El objetivo principal de una Facultad Teológica es el estudio profundo y la explicación sistemática de la doctrina católica, obtenida con sumo cuidado de la revelación divina. Además, busca diligentemente la solución a los problemas humanos a la luz de esa misma revelación1,2. La teología, en este contexto, es un servicio a la Iglesia, que es «columna y apoyo de la verdad» (1 Tim 3, 15) y depositaria de la palabra de Dios, de la cual se extraen los principios para el orden moral y religioso9.
Estas facultades son lugares privilegiados para el diálogo entre la Iglesia y el mundo, donde se forman personas con profunda ciencia teológica, capaces de interpretar las exigencias actuales a la luz de la Palabra divina6. La teología no es un ejercicio privado, sino una colaboración cualificada a la tarea profética de la Iglesia, y su ambiente vital es la propia Iglesia, participando íntimamente en su vida, doctrina, santidad y oración10,11,9.

