Inicios en época apostólica y primeros siglos
La evangelización cristiana en África no comienza desde cero: se remonta a los tiempos apostólicos y a los primeros siglos, cuando la Iglesia africana tuvo una notable relevancia especialmente en las zonas del litoral mediterráneo. Ejemplos patrísticos como san Cipriano (Cartago) y, poco menos de dos siglos después, san Agustín (Hipona) muestran la temprana presencia e influencia cristiana en el norte del continente.
Fases posteriores: expansión y reconfiguración misionera
El desarrollo de la evangelización africana se comprende en fases. En conjunto, el testimonio de la Iglesia señala que la difusión del Evangelio en África se articuló, al menos, en tres etapas principales: una primera en los primeros siglos (con el foco en Egipto y el norte de África), una segunda en los siglos XV y XVI vinculada a la exploración de la costa africana y a la evangelización en áreas del África subsahariana, y una tercera fase marcada por un esfuerzo misionero extraordinario que se inicia en el siglo XIX.
La segunda fase: siglo XV y XVI y el impulso misionero
En los siglos XV y XVI, el contacto y la exploración portuguesa de la costa africana fueron acompañados por el intento evangelizador en regiones del África subsahariana. Ese empeño alcanzó lugares hoy vinculados a Benín, Santo Tomé, Angola, Mozambique y Madagascar.
Durante este periodo se consolidaron también instrumentos eclesiales para sostener la misión: se erigieron sedes episcopales, y como fruto singular del esfuerzo se menciona la consagración en Roma de Don Henrique (1518), que fue reconocido como el primer obispo nativo de la «África negra».
Además, se subraya la creación, ya en 1622, de la Congregación de Propaganda Fide, con el fin de organizar y expandir mejor las misiones.
Final de la segunda fase y avance posterior
La historia de la evangelización no es lineal: se recuerda que la segunda fase, por diversas dificultades, terminó en el siglo XVIII con la desaparición de «prácticamente todas» las misiones al sur del Sáhara. Este dato permite entender que la misión cristiana en África ha debido atravesar rupturas y recomenzar, en buena parte, desde nuevas iniciativas.
El siglo XIX: una «epopeya» misionera con frutos y pruebas
A partir del siglo XIX se inicia una tercera etapa caracterizada por un esfuerzo misionero particularmente intenso. La evangelización «de los tiempos modernos» en África, con resultados prometedores, conoció pronto pruebas difíciles: el asesinato de heraldos del Evangelio, la expulsión de misioneros, la supresión de órdenes o congregaciones, además de dificultades por enfermedades y por el clima durante los viajes.
Pese a ello, la marcha del Evangelio continuó y, incluso en el siglo pasado, surgió como respuesta una «carrera generosa» de nuevos institutos con un objetivo misionero específico en el continente africano.