La misa en la Iglesia primitiva
Los primeros cristianos celebraban la Eucaristía como una continuación del Memorial de la Última Cena, ya presente en los escritos de los Padres de la Iglesia. La Catolic Encyclopedia señala que la práctica sacrificial del rito se remonta al siglo III, con representaciones en las catacumbas que reflejan una celebración de la Misa ya estructurada1.
Consolidación en los primeros concilios
El Concilio de Nicea (325) prohibió que los diáconos entregaran la Eucaristía, subrayando la necesidad de un sacerdote capaz de ofrecer el sacrificio (prospherein)1. Este requisito quedó asentado como una tradición ininterrumpida que ha sido reafirmada por la Iglesia a lo largo de su historia.

