Fundación y contexto geográfico
Filadelfia fue fundada entre el 159 y el 138 a.C. por Eumenes II Filadelfo, rey de Pérgamo, en honor a su hermano Atico II, cuyo nombre significa «amor fraterno» en griego (φιλαδέλφεια). Situada en la región de Lidia, a orillas del río Cogamus (actual Kuzu Çayı), en una posición estratégica para el comercio y la defensa, la ciudad prosperó gracias a su fertilidad agrícola, especialmente por sus viñedos, y su ubicación en rutas comerciales entre Esmirna y el interior de Anatolia.2
La urbe sufrió frecuentes terremotos, como el devastador bajo Augusto, que la dejó en ruinas, pero fue reconstruida rápidamente. Sus monedas acuñadas en el siglo I a.C. representaban a Baco o ménades, simbolizando su producción vinícola. Bajo los romanos, desde el 133 a.C., recibió el nombre de Neocésarrea y luego Flavia en tiempos de Vespasiano.2
Época romana y bizantina
En la era romana, Filadelfia mantuvo importancia comercial y militar. Durante el Bajo Imperio y el período bizantino, resistió invasiones turcas en los siglos XI-XIV, siendo capturada definitivamente por Bajazet I en 1390. En el siglo XVII aún contaba con 2000 cristianos entre 8000 habitantes, y hoy, como Alaşehir, es un centro agrícola con ruinas notables: teatro, estadio, murallas bizantinas y manantiales termales.2
Su metropolitana de Sardes, de la que dependía como sufragánea, cayó en el siglo XIV, y Filadelfia la reemplazó temporalmente como sede principal.3
