Antecedentes políticos y sociales
Tras la caída del reino de Judá, el imperio neobabilónico bajo Nabucodonosor II impuso su dominio sobre la región. La alianza con potencias vecinas y la falta de sumisión del rey Joacim provocaron la primera invasión (603 a.C.) y, posteriormente, la captura definitiva de Jerusalén en 586 a.C.1
Causas del exilio
Los profetas del Antiguo Testamento denuncian la infidelidad del pueblo: la idolatría, la injusticia social y el abandono del pacto con Yahvé son presentados como la causa directa del castigo divino. Jeremías y Ezequiel describen el exilio como «castigo por la infidelidad al pacto» y «purificación mediante la disciplina»2,3. El Catecismo de la Iglesia Católica señala que el olvido de la Ley y la infidelidad al pacto «terminan en muerte, pero son la sombra de la cruz y el inicio de una restauración prometida»4.
