La expresión «experimentación con seres humanos» puede abarcar varias clases de actuaciones dentro de la investigación biomédica:
Investigación clínica: estudios en los que la persona participa como sujeto, ya sea para valorar tratamientos, dispositivos o procedimientos.
Investigación terapéutica y no terapéutica: en términos morales, se suele distinguir entre experimentos orientados a un bien directamente terapéutico para el propio sujeto y los que buscan sobre todo el avance del conocimiento sin que el procedimiento sea, en sentido estricto, un tratamiento del sujeto.2
Investigación prenatal: estudios en los que intervienen embriones y fetos (incluyendo observación o procedimientos), que plantean exigencias especialmente severas por la relación entre el estatuto moral del ser humano y el modo de intervención.2,3
Aunque el lenguaje pueda variar, la evaluación moral católica se orienta a un criterio central: el ser humano no puede ser tratado como un mero «instrumento» para fines externos, sino que debe ser respetado en su dignidad propia.2,1
