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Febronianismo

El febronianismo fue una doctrina eclesiológica y un programa político-religioso del siglo XVIII que pretendía limitar la autoridad del papa y reforzar la autonomía de los obispos y de las Iglesias locales. Su principal formulador fue Johann Nikolaus von Hontheim, obispo auxiliar de Tréveris, quien publicó sus ideas en 1763 bajo el seudónimo de Justinus Febronius. La doctrina fue condenada por la Santa Sede y Hontheim acabó retractándose de ella.1,2,3

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreFebronianismo
CategoríaTérmino
DescripciónDoctrina eclesiológica y programa político-religioso que pretendía limitar la autoridad del papa y reforzar la autonomía de los obispos y de las Iglesias locales
Año de Origen1763
Importancia HistóricaFormuló de manera sistemática una impugnación de la jurisdicción universal del papa y alentó demandas de autonomía episcopal y de control territorial.
Personas relacionadas
  • Johann Nikolaus von Hontheim
  • Clemente XIII y Pío VI
TipoHerejía, XVIII

Tabla de contenido

Origen del nombre y contexto

El término febronianismo procede de Febronius, seudónimo latino que Hontheim empleó para publicar su tratado De statu Ecclesiae et legitima potestate Romani Pontificis-«Sobre el estado de la Iglesia y el legítimo poder del Romano Pontífice»-, aparecido en 1763. La obra defendía una reforma de la organización eclesiástica que redujera la intervención de la Santa Sede y facilitara, según su autor, la reconciliación de los cristianos protestantes con la Iglesia católica.1,2

Hontheim había estudiado Derecho y Teología en Tréveris, Lovaina y Leiden, y pasó tres años en Roma. La doctrina galicana del canonista de Lovaina Zeger-Bernard van Espen influyó especialmente en su pensamiento. Hontheim fue sacerdote, profesor, vicario general y obispo auxiliar de Tréveris; publicó el libro febroniano mientras ejercía responsabilidades eclesiásticas en esa ciudad.2

El movimiento surgió en un contexto en el que ciertos gobernantes y prelados defendían un mayor control de los asuntos eclesiásticos dentro de sus territorios. El febronianismo compartía ideas con el galicanismo, que limitaba determinadas prerrogativas papales en favor de la Iglesia de Francia y de la autoridad civil, pero las llevó a conclusiones más radicales.1,4

Ideas principales

La autoridad de la Iglesia y el primado papal

Febronius sostenía que Cristo había confiado el poder de las llaves a la Iglesia en su conjunto. La Iglesia poseería ese poder en su raíz y lo ejercería mediante sus prelados. El papa ocuparía el primer lugar entre ellos, pero dependería de la Iglesia considerada como cuerpo. Hontheim admitía que el primado tenía origen divino, aunque negaba que su vinculación con la sede de Roma procediera directamente de Cristo: la atribuía a san Pedro y a la Iglesia, que, en su planteamiento, podría trasladar el primado a otra sede.1

Esta concepción rechazaba la constitución monárquica de la Iglesia, es decir, una organización en la que el papa ejerce una autoridad suprema propia sobre toda la Iglesia. Febronius presentaba al pontífice, ante todo, como centro de unidad y coordinador de las Iglesias particulares, no como titular de una jurisdicción universal ordinaria.1,5

Límites a la jurisdicción pontificia

Hontheim quería restringir el poder papal a las prerrogativas esenciales del primado que, según él, habían existido durante los primeros ocho siglos de la Iglesia. Reconocía al papa funciones como velar por la unidad, promover la observancia de los cánones, promulgar normas en nombre de la Iglesia y enviar legados. Sin embargo, concebía ese poder principalmente como administrativo y unificador, y no como una jurisdicción directa sobre las diócesis.1

Atribuía la ampliación de la autoridad pontificia a partir del siglo IX, en buena medida, a las Decretales pseudoisidorianas, una colección de documentos atribuidos falsamente a antiguos papas. Según su interpretación, esa evolución había llevado a reservar a Roma cuestiones que antes correspondían a sínodos provinciales y metropolitanos. Entre ellas enumeraba la condena de herejías, la confirmación de elecciones episcopales, el traslado o la destitución de obispos y la creación de nuevas diócesis y sedes metropolitanas.1

Febronius negaba también que el papa pudiera definir por sí solo, sin concilio ni consentimiento del episcopado, decisiones de fe obligatorias para toda la Iglesia. También sostenía que los decretos de un concilio general solo adquirirían fuerza vinculante después de ser aceptados por las Iglesias particulares.1

Condena eclesiástica

La obra de Febronius provocó una controversia inmediata. La enciclopedia católica de 1913 sitúa su condena por Clemente XIII en 1764; más tarde, Pío VI volvió sobre los errores febronianos en el breve Super soliditate, fechado el 28 de noviembre de 1786.3,6

En ese breve, Pío VI defendió que el primado del Romano Pontífice comporta una potestad suprema sobre la Iglesia y que la autoridad papal no queda reducida a exhortar a los obispos o suplir su negligencia. El documento rechazó también la idea de que el papa carezca, salvo en casos extraordinarios, de poder en las diócesis ajenas.7,5

La condena alcanzó igualmente las tesis que equiparaban la autoridad de cada obispo con la del papa o describían la Iglesia como una república de obispos gobernantes, con un primado limitado a preservar la unidad. Pío VI rechazó además la acusación de que el pontífice hubiera usurpado injustamente las competencias episcopales al reservarse determinadas absoluciones, dispensas, apelaciones y decisiones.6,5,8

Influencia política y Congreso de Ems

Las ideas febronianas influyeron en algunos prelados alemanes y coincidieron con las aspiraciones de gobernantes que pretendían aumentar su control sobre la Iglesia en sus territorios. El emperador José II apoyó a los arzobispos alemanes que defendían una mayor autonomía frente a Roma.4

En agosto de 1786, los representantes de los arzobispos de Maguncia, Colonia, Tréveris y Salzburgo se reunieron en Ems para tratar las relaciones entre esos prelados y el papa. Su encuentro, conocido como Congreso de Ems, protestó contra la intervención pontificia en competencias episcopales y abordó el alcance de la autoridad de los arzobispos. Las ideas galicanas difundidas por Hontheim formaban parte del ambiente intelectual que favoreció aquellas reivindicaciones.4

El febronianismo también contribuyó a un clima de reformas eclesiásticas promovidas por poderes civiles, aunque no debe confundirse sin más con el josefinismo: este nombre designa la política religiosa de José II, mientras que el febronianismo fue una teoría sobre la constitución y el gobierno de la Iglesia. La enciclopedia católica relaciona ambos fenómenos y atribuye al febronianismo una influencia en las innovaciones religiosas del emperador.3,9

Retractación y legado

Hontheim publicó nuevas ediciones y suplementos de su obra, así como escritos posteriores sobre sus posiciones. En 1778 solicitó que nombraran a un segundo obispo auxiliar en Tréveris; en 1779 renunció a su cargo de deán. Dos años antes de morir, en 1790, se retractó de sus doctrinas erróneas, según la biografía publicada en la Enciclopedia católica.2

El febronianismo tuvo una vida polémica, pero su importancia histórica radica sobre todo en haber formulado de manera sistemática una impugnación de la jurisdicción universal del papa y en haber alentado demandas de autonomía episcopal y de control territorial de los asuntos eclesiásticos. La respuesta de Pío VI reafirmó, frente a esas tesis, la primacía pontificia y el alcance de la autoridad del Romano Pontífice en la Iglesia universal.1,7

Citas y referencias

  1. Febronianismo, Enciclopedia Católica, Febronianismo (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9
  2. Johannes Nicolaus von Hontheim, Enciclopedia Católica, Johannes Nicolaus von Hontheim (1913). 2 3 4
  3. Jansenio y jansenismo, Enciclopedia Católica, Jansenio y jansenismo (1913). 2 3
  4. Congreso de Ems, Enciclopedia Católica, Congreso de Ems (1913). 2 3
  5. Sobre el poder del romano pontífice (contra el febronianismo) - Del breve «Super soliditate», 28 de noviembre de 1786, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 2595 (1854). 2 3
  6. Sobre el poder del romano pontífice (contra el febronianismo) - Del breve «Super soliditate», 28 de noviembre de 1786, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 2594 (1854). 2
  7. Sobre el poder del romano pontífice (contra el febronianismo) - Del breve «Super soliditate», 28 de noviembre de 1786, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 2593 (1854). 2
  8. Sobre el poder del romano pontífice (contra el febronianismo) - Del breve «Super soliditate», 28 de noviembre de 1786, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 2597 (1854).
  9. La monarquía austrohúngara, Enciclopedia Católica, La monarquía austrohúngara (1913).
Modificado el 24 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.72 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/xcrh51kdh

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