En el uso eclesiástico más habitual, el facistol es un atril de dimensiones suficientes para sostener libros litúrgicos grandes y pesados. Su función práctica consiste en mantener el libro abierto y a una altura adecuada para que el ministro o el cantor pueda leer o cantar sin sostenerlo con las manos. Durante siglos, los libros sagrados empleados en las funciones litúrgicas exigieron soportes sólidos y estables; algunos facistoles adoptaron, por ello, la forma de una estructura fija dentro de la iglesia.1
El facistol también puede ocupar un lugar importante en la organización visual del coro. En las iglesias donde el clero o los cantores se reúnen en asientos dispuestos en torno a esa zona, el soporte del libro contribuye a ordenar la lectura y el canto comunes. El coro, en sentido arquitectónico estricto, es el espacio donde están los asientos del clero, aunque el término también puede designar de manera más amplia otras partes del extremo oriental de la iglesia.3,4




