Del griego a la confesión de los pecados
El verbo griego ἐξομολογέομαι expresa, en su sentido originario, ideas como confesar y reconocer. La tradición bíblica griega amplió el uso: la Septuaginta lo empleó también para la acción de alabar y ensalzar, y el Nuevo Testamento lo muestra con frecuencia en la expresión ἐξομολογέομαι τὰς ἁμαρτίας (confesar las faltas). Esta orientación hacia la confesión de los pecados permanece en escritos cristianos tempranos, donde el término puede asociarse también con el ejercicio orante.1
Expansión latina en la teología penitencial occidental
Tertuliano introdujo en la teología occidental el uso de exomologesis y amplió su alcance. En latín, el término pasó a abarcar el conjunto de actos de la penitencia pública que el penitente debía cumplir antes de recibir la absolución, con la confesión del pecado como primer paso dentro del proceso penitencial. Tertuliano también estableció una distinción entre el ámbito de la confessio y el ámbito de la exomologesis, aunque el último término conservó un papel nuclear en la lógica sacramental de la penitencia antigua.1,4,3
De la práctica antigua al desuso del vocablo
La disciplina penitencial pública antigua desapareció con el tiempo, y el término cayó en desuso. Aun así, resultó difícil sustituirlo por un vocablo completamente equivalente, de modo que algunas traducciones conservaron el término o recurrieron a equivalentes parciales.1
