La elección en los Hechos de los Apóstoles
El relato bíblico central sobre San Matías se encuentra en los Hechos de los Apóstoles (1,15-26), donde san Pedro, ante unos 120 discípulos reunidos en Jerusalén tras la Ascensión, propone completar el número de los Doce Apóstoles, santificado por la elección de Jesús y vinculado a las doce tribus de Israel. Judas Iscariote, el traidor, había muerto, dejando vacante su puesto. Pedro cita las Escrituras para justificar la necesidad de un reemplazo: aquel que había sido contado entre ellos y recibido una parte en el ministerio debía ser sustituido por un testigo de la resurrección de Cristo.1
Se proponen dos candidatos: José, llamado Barsabás (también Justo), y Matías. Ambos habían acompañado a Jesús desde el bautismo de Juan hasta la Ascensión, cumpliendo el criterio esencial: ser testigos oculares de su resurrección. Tras la oración comunitaria —"Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muéstranos cuál has elegido"—, se echa suertes, y la suerte cae sobre Matías, quien es incorporado al grupo apostólico.1 Este episodio ilustra la acción del Espíritu Santo en la Iglesia primitiva y la importancia de la continuidad en la misión evangelizadora.
Conexión con el Evangelio del día
La fiesta integra el Evangelio de Juan 15,9-17, donde Jesús exhorta a sus discípulos a permanecer en su amor mediante el cumplimiento de sus mandamientos, especialmente el de amarse unos a otros como Él nos ha amado, hasta el punto de dar la vida por los amigos. Matías, como apóstol elegido, encarna esta amistad divina: no los elige el hombre, sino Cristo, para que den fruto perdurable.2 Esta perícopa resalta la vocación de Matías como fruto de la elección gratuita de Dios.

