Fiesta de San Simón
La Fiesta de San Simón, también conocida como la fiesta de los santos Simón y Judas, apóstoles, se celebra el 28 de octubre en la Iglesia católica occidental. Este día honra a San Simón el Zelote, uno de los doce apóstoles de Jesús, y a San Judas Tadeo, su compañero inseparable en la tradición litúrgica. Según la tradición occidental, ambos predicaron el Evangelio en Persia y sufrieron martirio juntos, lo que justifica su conmemoración conjunta. La celebración, de rango de fiesta, incluye lecturas propias, oraciones colectas y preces que resaltan su zeal por la fe y su intercesión para el crecimiento de la Iglesia. Esta solemnidad, integrada en el calendario romano desde la antigüedad, refleja la devoción a estos apóstoles menos conocidos pero fieles testigos de Cristo.1,2,3
Tabla de contenido
Historia de la fiesta
Orígenes en la liturgia primitiva
La conmemoración de San Simón aparece documentada en calendarios litúrgicos antiguos, como el Hieronymianum, que menciona a los santos Simón y Judas juntos el 28 de octubre, asociándolos con su martirio en Suanis, ciudad de los persas. Esta tradición occidental se consolidó en el siglo VI, diferenciándose de las orientales, donde se celebran por separado en fechas variables.1
Durante la expansión carolingia, alrededor del año 800, la fiesta se incorporó al Sacramentario Gregoriano para enriquecer el santoral con celebraciones universales. Carlomagno, al recibir el sacramentario de Roma, ordenó agregar fiestas de apóstoles como la de Simón y Judas, junto a otras como la de San Lucas o San Tomás, para adaptar el calendario a las necesidades del Imperio Franco.4
Evolución en el calendario romano
En el Misal Romano actual, según la tercera edición típica, el 28 de octubre es una fiesta con Gloria, prefacio de los Apóstoles y oraciones específicas. La Iglesia invita a venerar su «gloria perpetua» y pide su intercesión para una digna celebración de los misterios sagrados.3 Anteriormente, en el calendario pre-Vaticano II, mantenía el mismo rango, subrayando su importancia en el ciclo sanctoral.
En Oriente, las fechas difieren: los griegos y coptos celebran a Simón el 10 de mayo, mientras que el Menologio de Basilio lo sitúa en Edesa con una muerte pacífica, contrastando con la tradición latina de martirio.1,2
San Simón en los Evangelios y la tradición apostólica
Identidad y llamada al apostolado
San Simón, distinguido de Simón Pedro, recibe los sobrenombres de Kananaios (Mateo 10:4; Marcos 3:18) o Zelotes (Lucas 6:15; Hechos 1:13), derivados del hebreo qana, que significa «celoso». No indica pertenencia al partido político de los zelotes, sino un ardiente apego a la Ley judía antes de su conversión.2
Los Evangelios lo mencionan solo en las listas apostólicas y en Hechos. Recibió el Espíritu Santo en Pentecostés, pero su vida postpascual es legendaria. Algunas tradiciones griegas, coptas y etíopes lo identifican con Natanael de Caná o incluso con el novio de las bodas de Caná.2
Epístola de Judas y parentesco familiar
Aunque San Simón no tiene epístola propia, se asocia con San Judas Tadeo, «hermano de Santiago el Menor». Judas escribió una carta canónica exhortando a «combatir con empeño por la fe una vez entregada a los santos» (Judas 3), denunciando a los impíos que pervierten la gracia.1
Eusebio relata que los nietos de Judas, Zóquer y Jacobo, fueron interrogados por Domiciano, confirmando que el Reino de Cristo no es de este mundo.1
Tradiciones sobre su misión y martirio
Predicación y muerte en Persia
La tradición occidental, reflejada en la liturgia romana, afirma que Simón predicó en Egipto, se unió a Judas en Mesopotamia y evangelizaron Persia durante años, sufriendo martirio en Suanir (posiblemente en Colquida). Una passio pseudoepigráfica, atribuida a Abdías de Babilonia (siglo VI), describe su muerte, aunque es apócrifa.1,2
Otras leyendas lo sitúan en Britania, el Mar Negro, África o Iberia (según Moisés de Corene). Los georgianos lo veneran en Colquida.2 Su sepulcro es incierto: reliquias en Roma (bajo el Altar de la Crucifixión en San Pedro), Toulouse o Babilonia.2
Iconografía y atributos
San Simón se representa con una sierra, aludiendo a su supuesto martirio aserrado, o una lanza. Es patrono de curtidores. Junto a Judas, aparece en grupos apostólicos.2
Celebración litúrgica
Textos del Misal Romano
La colecta reza: «Dios, que por los bienaventurados Apóstoles nos has hecho reconocer tu nombre, concédenos propicio, por la intercesión de los santos Simón y Judas, que la Iglesia crezca sin cesar con el aumento de los pueblos que creen en ti». La poscomunión invoca su pasión gloriosa para permanecer en el amor de Dios.3
Se usa el Prefacio de los Apóstoles y la bendición solemne. El responsorio final proclama: «Estos son los santos varones que el Señor eligió en su amor perfecto; a ellos dio la gloria eterna».3
En el ciclo sanctoral
En el santoral, ocupa un lugar prominente entre las fiestas apostólicas, precediendo a las de confesores como San Martín. Durante Adviento o Cuaresma, adquiere matices temporales.5
Devoción popular e intercesión
San Judas Tadeo es invocado en casos desesperados, pero San Simón comparte esta devoción por asociación. En Persia y Babilonia, su culto es antiguo, ligado a la passio.1
En la Iglesia occidental, su fiesta fomenta el celo apostólico, recordando la llamada a contender por la fe en tiempos de herejía.1
Diferencias con otras fiestas de San Simón
Existen otros santos Simón, como San Simón Stock (Carmelita, siglo XIII), cuya memoria se celebra el 16 de mayo en la Orden Carmelita. No confundir con la fiesta apostólica del 28 de octubre.6
En Oriente, tradiciones separadas destacan su muerte pacífica en Edesa.1
Influencia cultural y legado
La fiesta inspira himnos como los de la tradición carmelita (aunque no directamente ligada) y fortalece la unidad eclesial. En España, se integra en el calendario litúrgico nacional, promoviendo la devoción a los apóstoles «olvidados».
En resumen, la Fiesta de San Simón el 28 de octubre celebra el testimonio de un apóstol celoso, cuyo martirio en Persia con Judas Tadeo ejemplifica la fidelidad radical a Cristo. Invoca su intercesión para el crecimiento de la Iglesia y el combate por la fe auténtica.
Cuadro resumen
| Cuadro resumen[Datos abiertos] | |
|---|---|
| Nombre | Fiesta de San Simón |
| Categoría | Fiesta litúrgica |
| Fecha | 28 de octubre |
| Tipo | Fiesta de rango de solemnidad |
| Santo Asociado | San Simón el Zelote, San Judas Tadeo |
| Uso Litúrgico | Lecturas propias, oraciones colectas y preces; incluye prefacio de los Apóstoles y bendición solemne |
| Contexto Histórico | Documentada en el Calendario Hieronymianum; consolidada en el siglo VI; incorporada al Sacramentario Gregoriano alrededor del año 800 bajo Carlomagno; mantenida con mismo rango pre‑Vaticano II y en la tercera edición típica del Misal Romano |
| Origen | Liturgia primitiva, tradición occidental que asocia a Simón y Judas con martirio en Persia |
| Desarrollo | Integrada al calendario romano; diferencias con tradiciones orientales que celebran a Simón en mayo; influencia carolingia expandió su celebración |
| Importancia | Honra a dos apóstoles menos conocidos, promueve el celo apostólico y la intercesión para el crecimiento de la Iglesia |
| Autoridad Eclesiástica | Iglesia católica occidental |
Citas y referencias
- Santos Anastasia y Cyril, mártires (fecha desconocida), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler 🔗: Volumen IV, § 218 (1990). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7 ↩8 ↩9
- San Simón el apóstol, The Encyclopedia Press 🔗. Enciclopedia Católica, §San Simón el Apóstol (1913). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7 ↩8
- Properio de los santos – 28 de octubre – Santos Simón y Judas, apóstoles – Fiesta, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. El Misal Romano 🔗 (Traducción al inglés según la III Edición Típica), §Properio de los Santos (2011). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
- B3. En Occidente, desde el siglo VI hasta el Vaticano II, Pontifical Liturgical Institute. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), § 322 (1999). ↩
- B6. El ciclo santoriano, Pontifical Liturgical Institute. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), § 234 (1999). ↩
- Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler 🔗: Volumen II, § 335 (1990). ↩
