Evolución como hipótesis científica
En sentido científico, la «teoría de la evolución» se entiende como una hipótesis que intenta describir la sucesión histórica de especies y su posible relación genética a lo largo de épocas geológicas, apoyándose en disciplinas como la paleontología y otras áreas biológicas. Desde esta perspectiva, no se presenta necesariamente como una explicación completa del origen de la vida, sino como un modo de ordenar el parentesco entre formas biológicas en una serie natural.
Además, el propio enfoque científico debe reconocer sus límites: la evidencia directa de aparición de nuevas especies es reducida y, según el análisis clásico de la Enciclopedia Católica, aumenta la fuerza de la argumentación cuando se restringe el ámbito de comparación.
Evolución como especulación filosófica
Cuando «evolución» se amplía como filosofía total del cosmos, se pasa de preguntar qué vínculos biológicos pueden observarse a proponer una explicación global del universo mediante leyes interpretadas como suficientes sin Dios. La Enciclopedia Católica distingue con claridad esta variante filosófica: considera que la historia natural podría leerse como parte de un desarrollo regido por leyes implantadas por el Creador, pero advierte del peligro cuando esa lectura se convierte en una explicación materialista que niega la existencia de un Creador personal.
Darwinismo y «darwinismo» en sentidos distintos
La tradición católica que recoge la Enciclopedia distingue entre «evolución» y lo que se denomina Darwinismo: no son equivalentes. Lamarck y otros precedieron a Darwin; Darwin aportó una forma nueva al explicar el origen de especies mediante selección natural. En sentido estricto, Darwinismo designa la teoría de la selección; en sentido más amplio y popular, puede usarse para referirse a la evolución en general, pero también puede ampliarse a interpretaciones filosóficas que van más allá del terreno estrictamente científico.