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Fiesta de San Marcos

La fiesta de san Marcos evangelista se celebra cada año el 25 de abril. La liturgia romana honra en esta fecha al discípulo de san Pedro, autor tradicional del segundo Evangelio y primer anunciador de Cristo en Alejandría. El 25 de abril también conserva la memoria de las Letanías Mayores, una antigua procesión penitencial de súplica por la protección divina, la paz y los frutos de la tierra.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreFiesta de San Marcos
CategoríaEvento
DescripciónCelebración el 25 de abril con color rojo, lecturas propias y procesión de Letanías Mayores. Conmemora a San Marcos evangelista, discípulo de San Pedro y primer anunciador en Alejandría; invita a la misión evangelizadora de la Iglesia. 25 de abril
Atributosleón alado
Contexto HistóricoPertenece al calendario litúrgico fijo; originada a partir de procesiones penitenciales romanas del siglo VI bajo San Gregorio Magno y vinculada a la veneración de San Marcos como evangelista y primer obispo de Alejandría.
Eventos RelacionadosLetanías Mayores, Octava de Pascua
Importancia EclesialFiesta del calendario litúrgico romano, rango de fiesta.
LugarAlejandría, Venecia, Roma
PatronazgoVenecia
Personas RelacionadasSan Pedro, San Pablo, San Aniano, San Gregorio Magno
TipoFiesta litúrgica, fiesta, rojo
Uso LitúrgicoMisa con Gloria, primera carta de San Pedro y Evangelio según San Marcos; procesión penitencial de Letanías Mayores.

Tabla de contenido

Significado de la fiesta

La fiesta de san Marcos pertenece al calendario litúrgico fijo, porque mantiene siempre la misma fecha: el 25 de abril. No forma parte de las fiestas móviles del ciclo pascual, aunque su celebración puede quedar litúrgicamente condicionada por la fecha de la Pascua.

La Pascua cambia cada año y puede ocupar fechas comprendidas entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Por este motivo, san Marcos puede celebrarse durante la Octava de Pascua o en las semanas posteriores de este tiempo. La fecha del santo permanece fija, mientras que el grado litúrgico y la celebración concreta dependen de las normas de precedencia del calendario romano.

El Misal Romano clasifica la celebración como fiesta y asigna el color litúrgico rojo, propio de los apóstoles, evangelistas y mártires. La misa incluye el Gloria y emplea lecturas propias, entre ellas un pasaje de la Primera carta de san Pedro y el envío misionero del final del Evangelio según san Marcos.1

San Marcos evangelista

Identidad y nombre

El Nuevo Testamento presenta a Marcos con el nombre de Juan Marcos. La comunidad cristiana de Jerusalén se reunía en la casa de su madre, María, y san Pedro acudió allí después de ser liberado de la prisión. Los Hechos de los Apóstoles lo relacionan también con san Bernabé, que era pariente suyo.2

La tradición litúrgica latina identifica al evangelista con Marcos, discípulo e intérprete de san Pedro. Sin embargo, la tradición antigua no trató siempre de la misma manera al evangelista Marcos y a Juan Marcos. Algunas fuentes litúrgicas orientales conservaron una memoria propia de Juan Marcos el 27 de septiembre y distinguieron ambas figuras. Esta cuestión pertenece al ámbito de la crítica histórica y no altera la celebración litúrgica del 25 de abril, dedicada a san Marcos evangelista.3

Relación con san Pedro y san Pablo

Marcos acompañó a san Pablo y a san Bernabé en el primer viaje misionero. El relato de los Hechos indica que abandonó la expedición en Panfilia, circunstancia que provocó más tarde una discrepancia entre Pablo y Bernabé acerca de su conveniencia para una nueva misión.2

La relación de Marcos con san Pedro aparece de forma especial en la Primera carta de Pedro, donde el apóstol lo llama «mi hijo». La tradición cristiana entendió esta expresión como un signo de cercanía espiritual y apostólica. También encontramos a Marcos junto a san Pablo durante la estancia del apóstol en Roma, según las referencias de la carta a Filemón y de la carta a los Colosenses.1

La tradición antigua atribuye a Marcos la redacción del segundo Evangelio como expresión escrita de la predicación de san Pedro. La liturgia romana presenta así a Marcos como un evangelista unido simultáneamente a la autoridad apostólica de Pedro, al trabajo misionero de Pablo y a la expansión de la Iglesia fuera de Palestina.

El Evangelio según san Marcos

El Evangelio según san Marcos comienza con una confesión fundamental:

«Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios».

La tradición litúrgica interpreta todo el Evangelio como una proclamación de la identidad de Jesús y de su victoria sobre la muerte. El relato conduce desde la predicación de Juan el Bautista y la actividad pública de Cristo hasta la pasión, la muerte y la resurrección.2

La lectura evangélica propia de la fiesta proclama el mandato misionero de Cristo:

«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

Este texto vincula directamente la fiesta con la misión de la Iglesia. San Marcos no aparece únicamente como una figura del pasado, sino como modelo de quien recibe la fe apostólica, la anuncia y la entrega a nuevas comunidades.1

La misión evangelizadora

La oración colecta de la misa pide a Dios que los fieles aprendan de la enseñanza de san Marcos a seguir fielmente las huellas de Cristo. La oración sobre las ofrendas solicita que la predicación del Evangelio permanezca viva y activa en la Iglesia.1

La liturgia presenta, por tanto, tres dimensiones inseparables:

La comunión eucarística completa esta perspectiva. La antífona recuerda la promesa del Señor: «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». Después de la comunión, la Iglesia pide que el sacramento fortalezca la adhesión al Evangelio predicado por san Marcos.1

San Marcos y la Iglesia de Alejandría

La tradición cristiana atribuye a san Marcos la fundación de la Iglesia de Alejandría y lo considera su primer evangelizador y obispo. El Martirologio Romano lo presenta como el primer anunciador de Cristo en Egipto y relaciona su actividad con la formación de una comunidad cristiana en Alejandría.4

La misma tradición vincula a san Aniano con la sucesión de Marcos en aquella sede. El Martirologio Romano recuerda a Aniano como discípulo de san Marcos y sucesor suyo en el episcopado.4

La Iglesia copta conserva una veneración particularmente intensa hacia san Marcos, al que reconoce como fundador de su tradición apostólica. Las Iglesias copta y bizantina celebran también su fiesta el 25 de abril, en comunión con la antigua tradición cristiana que extendió su culto desde Alejandría.2

Muerte y tradición martirial

La fecha exacta de la muerte de san Marcos no resulta segura. San Jerónimo la situó en el octavo año del reinado de Nerón, aunque la relación entre esa fecha y la sucesión de san Aniano en Alejandría admite distintas interpretaciones históricas. La tradición posterior afirma que Marcos sufrió martirio en Alejandría.5

El Martirologio Romano describe una pasión particularmente dolorosa: los perseguidores habrían atado al evangelista y lo habrían arrastrado por las calles sobre piedras; después lo encarcelaron, donde recibió consuelo espiritual antes de morir. La tradición hagiográfica transmite así la imagen de un evangelizador que selló con el sufrimiento su fidelidad a Cristo.4

La investigación histórica distingue entre los testimonios antiguos y las narraciones de la pasión desarrolladas en épocas posteriores. La ausencia de testimonios tempranos sobre determinados detalles no basta por sí sola para negar el núcleo de la tradición, pero aconseja diferenciar la certeza litúrgica del culto de la precisión histórica de cada episodio.5

El símbolo del león

El atributo tradicional de san Marcos es el león alado. La iconografía cristiana relaciona este símbolo con una de las cuatro criaturas vivientes del libro del Apocalipsis, interpretadas desde la Antigüedad como figuras de los cuatro evangelistas. La asociación de Marcos con el león recibió también una explicación espiritual: su Evangelio comienza con la predicación de Juan el Bautista en el desierto, lugar vinculado simbólicamente con el león.6

El león expresa fuerza, autoridad y proclamación. En el contexto de la fiesta, recuerda que el Evangelio no constituye una opinión privada, sino el anuncio vigoroso de Jesucristo muerto y resucitado. En la tradición artística, el evangelista aparece con frecuencia junto a un león alado o escribiendo su Evangelio bajo su presencia.

Las Letanías Mayores del 25 de abril

Origen de la procesión

El 25 de abril posee una dimensión litúrgica propia que no procede originalmente de la fiesta de san Marcos: las Letanías Mayores, llamadas también Litania maior. La procesión romana era anterior a la incorporación litúrgica de la fiesta del evangelista en esa fecha. Una antigua explicación histórica relaciona su recorrido con las procesiones paganas de las Robigalia, celebradas en Roma para pedir protección contra la enfermedad del trigo y la destrucción de las cosechas. La Iglesia transformó aquel marco ritual en una súplica cristiana dirigida a Dios.7

La tradición atribuye a san Gregorio Magno, papa entre los años 590 y 604, la organización de una solemne procesión penitencial durante una epidemia que afectó a Roma. El papa distribuyó a los participantes en distintos grupos procedentes de varias iglesias, que debían reunirse en Santa María la Mayor y continuar después hacia San Pedro.8

La cronología pontificia distingue correctamente a san Gregorio I Magno de san Marcos, papa, que ocupó la sede romana durante el año 336. El papa Marcos fue el trigésimo cuarto obispo de Roma según las listas tradicionales, mientras que Gregorio Magno perteneció a finales del siglo VI y comienzos del VII. Ninguno de los dos debe confundirse con san Marcos evangelista.

Desarrollo litúrgico

La procesión de las Letanías Mayores tenía carácter penitencial. Los participantes caminaban mientras cantaban la Letanía de los Santos, invocando a la Virgen María, a los apóstoles, a los mártires, a los pastores y a todos los santos. La súplica pedía la misericordia de Dios, la liberación de las calamidades y la fecundidad de los campos.

El Ritual Romano establecía que, después de una invocación inicial, comenzaba el canto de la Letanía de los Santos. Tras la invocación «Santa María», la procesión iniciaba su marcha. El itinerario podía incluir salmos penitenciales y graduales, según las necesidades pastorales y la duración de la celebración.7

La procesión concluía con la misa de rogativas. El color litúrgico tradicional de la procesión y de esta misa era el violeta, signo de penitencia y súplica. Cuando la procesión tenía lugar, la misa de rogativas poseía una importancia propia dentro de la jornada litúrgica.7

Relación entre las Letanías Mayores y san Marcos

La coincidencia entre ambas celebraciones exige una distinción clara:

  • San Marcos tiene una fiesta propia el 25 de abril.
  • Las Letanías Mayores constituyen una procesión penitencial de origen anterior.
  • La fecha de la procesión no nació como consecuencia de la fiesta del evangelista.
  • Cuando el 25 de abril coincide con una celebración pascual de mayor rango, la procesión conserva su fecha o recibe la adaptación prevista por las normas litúrgicas.

La tradición litúrgica anterior establecía que, si la fiesta de san Marcos debía trasladarse, la procesión no cambiaba necesariamente de fecha. En el caso excepcional de que el 25 de abril coincidiera con el Domingo de Pascua, la procesión podía celebrarse el martes siguiente.7

Esta distinción explica por qué algunas comunidades mantienen en torno al 25 de abril rogativas por las cosechas, bendiciones del campo o procesiones con la cruz y las letanías, mientras que la misa propia de san Marcos puede quedar subordinada a la Octava pascual o a otra celebración de rango superior.

La fiesta en el calendario romano

Rango litúrgico

La celebración de san Marcos tiene rango de fiesta. El color rojo manifiesta su condición de evangelista y testigo apostólico. La misa utiliza textos propios que presentan la vida del santo al servicio de la predicación y orientan la oración de la Iglesia hacia la misión evangelizadora.1

La fiesta no constituye una solemnidad ni un día de precepto universal. El 25 de abril tampoco desplaza automáticamente las celebraciones pascuales. La Pascua y sus días principales poseen precedencia litúrgica, de manera que el calendario móvil puede modificar la forma concreta en que la Iglesia conmemora a san Marcos.

Lecturas y textos propios

La misa presenta como primera lectura apostólica un pasaje de la Primera carta de san Pedro, donde aparece la referencia a Marcos. El Evangelio proclama el mandato universal de anunciar la Buena Noticia.9

Los principales textos eucológicos de la fiesta tienen un contenido misionero:

  • La colecta pide aprender de san Marcos a seguir las huellas de Cristo.
  • La oración sobre las ofrendas ruega que la predicación del Evangelio permanezca viva y operante.
  • La oración después de la comunión solicita fortaleza para perseverar en la adhesión al Evangelio.2

La liturgia une así la memoria del evangelista con la celebración de la Pascua. Aunque la fecha de san Marcos sea fija, la fiesta aparece con frecuencia dentro del tiempo pascual, cuando la Iglesia proclama de modo especial la resurrección de Cristo y el envío misionero de los apóstoles.

Devociones y celebraciones populares

En las parroquias dedicadas a san Marcos, el 25 de abril puede incluir:

  • Celebración solemne de la Eucaristía.
  • Lectura o entronización del Evangelio según san Marcos.
  • Procesiones con la imagen del evangelista.
  • Bendición de los campos, semillas, cosechas o animales.
  • Rezo de la Letanía de los Santos.
  • Oración por los misioneros, catequistas y responsables de la evangelización.
  • Actividades de formación bíblica centradas en el segundo Evangelio.

Las costumbres agrícolas recuerdan el antiguo carácter de rogativa de la jornada. La Iglesia no dirige la oración a fuerzas naturales ni a divinidades vinculadas a la fertilidad, sino al Dios creador y providente. La bendición de los campos expresa gratitud, responsabilidad ante la creación y petición de condiciones favorables para el trabajo humano.

La procesión no constituye un acto mágico para garantizar una cosecha. Su sentido cristiano consiste en reconocer que todo bien procede de Dios, pedir la conversión de la comunidad y comprometerse con la justicia, la solidaridad y el cuidado de la tierra.

San Marcos en Venecia

San Marcos ocupa un lugar central en la identidad cristiana y cívica de Venecia. La ciudad lo venera como patrono principal y conserva una tradición relacionada con la llegada de sus reliquias desde Alejandría. La autenticidad histórica de los restos ha sido objeto de discusión, pero el culto veneciano a san Marcos posee una continuidad secular y una extraordinaria importancia artística, litúrgica y cultural.5

La basílica de San Marcos, con el león alado y la inscripción tradicional «Pax tibi, Marce, evangelista meus», convirtió la memoria del evangelista en uno de los signos más reconocibles de la ciudad. La fiesta del 25 de abril adquiere allí una dimensión particularmente solemne, vinculada a la historia de la Iglesia veneciana y a la veneración de su patrono.

Espiritualidad de la fiesta

La fiesta de san Marcos propone una espiritualidad centrada en la transmisión fiel del Evangelio. El evangelista aparece como discípulo que recibe la tradición apostólica, la redacta y la comunica a una Iglesia extendida por distintos pueblos.

Su celebración invita a:

  1. Escuchar a Cristo en la Sagrada Escritura.
  2. Conocer el Evangelio según san Marcos mediante una lectura completa y orante.
  3. Anunciar la fe con palabras y obras.
  4. Perseverar en la misión, incluso en medio de dificultades.
  5. Unir la oración y la responsabilidad, especialmente ante las necesidades de la sociedad, de la Iglesia y del mundo rural.
  6. Vivir la Pascua como envío, comprendiendo que la alegría de la resurrección conduce al testimonio.

La antífona de entrada resume el núcleo de la jornada: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». La Iglesia celebra a san Marcos no como una figura aislada, sino como un servidor de la misión universal de Cristo.2

Importancia actual

En el contexto contemporáneo, la fiesta conserva plena actualidad. La evangelización no corresponde únicamente a obispos, sacerdotes o misioneros profesionales. Cada bautizado participa, según su vocación y responsabilidad, en la tarea de comunicar el Evangelio mediante la vida familiar, el trabajo, la educación, la acción caritativa y la presencia pública.

La memoria de san Marcos recuerda también la necesidad de presentar la fe con fidelidad a la tradición apostólica. La misión cristiana no consiste en sustituir el Evangelio por opiniones personales, sino en anunciar a Jesucristo, muerto y resucitado, con un lenguaje comprensible y con una vida coherente.

La unión entre la fiesta del evangelista y las Letanías Mayores ofrece una síntesis especialmente rica: la Iglesia proclama el Evangelio, camina en oración y confía a Dios las necesidades del mundo. San Marcos representa el impulso misionero; las letanías expresan la humildad suplicante de una comunidad que reconoce que toda fecundidad apostólica depende de la gracia divina.

Citas y referencias

  1. San Marcos, evangelista, Santa Sede. Misal Romano, 630 (2020). 2 3 4 5 6
  2. San Marcos, evangelista, Santa Sede. Misal Romano, 632 (2020). 2 3 4 5 6
  3. San Aniano, obispo de Alejandría (primer siglo), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Tomo II, 166 (1990).
  4. B25 de abril, Papa Benedicto XIV. Martyrologio Romano, 25 de abril (1749). 2 3
  5. San Marcos. Enciclopedia Católica, San Marcos (1913). 2 3
  6. Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Tomo II, 165 (1990).
  7. Días de rogo, Enciclopedia Católica, Días de rogo (1913). 2 3 4
  8. Litania, Enciclopedia Católica, Litania (1913).
  9. B20 lunes de Pascua, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Calendario Litúrgico para las Diócesis de los Estados Unidos de América (2026), 26 (2026).
Modificado el 22 de agosto de 2026 • FideScore™ 9.32Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/d1d8pfhx1

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