La Iglesia católica celebra a san Lucas como fiesta, una categoría litúrgica superior a la memoria y propia de acontecimientos y santos de particular importancia. El día asignado en el calendario romano es el 18 de octubre.1
La celebración utiliza el color litúrgico rojo, propio de los apóstoles y evangelistas, porque el anuncio del Evangelio pertenece al testimonio apostólico y porque la tradición antigua vinculó a Lucas con el sufrimiento y la entrega de la vida por Cristo, aunque los datos históricos sobre su muerte no permiten afirmar con certeza que padeciera martirio.2
Origen de la fiesta
Los libros litúrgicos de ámbito galicano ya testimonian en el siglo VIII una fiesta dedicada al autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. Este dato acredita la existencia antigua de la celebración en Occidente, aunque no permite atribuir su introducción a un pontífice concreto ni fijar automáticamente la misma fecha para todas las iglesias occidentales.3
La documentación litúrgica romana actual conserva el 18 de octubre como fecha propia de san Lucas y mantiene la celebración con rango de fiesta. La atribución de una fecha concreta a una decisión de un papa determinado exige pruebas documentales específicas; por ello, no resulta correcto presentar la institución de la fiesta como obra de un pontífice cuya intervención no consta en los testimonios litúrgicos citados.



