El 12 de octubre de 1492, la expedición de Cristóbal Colón arribó a las costas del Nuevo Mundo, marcando el inicio de la apertura del continente a la fe cristiana. Según el Papa Juan Pablo II, «las naves españolas que descubrieron el ‘Nuevo Mundo’ en 1492 llevaron el Evangelio a la ‘otra orilla’ del océano»1. En la isla de Santo Domingo se celebró la primera Misa del Nuevo Mundo y, poco después, los primeros bautismos de los indígenas, hechos que el mismo pontífice describió como el nacimiento de la Iglesia en América2.
Poco después, el Papa Julio II estableció la primera estructura eclesiástica del continente, creando la Metropolitano de Yaguate y, en 1511, las diócesis permanentes de Santo Domingo, Concepción de la Vega y San Juan, como sede dependiente de Sevilla2. Este establecimiento jerárquico sentó las bases para la expansión pastoral en toda la América latina.
