Contexto de los martyrologios
En la Antigüedad la Iglesia conservaba catálogos de mártires y santos organizados según la fecha de su fiesta, denominados martyrologios1. Cada comunidad local elaboraba su propio calendario, que con el tiempo se enriqueció mediante préstamos de iglesias vecinas, dando origen a martyrologios más amplios como el Martyrologium Hieronymianum del siglo VI1.
El Félire de Óengus
El Félire —a veces llamado Felician Catalogue— fue compuesto por el monje culde Óengus (también conocido como St. Óengus the Culdee) en el siglo VIII. No es un calendario litúrgico, sino una obra poética que toma nombres de un martyrologio continental abreviado y los dispone día a día, incorporando nombres de santos irlandeses2. La obra refleja la transición de los calendarios locales a los martyrologios generales y muestra cómo la tradición irlandesa adaptó y enriqueció la memoria de los santos.
