolas y episodios propios de Lucas que muestran cómo Dios busca a quien está perdido y ofrece perdón al pecador arrepentido. La mujer pecadora que unge los pies de Jesús, el buen samaritano, la oveja perdida y el padre que acoge al hijo que regresa ilustran esta preocupación.8,9

El camino hacia Jerusalén

A partir de Lc 9,51, el viaje de Jesús hacia Jerusalén ocupa una parte extensa del evangelio. Durante el camino, Jesús instruye a sus discípulos sobre la oración, el uso de los bienes, la humildad, la vigilancia y el seguimiento. La forma narrativa permite reunir enseñanzas y encuentros que preparan al lector para la pasión y la misión posterior de los discípulos.5

Una de las parábolas más célebres de esta sección es la del buen samaritano. Jesús presenta como prójimo a quien actúa con compasión, incluso cuando pertenece a un pueblo despreciado. El relato cuestiona una comprensión estrecha del amor al prójimo y propone la misericordia efectiva como criterio de conducta.6,9

En la parábola del padre misericordioso, conocida también como la del hijo pródigo, el padre recibe con alegría al hijo que vuelve arrepentido. El hijo mayor, que se resiste a participar en la acogida, representa el desafío de aceptar la misericordia ofrecida a quien ha fallado. El relato invita a imitar la generosidad de Dios y a cambiar la actitud ante el pecador que regresa.9

Lucas también advierte sobre el apego a las riquezas y la indiferencia ante el sufrimiento ajeno. La parábola del rico y Lázaro enfrenta la abundancia despreocupada con la necesidad de un pobre que yace a la puerta del rico. El relato exige atender a quienes sufren y denuncia una vida que ignora al necesitado.3,9

El encuentro con Zaqueo resume el sentido de la misión de Jesús: buscar y salvar a quien estaba perdido. La conversión de Zaqueo se manifiesta en una respuesta concreta ante la injusticia y en su disposición a compartir sus bienes.8,9

Pasión, muerte y resurrección

La última parte del evangelio narra la entrada de Jesús en Jerusalén, su enseñanza en el Templo, la Última Cena, la oración en el monte de los Olivos, el arresto, el proceso, la crucifixión y la sepultura. Lucas presenta la pasión como culminación de la misión de Jesús y como paso hacia la vida nueva de la resurrección.5

Entre los episodios propios de Lucas destacan las palabras de Jesús al ladrón arrepentido y algunos detalles de su trato con quienes lo rodean durante la pasión. La misericordia que caracteriza su ministerio continúa hasta el final.8

El capítulo 24 relata el anuncio de la resurrección, el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús y su aparición a los discípulos reunidos. Los de Emaús reconocen a Jesús al partir el pan; después, el evangelio concluye con la bendición de los discípulos y la ascensión.3,5

Temas principales

Misericordia y perdón

La misericordia divina ocupa un lugar central en Lucas. Jesús acoge a pecadores y marginados, invita a la conversión y enseña a perdonar. Episodios como el de la mujer pecadora, las parábolas de la misericordia y el perdón ofrecido al ladrón arrepentido muestran que la compasión forma parte esencial de su misión.8

Universalidad de la salvación

El Evangelio anuncia que la salvación alcanza a todos los pueblos. Lucas vincula esa universalidad con las promesas hechas a Israel: Jesús es gloria de su pueblo y, a la vez, luz para las naciones. La apertura a los gentiles no supone una hostilidad contra el pueblo judío, sino la extensión de la salvación anunciada en la historia de Israel.6

Atención a los pobres y a los excluidos

Lucas presta atención a quienes ocupan una posición vulnerable: pobres, enfermos, pecadores y personas despreciadas por otros. El buen samaritano encarna el amor que supera las fronteras sociales, mientras que el rico y Lázaro advierte contra la indiferencia ante la pobreza.6,9

Oración y alegría

La oración acompaña momentos decisivos del ministerio de Jesús y forma parte de la enseñanza a sus discípulos. La alegría, por su parte, aparece ligada a las promesas cumplidas, a la acogida del pecador y a la salvación. Los relatos de la infancia y las parábolas de la misericordia muestran cómo la acción de Dios suscita alabanza y gozo.2,3

Jerusalén e historia de la salvación

Jerusalén articula el relato: allí culmina el camino de Jesús y desde allí comienza, en los Hechos de los Apóstoles, la difusión de la Buena Noticia. Lucas integra la misión de Jesús en la historia de la salvación, desde las promesas vinculadas a Israel hasta la proclamación dirigida a las naciones.2,5

Recepción en la tradición cristiana

Desde los primeros siglos, el Evangelio según san Lucas formó parte de la tradición cristiana y fue utilizado por autores antiguos. San Ireneo conocía relatos lucanos y los citaba al exponer la predicación de Jesús; también polemizó contra la mutilación del evangelio por parte de Marción, quien rechazaba pasajes relacionados con el nacimiento humano de Cristo y con el Antiguo Testamento.1,3

La Iglesia lee este evangelio de manera destacada durante el ciclo C de la liturgia dominical. Sus relatos sobre la misericordia de Cristo -entre ellos el buen samaritano, el hijo pródigo, Zaqueo y el ladrón arrepentido- orientan la predicación y la vida cristiana hacia el perdón y la atención a los excluidos.8

Citas y referencias

  1. Evangelio de San Lucas, Enciclopedia Católica, Evangelio de San Lucas (1913). 2 3 4
  2. B2. -, G. Aranda-Pérez. Los evangelios de la infancia de Jesús, 9 (1978). 2 3 4 5 6 7
  3. Capítulo 14. 3, Ireneo de Lyon. Contra las herejías - Libro III, Capítulo 14. 3. 2 3 4 5 6
  4. G. Aranda-Pérez. Los evangelios de la infancia de Jesús, 25 (1978).
  5. Scripta Theologica. Recensiones, 1-2, 11 (1987). 2 3 4 5 6
  6. III. - Los judíos en el Nuevo Testamento - B. Los judíos en los evangelios y en los Hechos de los Apóstoles - La narrativa evangélica, Pontificia Comisión Bíblica. El pueblo judío y sus Sagradas Escrituras en la Biblia cristiana (24 de mayo de 2001), 74 (2002). 2 3 4 5 6
  7. G. Aranda-Pérez. Los evangelios de la infancia de Jesús, 37 (1978).
  8. Segunda parte ars praedicandi - V. Los domingos del tiempo ordinario, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio Homilético (29 de junio de 2014), 145 (2014). 2 3 4 5
  9. Cuarta parte - Lectura del Nuevo Testamento, Conferencias Episcopales de Inglaterra y Gales, y de Escocia. El don de la Escritura, 56 (2005). 2 3 4 5 6
Modificado el 9 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.36 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/xb72xv98t

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