El libro combina narración y legislación. La primera parte cuenta la liberación y el viaje; la última concentra buena parte de las leyes y describe la alianza del Sinaí y la construcción del santuario. Una división habitual distingue tres grandes secciones: la opresión y la salida de Egipto (Éxodo 1-13), el camino hacia el Sinaí (Éxodo 13-18) y la alianza y el santuario (Éxodo 19-40).
Opresión, vocación de Moisés y salida de Egipto
El relato comienza con la opresión de los israelitas bajo un faraón que ya no recuerda a José. En ese contexto nace Moisés. Tras huir de Egipto, vive en Madián; allí recibe la llamada de Dios para regresar y liberar a su pueblo. Aarón lo acompaña en su misión.,
El faraón se resiste a dejar marchar a los israelitas. El relato presenta una sucesión de calamidades que culmina con la muerte de los primogénitos egipcios. La Pascua queda vinculada a la liberación: su celebración anual conserva la memoria de la salida de Egipto. El faraón permite finalmente que el pueblo se marche.
Los israelitas atraviesan el mar mientras los egipcios que los persiguen perecen en sus aguas. Una antigua tradición sobre el paso del mar llegó a la forma escrita a través de sucesivas relecturas y quedó integrada en el relato del Éxodo. El texto interpreta la liberación como una acción salvadora de Dios y también como una nueva creación: el paso abierto por el mar permite que surja un pueblo.
El camino por el desierto
Después de la salida, el pueblo emprende el viaje hacia el Sinaí. En el desierto afronta la sed y el hambre; el relato recuerda el agua obtenida en Mará y en Masá y Meribá, el maná y las codornices, y la victoria sobre Amalec. Una columna de nube y de fuego acompaña y guía a los israelitas. Jetró, suegro de Moisés, visita al pueblo y aconseja organizar jueces para ayudar a gobernarlo.
El desierto es, por tanto, tanto el escenario de las dificultades como el lugar donde el pueblo aprende a confiar en Dios. La salida de la esclavitud no concluye con la marcha de Egipto: conduce a una alianza y a una forma nueva de vida comunitaria.
La alianza del Sinaí
En el monte Sinaí, Dios establece una alianza con Israel. El pueblo recibe el Decálogo, o Diez Mandamientos, y otras disposiciones reunidas en el llamado Libro de la Alianza. La liberación precede a la Ley: Dios rescata al pueblo y lo llama a responder mediante una vida de fidelidad. El Éxodo presenta así la libertad no como independencia sin vínculos, sino como una vida ordenada a la comunión con Dios.,
La alianza define también una misión colectiva. Dios llama a Israel a ser «un reino de sacerdotes y una nación santa». La dimensión política de la liberación -el fin de la esclavitud- forma parte de un propósito religioso más amplio: el pueblo queda libre para adorar a Dios y vivir dentro de la alianza.
El becerro de oro y la renovación de la alianza
Mientras Moisés permanece en el monte, los israelitas fabrican un becerro de oro y le rinden culto. Este episodio manifiesta la ruptura de la fidelidad debida a Dios. Moisés intercede por el pueblo y, tras la renovación de la alianza, continúa la marcha hacia la construcción del santuario. El relato contrapone la infidelidad humana con la persistencia de la relación que Dios ha establecido con Israel.
El santuario y la presencia de Dios
Los capítulos finales describen las instrucciones para construir el santuario, sus utensilios y las vestiduras sacerdotales, así como la ejecución de esas obras. El libro concluye con la presencia de Dios llenando la morada. La liberación alcanza así su culminación narrativa: Dios no solo saca al pueblo de Egipto, sino que permanece en medio de él durante el camino.