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Fiesta de la presentación de Jesús

Fiesta de la presentación de Jesús
Presentación de Jesús en el Templo . Dominio Público.

La Fiesta de la Presentación de Jesús, celebrada el 2 de febrero, conmemora el momento en que María y José llevaron al niño Jesús al Templo de Jerusalén para cumplir con la Ley mosaica, ofreciéndolo al Señor como primogénito y realizando la purificación de la madre. Este acontecimiento, narrado en el Evangelio de Lucas, destaca el encuentro con los ancianos Simeón y Ana, quienes reconocen en el infante al Mesías esperado, proclamándolo luz para las naciones y gloria de Israel. La fiesta une el ciclo navideño con la Cuaresma, simbolizando la entrega total de Cristo y prefigurando su sacrificio redentor; en la tradición católica, se asocia con la bendición de las velas —de ahí su nombre popular de Candelaria— y es el Día Mundial de la Vida Consagrada, invitando a la Iglesia a reflexionar sobre la consagración total al Señor.1,2,3

Tabla de contenido

Origen bíblico

El relato evangélico en Lucas

El fundamento de esta fiesta se encuentra en el Evangelio según san Lucas (2:22-40), donde se describe cómo, al cumplirse los cuarenta días tras el nacimiento de Jesús, sus padres acuden al Templo para cumplir dos preceptos de la Ley judía: la presentación del primogénito al Señor —según Éxodo 13:2,12-13— y la purificación de la madre tras el parto —conforme a Levítico 12:2-8—. Ofrecieron un sacrificio modesto de dos tórtolas o dos palominos, señal de su humilde condición.1,2,4

En el Templo, el anciano Simeón, justo y piadoso, guiado por el Espíritu Santo, toma al niño en brazos y pronuncia el célebre Cántico de Simeón o Nunc dimittis: «Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo ir en paz, según tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, que has preparado ante la faz de todos los pueblos: luz para revelación a las gentes y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2:29-32). Simeón bendice a la Sagrada Familia y profetiza a María: «Este niño está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción, a fin de que queden al descubierto los pensamientos de los corazones. Y a ti misma una espada te atravesará el alma» (Lc 2:34-35), aludiendo al dolor futuro de la Virgen en la Cruz.1,2

Poco después aparece la profetisa Ana, viuda de avanzada edad, que no se apartaba del Templo sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Ella alaba a Dios y habla del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén (Lc 2:36-38). Este encuentro resalta la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, con el Templo como lugar de revelación divina.1,5

Conexión con otras lecturas litúrgicas

La fiesta incorpora lecturas que enriquecen su sentido: la primera, de Malaquías 3:1-4, anuncia la llegada del Señor al Templo como refinador y purificador; el salmo responsorial (Salmo 24:7-10) invoca la entrada del Rey de la gloria; y la segunda lectura, de Hebreos 2:14-18, subraya cómo Jesús, hecho carne como sus hermanos, se convierte en sumo sacerdote misericordioso para expiar los pecados.6,7,8

Historia de la celebración

En la Iglesia primitiva y Oriente

La fiesta tiene raíces antiguas en la liturgia oriental, donde se conoce como Hypapante («Encuentro»), enfatizando el encuentro entre el Señor y su pueblo en el Templo. Desde el siglo IV, se celebraba el 14 de febrero en algunas tradiciones armenias, cuarenta días después de la Teofanía (6 de enero), preservando la fecha original de la Natividad en Oriente.9 En Jerusalén y Constantinopla, se vinculó progresivamente al 2 de febrero, integrando elementos de luz y procesión con antorchas.3

En Occidente, la celebración se extendió en el siglo VII, influida por las peregrinaciones a Tierra Santa. El papa Sergio I (687-701) la introdujo en Roma, y desde el siglo VIII se documenta en España y Galia con la bendición de velas, evocando a Cristo como luz del mundo. En el siglo IX, se generalizó en el rito latino, fijándose en el calendario universal.3,10

Evolución en la Iglesia latina

El Concilio de Trento (siglo XVI) estandarizó su rito, y en 1997, san Juan Pablo II instituyó el Día Mundial de la Vida Consagrada en esta fecha, viendo en la presentación de Jesús el modelo de toda consagración religiosa.11,3 Papas posteriores, como Benedicto XVI, han resaltado su rol como «puente» entre Navidad y Pascua, prefigurando la entrega sacrificial de Cristo.12

Celebración litúrgica

Rito romano y bendición de las velas

En la Iglesia latina, la misa comienza con una procesión de velas encendidas, simbolizando a Cristo como luz que ilumina a las naciones. La bendición de las candelas —de donde deriva Candelaria— se realiza con una oración colecta que invoca al Señor como luz verdadera. La liturgia incluye el Nunc dimittis como evangelio, y en muchas parroquias se distribuyen velas a los fieles para usarlas en procesiones o como signo doméstico de fe.3,10

El prefacio propio exalta la obediencia de María y José, el testimonio de Simeón y Ana, y la universalidad de la salvación. En España, se celebra con solemnidad, integrando tradiciones locales como las fallas de focos en Cataluña o procesiones en Canarias.13

Variaciones en Oriente y otras Iglesias

En las Iglesias orientales, el énfasis está en el «encuentro» divino-humano, con procesiones y el Tropario que proclama: «Simeón ha recibido la luz del Templo». La tradición armenia la sitúa el 14 de febrero, vinculándola a la purificación y al primogénito.9 En la Iglesia copta y siríaca, se asocia con la Theotokos y la luz mesiánica.

Significado teológico

Cumplimiento de la Ley y prefiguración del sacrificio

La fiesta revela a Jesús como el cumplidor perfecto de la Ley, presentado no por necesidad —siendo Dios—, sino por obediencia filial. Su ofrenda de aves pobres prefigura el sacrificio eucarístico y pascual, donde Él mismo es el Cordero inmolado. Simeón lo identifica como salvación universal, luz para gentiles y gloria de Israel, uniendo judíos y paganos en la redención.5,11,14

Simeón, Ana y el resto de Israel

Los ancianos Simeón y Ana representan el remanente fiel de Israel, guiados por el Espíritu, que reconoce al Mesías. Su espera vigilante contrasta con la incredulidad general, mostrando cómo Dios premia la oración perseverante. Ana, con su vida de viudez consagrada, anticipa la vocación monástica.1,10

La profecía de la espada y la cooperación materna

La anunciación de la «espada» que traspasará el alma de María señala su co-redención, asociándola al sufrimiento de Cristo. Como señala san Juan Pablo II, María acepta en silencio este misterio, uniéndose desde el Templo a la misión salvífica de su Hijo.5

Día Mundial de la Vida Consagrada

Desde 1997, esta fiesta es dedicada a la Vida Consagrada. San Juan Pablo II la eligió por la iconografía de la entrega total de Jesús, modelo para religiosos, vírgenes y eremitas que viven los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Propósitos: agradecer el don de la consagración, promover su aprecio en la Iglesia y renovar el compromiso de los consagrados.11,3,12 Benedicto XVI enfatizó su rol profético en un mundo secularizado.12

La Candelaria en España y América

En España, la Candelaria es fiesta mayor en muchas localidades, con procesiones de imágenes de la Virgen —como en Madrid o Sevilla— y rosarios de la aurora. En las Islas Canarias, se queman montones de leña en recuerdo de la luz de Cristo. En Hispanoamérica, arraiga con danzas indígenas y bendición de semillas, fusionando fe y cultura.15,13

En el rosario, es el cuarto gozoso: la Presentación del Niño Jesús en el Templo. La devoción a la Virgen de la Candelaria, patrona en Perú y Bolivia, incluye novenas y fiestas patronales.15

La fiesta invita a todos los fieles a «presentar» su vida al Señor, renovando el bautismo y la entrega diaria en medio de las sombras del mundo.

Citas

  1. La Santa Biblia, La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV‑CE). La Santa Biblia, §Lucas 2:22‑2:38 (1993). 2 3 4 5

  2. La Santa Biblia, La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV‑CE). La Santa Biblia, §Lucas 2:22‑40 (1993). 2 3

  3. Papa Benedicto XVI. 2 de febrero de 2010: Celebración de las Vísperas en la Fiesta de la Presentación del Señor con ocasión del 14.º Día de la Vida Consagrada, § 2 de febrero de 2010: Celebración de las Vísperas en la Fiesta de la Presentación del Señor con ocasión del 14.º Día de la Vida Consagrada (2010). 2 3 4 5 6

  4. La Santa Biblia, La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV‑CE). La Santa Biblia, §Lucas 2:22‑32 (1993).

  5. María tiene un papel en la misión salvadora de Jesús, Papa Juan Pablo II. Audiencia General del 18 de diciembre de 1996 (1996). 2 3

  6. La Santa Biblia, La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV‑CE). La Santa Biblia, §Malaquías 3:1‑4 (1993).

  7. La Santa Biblia, La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV‑CE). La Santa Biblia, §Sal 24:7‑10 (1993).

  8. La Santa Biblia, La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV‑CE). La Santa Biblia, §Heb 2:14‑18 (1993).

  9. Iglesia armenia: Año litúrgico, Edward G. Farrugia. Diccionario Enciclopédico del Oriente Cristiano, § Iglesia Armenia: Año Litúrgico (2015). 2

  10. V Día Mundial de la Vida Consagrada, Papa Juan Pablo II. V Día Mundial de la Vida Consagrada, Homilía de Juan Pablo II (2 de febrero de 2001), § 1. 2 3

  11. Papa Juan Pablo II. III Día Mundial de la Vida Consagrada, § 1 (1999). 2 3

  12. Celebración de las Vísperas en la fiesta de la Presentación del Señor y el 16.º Día de la Vida Consagrada, Papa Benedicto XVI. 2 de febrero de 2012: Celebración de las Vísperas en la Fiesta de la Presentación del Señor y el 16.º Día de la Vida Consagrada (2012). 2 3

  13. Ritos, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Ritos (1913). 2

  14. Papa Juan Pablo II. VIII Día Mundial de la Vida Consagrada, § 1.

  15. Lección vigésimo séptima. Sobre los sacramentales, Tercer Concilio Plenario de Baltimore. Un Catecismo de la Doctrina Cristiana (Catecismo de Baltimore n.º 3), § 1084 (1954). 2