Fiesta de la Candelaria

La Fiesta de la Candelaria, celebrada el 2 de febrero, es una de las solemnidades más antiguas y queridas de la liturgia católica. Conmemora la Presentación del Señor en el Templo de Jerusalén y la Purificación ritual de la Virgen María, tal como se relata en el Evangelio de Lucas. Esta fiesta une el misterio de la infancia de Cristo con la luz que Él trae al mundo, simbolizada por las velas benditas que se encienden en las iglesias. En muchas regiones, especialmente en España y América Latina, se extiende a una devoción popular hacia Nuestra Señora de la Candelaria, patrona de Canarias y de diversas profesiones y lugares, destacando su rol como portadora de luz espiritual y protección.
Tabla de contenido
Origen bíblico
La fiesta tiene su fundamento en el capítulo 2 del Evangelio según san Lucas (Lc 2,22-40), donde se describe cómo María y José llevan al Niño Jesús al Templo para cumplir con la Ley mosaica. Según Levítico 12, toda madre judía debía someterse a un rito de purificación tras el parto, ofreciendo un sacrificio. En el Templo, el anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, reconoce en Jesús la «luz para alumbrar a las naciones» (Lc 2,32) y profiere el célebre Nunc dimittis: «Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra» (Lc 2,29).
Asimismo, la profetisa Ana da gracias a Dios y habla del Niño a quienes esperaban la redención de Jerusalén. Estos encuentros subrayan el cumplimiento de las profecías mesiánicas y la presentación de Cristo como sacerdote, profeta y rey, anticipando su sacrificio redentor.
Desarrollo histórico
La celebración de la Candelaria se remonta al siglo IV en Jerusalén, donde las comunidades cristianas primitivas conmemoraban la salida de la luz de Cristo del Templo, en contraste con la antigua fiesta judía de la Dedicación. En Oriente, se conocía como la Hipapante (Encuentro), mientras que en Occidente, desde el siglo V, se enfatizó la purificación de María, aunque la Iglesia aclara que María, concebida sin pecado original, no necesitaba purificación, sino que actuó por obediencia a la Ley.
En el siglo VII, el papa Sergio I instituyó la procesión con velas en Roma, inspirada en una tradición constantinopolitana. El Gelasiano y el Gregorianum, sacramentarios antiguos, ya incluyen la bendición de las candelas. Durante la Edad Media, la fiesta ganó popularidad en Europa, asociándose con la protección contra plagas y tempestades, y en el Renacimiento se extendió a las colonias americanas gracias a los misioneros españoles.
En el Calendario Romano General de 1969, Pablo VI la reformó como Fiesta de la Presentación del Señor, priorizando el aspecto cristológico sobre el mariano, aunque la devoción popular mantiene el nombre tradicional.
Celebración litúrgica
La solemnidad se celebra con misas votivas donde el color litúrgico es el blanco, simbolizando pureza y luz. La liturgia integra lecturas del Antiguo Testamento (Ml 3,1-4), la Epístola a los Hebreos (Hb 2,14-18) y el Evangelio de la Presentación.
Bendición de las velas
El rito central es la bendición solemne de las velas, que los fieles llevan encendidas. El sacerdote pronuncia una oración invocando a Dios para que, como la luz de Cristo iluminó a Simeón, bendiga estas velas como signo de fe. Las velas se usan durante el año para enfermos, agonizantes o procesiones, recordando que Cristo es la luz del mundo (Jn 8,12).1
Procesión de las velas
Tras la bendición, se realiza una procesión desde la puerta de la iglesia hasta el presbiterio, cantando el Nunc dimittis o himnos como «Lumen Christi». Esta costumbre evoca el encuentro en el Templo y la marcha de la luz contra las tinieblas del pecado.
En la Misa, el prefacio de la Presentación destaca: «Cristo, luz verdadera que ilumina a todo hombre, hoy es presentado en el Templo y revelado a los pueblos».
Devoción mariana a Nuestra Señora de la Candelaria
Aunque la fiesta es cristocéntrica, la tradición popular la vincula con Nuestra Señora de la Candelaria, imagen de María con el Niño y una vela, símbolo de su virginidad y maternidad espiritual. La Virgen es invocada como «Estrella de la mañana» y protectora.
Patronazgos y advocaciones
La Virgen de la Candelaria es principal patrona de las Islas Canarias, declarada por el rey Felipe II en 1584 tras su aparición en Tenerife en 1392 a los guanches. Allí, el 2 de febrero y el 15 de agosto se realizan grandes procesiones. También es patrona de Perú (Titicaca), Puerto Rico, Cuba (Holguín) y Filipinas.
En el ámbito profesional, se la considera patrona de los electricistas, por su asociación con la luz y la energía, extendiendo el simbolismo de la vela al alumbrado moderno.1 Otros patronazgos incluyen navegantes, contra tormentas y enfermedades.
Imágenes milagrosas abundan: la de Basilica de Candelaria (Tenerife), destruida en 1936 y reconstruida, o la de Puno (Perú), donde se celebra con danzas folclóricas.
La Candelaria en España y América Latina
En España, destaca en Canarias con romerías multitudinarias, fuegos artificiales y bailes tradicionales. En Cataluña y Valencia, se encienden hogueras el 2 de febrero, fusionando con costumbres paganas cristianizadas. Andalucía y Extremadura mantienen procesiones con imágenes antiguas.
En América Latina, la fiesta es vibrante. En México, el 2 de febrero se viste a los niños en pañales en recuerdo del Niño Dios. Bolivia (La Paz) y Venezuela la celebran con tambores y danzas. En Perú, la Virgen del Candelaria de Puno es Reina Nacional de la Candelaria, con el mayor festival folclórico del mundo andino.
Estas celebraciones integran fe y cultura, promoviendo la identidad católica en comunidades indígenas y mestizas.
Significado teológico y espiritual
La Candelaria invita a reconocer a Cristo como luz en medio de las sombras cotidianas. Simeón y Ana representan la Iglesia orante que acoge al Salvador. Para los fieles, encender la vela bendita es un acto de consagración personal, pidiendo que la gracia de Cristo ilumine la vida familiar y laboral.
En tiempos de crisis, como pandemias o desastres, la fiesta recuerda la esperanza pascual, ya que cierra el Tiempo de Navidad y abre hacia la Cuaresma.
En el arte y la cultura
La iconografía muestra a María con vela y al Niño, o Simeón recibiendo a Jesús. Obras maestras incluyen el retablo de El Greco o pinturas de Murillo. En música, motetes como el de Victoria exaltan el Nunc dimittis. La literatura y el cine (ej. tradiciones andinas) perpetúan su legado.
Citas
Electricistas - Virgen de la Candelaria, Magisterio IA. Santos patrones en la Iglesia Católica, §Electricistas. ↩ ↩2
