Introducción: gratitud y recogida del año
León XIII abre la carta recordando la alegría que le produce la unión de los corazones cristianos en torno a la figura del Vicar de Cristo y la reconocimiento universal de la Iglesia como madre de todas las iglesias. El Papa destaca la necesidad de elevar la mirada a Dios en acción de gracias por la larga vida concedida y los consuelos recibidos durante el año.
1. Reflexión sobre la moral contemporánea
Crítica a los vicios modernos
El pontífice denuncia la corrupción moral que prevalece en la sociedad, describiendo cómo la avaricia, el orgullo y la búsqueda del lujo desvirtúan la verdadera naturaleza humana. Señala que «todo lo que hay en el mundo es la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y el orgullo de la vida» (1 Jn 2, 16), y advierte que estos pecados conducen a la destrucción de la justicia y la virtud.
El ataque a la razón sin fe
León XIII alerta sobre la tendencia a elevar la razón por encima de la fe, lo que lleva a la negación de la existencia de Dios y al relativismo moral. El Papa describe cómo el materialismo y el ateísmo alimentan ideologías como el socialismo y el nihilismo, que consideran la religión como un obstáculo para el progreso humano.
2. Llamado a la conversión y a la obediencia
Renovación de la vida cristiana
El Papa insta a los fieles a «comenzar bien y terminar bien», subrayando que la obediencia al Magisterio debe ir acompañada de la práctica de las virtudes cristianas para alcanzar la salvación de las almas.
La importancia de la unidad eclesial
León XIII celebra la unidad de sentimiento y testimonio universal que se manifestó durante el jubileo, recordando que la devoción y el amor mostrados por los cristianos «iluminan el camino de la Iglesia» y fortalecen la confianza en el Vicar de Cristo.
3. Peticiones específicas para el fin del año
Exposición del Santísimo Sacramento y el Te Deum
En consonancia con la Dirección sobre la piedad popular (2001‑2002), el Papa menciona la tradición de exponer prolongadamente el Santísimo Sacramento y cantar el Te Deum como expresiones de agradecimiento y penitencia al concluir el año civil,.
Oración por la paz y la justicia
El pontífice suplica a Dios que restablezca la tranquilidad y el orden en el mundo, pidiendo que la paz verdadera —no la que el mundo puede ofrecer— sea concedida a la humanidad.