Llegada de San Francisco Xavier
San Francisco Xavier, uno de los fundadores de la Compañía de Jesús, arribó a la ciudad de Kagoshima el 15 de agosto de 1549, iniciando la labor evangelizadora en el archipiélago japonés1. Durante sus primeros dos años aprendió el idioma y tradujo los artículos de fe al japonés, lo que le permitió predicar y bautizar a numerosos habitantes, aunque también provocó la hostilidad de los monjes budistas que lo expulsaron de la ciudad1. Su paso sentó las bases para la rápida expansión del cristianismo en el sur de Japón, donde en pocos años se contabilizaron más de doscientos mil fieles2.
Expansión de la comunidad cristiana
Tras la partida de Xavier, la labor quedó a cargo de sus compañeros, entre ellos el fraile Luis de Almeida y el jesuita Paolo Miki, quienes continuaron la evangelización en regiones como Hirado y Nagasaki3. La presencia de misioneros de distintas órdenes (jesuitas, franciscanos, dominicos y agustinos) favoreció la fundación de iglesias, hospitales y escuelas, y la conversión de cientos de japoneses, tanto nobles como campesinos4.
