La enciclopedia católica en español

Figuras del Antiguo Testamento

Las figuras del Antiguo Testamento son personajes cuya vida y misión ocupan un lugar significativo en la historia bíblica de Israel y en la comprensión cristiana de la salvación. La Iglesia las honra como santas y reconoce en algunos acontecimientos y personas de la Antigua Alianza anticipaciones de realidades que alcanzan su plenitud en Jesucristo, sin reducir por ello el valor propio de las Escrituras antiguas.1,2

Coelum Stellatum Christianum
Ver información de la imagenCoelum Stellatum Christianum. Autor desconocido, Dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreFiguras del Antiguo Testamento
CategoríaPersona
DescripciónPersonajes cuya vida y misión ocupan un lugar significativo en la historia bíblica de Israel y en la comprensión cristiana de la salvación
Referencias61
Interpretación TradicionalAnticipaciones de realidades que alcanzan su plenitud en Jesucristo mediante la tipología.
Personas relacionadasAdán, Abraham, Moisés, David, Isaac, Jacob, Noé
TemaAntiguo Testamento, tipología, tipo, antitipo, Nueva Alianza, historia de la salvación
TipoFigura bíblica

Tabla de contenido

Significado de «figura»

La palabra figura puede designar a un personaje que representa una vocación o una etapa decisiva de la historia bíblica. En la interpretación cristiana también puede tener un sentido más específico: una persona, un acontecimiento o una institución de la Antigua Alianza que anticipa, de manera parcial, una realidad posterior de la historia de la salvación. La tradición llama tipo a esa anticipación y antitipo a su cumplimiento. Esta lectura, conocida como tipología, aparece ya en el Nuevo Testamento y permite contemplar la unidad entre ambos Testamentos.3

La lectura tipológica no elimina el sentido histórico ni el valor religioso propio del Antiguo Testamento. La Iglesia reconoce en sus libros enseñanzas sobre Dios y sobre el ser humano, sabiduría para la vida y testimonios de la acción salvadora divina. A la vez, lee esos escritos a la luz de Jesucristo, en quien los anuncios y preparativos de la Antigua Alianza alcanzan su plenitud.2

Las figuras en la historia de la salvación

Las figuras bíblicas no aparecen como héroes aislados, sino dentro de una historia que, desde la perspectiva cristiana, manifiesta un designio de salvación. La vocación de Abraham inaugura una etapa fundamental; la formación de Israel como pueblo y la salida de Egipto bajo Moisés dan continuidad a esa historia. La Iglesia entiende que el pueblo de Israel y sus instituciones preparan la realidad eclesial, sin que esa lectura borre la historia ni la identidad propias de Israel.4,5

Adán

Adán ocupa un lugar inaugural en el relato bíblico de la humanidad. Su figura remite a la creación del ser humano a imagen de Dios y a la llamada fundamental de cada persona a existir y a vivir. Desde esta perspectiva, la historia de la alianza presupone la creación: la relación de Dios con un pueblo tiene como horizonte la relación originaria entre Dios y la humanidad.6

Abraham

Abraham es una figura central por su fe y por su respuesta a la llamada divina. El relato de su vocación da comienzo a la historia de la salvación en sentido propio: Dios le llama a dejar su tierra y a encaminarse hacia un destino que todavía no conoce. Su respuesta hace de él un modelo de creyente y, en la tradición cristiana, padre de quienes acogen la fe.7,5

La figura de Abraham también enlaza la promesa divina con la historia del pueblo de Israel. La memoria del patriarca aparece ligada a la fidelidad de Dios a sus promesas, y su papel incluye la intercesión. La tradición bíblica lo presenta también como profeta.5

Moisés

Moisés es presentado como guía de Israel en la salida de Egipto y como mediador de la Ley. Su misión marca un nuevo comienzo en la vida del pueblo: la liberación de la servidumbre egipcia reaviva la alianza vinculada a Abraham, Isaac y Jacob. Como transmisor de la Ley, contribuye a que Israel comprenda su identidad y su misión entre las naciones.5

La tradición cristiana interpreta a Moisés como figura de Cristo. El paralelismo no identifica las dos misiones: Moisés guía la liberación de Egipto y transmite la Ley; Cristo, según la lectura cristiana, libera de la esclavitud del pecado y lleva la obra salvadora a su plenitud.8

David y otras figuras

David pertenece, junto con Adán, Abraham y Moisés, al grupo de figuras veterotestamentarias consideradas en la tradición cristiana por su importancia en la preparación de la salvación. La interpretación tipológica contempla en algunas de estas figuras anticipaciones de Cristo, presentado como mediador definitivo.6

La veneración cristiana no queda limitada a unos pocos patriarcas o dirigentes. La Iglesia honra como santos a los patriarcas, los profetas y otras figuras del Antiguo Testamento en sus tradiciones litúrgicas.1

Acontecimientos y realidades que también actúan como figuras

La tipología cristiana incluye hechos y realidades que no son personas. La Iglesia lee el diluvio y el arca de Noé, el paso del mar Rojo, el agua de la roca y el maná como acontecimientos que, a la luz del Nuevo Testamento, anticipan realidades vinculadas a Cristo y a la vida sacramental. Así, el paso del mar Rojo y el arca aparecen relacionados con la salvación por el bautismo, mientras que el maná se interpreta en relación con la Eucaristía.9

También la promesa, la alianza, el éxodo, la Pascua, el reino, el templo, el exilio y el retorno forman parte de la memoria bíblica que la liturgia cristiana conserva y relee. La celebración cristiana los contempla en relación con el misterio de Cristo, pero mantiene su lugar dentro de la historia de Israel.3

Valor para la fe cristiana

Las figuras del Antiguo Testamento ayudan a comprender la continuidad entre la Antigua y la Nueva Alianza. La lectura cristiana reconoce en ellas una preparación progresiva: ciertos personajes, hechos y símbolos anuncian o prefiguran aspectos de la obra de Cristo, mientras que el Nuevo Testamento los recoge y les descubre un sentido más pleno.2,9

Esa lectura no convierte a los personajes bíblicos en modelos sin defectos ni separa su misión de la acción divina. Abraham y Moisés, por ejemplo, aparecen ante todo dentro de una historia iniciada y sostenida por Dios. Sus vidas permiten contemplar distintas dimensiones de la vocación: la llamada a existir, la respuesta de fe y el servicio al pueblo.6,7,5

Citas y referencias

  1. Capítulo segundo: Dios sale al encuentro del hombre, Catecismo de la Iglesia Católica, 61 (1992). 2
  2. G. Aranda-Pérez. La Sagrada Escritura en el Catecismo de la Iglesia Católica, 15 (1993). 2 3
  3. C) lectura tipológica, G. Aranda-Pérez. La Sagrada Escritura en el Catecismo de la Iglesia Católica, 29 (1993). 2
  4. G. Aranda-Pérez. La Sagrada Escritura en el Catecismo de la Iglesia Católica, 28 (1993).
  5. J. Morales. La vocación en el Antiguo Testamento, 14 (1987). 2 3 4 5
  6. J. Morales. La vocación en el Antiguo Testamento, 9 (1987). 2 3
  7. J. Morales. La vocación en el Antiguo Testamento, 11 (1987). 2
  8. J. Morales. La vocación en el Antiguo Testamento, 17 (1987).
  9. D) a modo de resumen, G. Aranda-Pérez. La Sagrada Escritura en el Catecismo de la Iglesia Católica, 30 (1993). 2
Modificado el 13 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.50 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/ws4d7pw30

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →