El término febronianismo procede de Febronius, seudónimo latino que Hontheim empleó para publicar su tratado De statu Ecclesiae et legitima potestate Romani Pontificis-«Sobre el estado de la Iglesia y el legítimo poder del Romano Pontífice»-, aparecido en 1763. La obra defendía una reforma de la organización eclesiástica que redujera la intervención de la Santa Sede y facilitara, según su autor, la reconciliación de los cristianos protestantes con la Iglesia católica.1,2
Hontheim había estudiado Derecho y Teología en Tréveris, Lovaina y Leiden, y pasó tres años en Roma. La doctrina galicana del canonista de Lovaina Zeger-Bernard van Espen influyó especialmente en su pensamiento. Hontheim fue sacerdote, profesor, vicario general y obispo auxiliar de Tréveris; publicó el libro febroniano mientras ejercía responsabilidades eclesiásticas en esa ciudad.2
El movimiento surgió en un contexto en el que ciertos gobernantes y prelados defendían un mayor control de los asuntos eclesiásticos dentro de sus territorios. El febronianismo compartía ideas con el galicanismo, que limitaba determinadas prerrogativas papales en favor de la Iglesia de Francia y de la autoridad civil, pero las llevó a conclusiones más radicales.1,4



