El fanón está formado por dos piezas de seda blanca, de tamaño y forma casi circulares, aunque desiguales: la menor queda sobre la mayor. Ambas tienen una abertura central para la cabeza y una abertura vertical que facilita la colocación. En la parte delantera lleva una pequeña cruz bordada en oro; la seda suele aparecer adornada con franjas estrechas tejidas, tradicionalmente en rojo y oro.1
Su disposición recuerda a la del amito, una pieza litúrgica que cubre los hombros y el cuello. Sin embargo, el fanón no se coloca bajo el alba, como el amito, sino por encima de ella y bajo las vestiduras exteriores. Por esa posición se lo ha descrito como una especie de segundo amito papal, aunque su forma y su modo de colocación son propios.1,2
La descripción histórica del rito lo vincula a la misa solemne pontifical, es decir, a las celebraciones en las que el papa emplea el conjunto completo de las vestiduras pontificales. No era, por tanto, una prenda de uso ordinario para cualquier celebración.1




