La fiesta tiene sus raíces en la Jerusalén del siglo IV, vinculada a los lugares santos de la Pasión de Cristo. Surgió de la celebración anual de la dedicación de dos basílicas erigidas por el emperador Constantino: la Anastasis (basílica del Santo Sepulcro) y el Martyrion (basílica del Gólgota). Estas iglesias, construidas sobre los sitios de la sepultura y el martirio de Jesús, se inauguraron alrededor del año 335, presumiblemente el 14 de septiembre, fecha que coincidía con el hallazgo de la Cruz por Santa Elena, madre de Constantino.1,2,3
Dedicación de las basílicas constantinianas
La peregrina Etheria, en su relato del siglo IV, describe cómo esta dedicación atraía a obispos, clérigos, monjes y fieles de diversas regiones. Durante la ceremonia, se exponían las reliquias de la Vera Cruz para su veneración, lo que gradualmente dio a la fiesta su carácter específico de exaltación o elevación de la Cruz. Esta práctica se extendió desde Palestina a Roma, celebrándose en la basílica del Salvador al Laterano y en Santa Cruz en Jerusalén.1,2,4
En Oriente, la fiesta siempre se mantuvo el 14 de septiembre bajo el nombre de Hypsosis (elevación), refiriéndose inicialmente a la «puesta al descubierto» de la reliquia. En Occidente, se consolidó a finales del siglo VII, durante el pontificado de Sergio I (687-701).3
Recuperación de la Vera Cruz por Heraclio
Un evento clave que enriqueció la fiesta fue la devolución de la Cruz en el año 629. Los persas, bajo Cosroes II, saquearon Jerusalén en 614 y se llevaron parte de la Vera Cruz. El emperador Heraclio II la recuperó tras vencer a los invasores. Al intentar entrar en Jerusalén con pompa imperial, no pudo avanzar hasta que, por consejo del patriarca Zacarías, se despojó de sus insignias y entró descalzo, imitando la humildad de Cristo en su vía crucis. La Cruz, intacta en su estuche de plata, fue colocada de nuevo en el Gólgota amid gran solemnidad, con curaciones milagrosas.1,3,5
Esta restauración se convirtió en el eje principal de la celebración en Occidente, mientras que en Oriente se enfatizaba más el hallazgo y las dedicatorias.5,6

