La escatología colectiva o universal se refiere a los eventos que marcan la consumación de la historia humana.
La Segunda Venida de Cristo (Parusía)
La parusía, o segunda venida gloriosa de Cristo, es el evento central de la escatología. En este momento, Cristo vendrá con poder como Juez de vivos y muertos para poner fin a la historia y entregar a su pueblo al Padre, para que «Dios sea todo en todos» (1 Cor 15:24-28).
Nadie conoce el día ni la hora de este evento, «sino solo el Padre» (Mc 13, 32),,. El Señor Jesús advierte: «Tened cuidado… que ese día no os sorprenda de repente, como una trampa» (Lc 21, 34).
La Resurrección de los Muertos
La resurrección de todos los muertos, «tanto de justos como de injustos,» precederá al Juicio Final. Será la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo del hombre y saldrán: los que hayan hecho el bien, a una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
El Juicio Final
El Juicio de Dios comenzó con la Encarnación de Cristo (Jn 1:9-13) y se cumplirá en su gloriosa segunda venida (Mt 25:31). Cuando Cristo «venga en su gloria, y todos los ángeles con él… Delante de él se reunirán todas las naciones, y él los separará unos de otros, como un pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda… E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna» (Mt 25:31-33, 46),.
Este juicio será un momento de bendición para los justos,, pero temible para los malvados (Mt 7:23). En el juicio, todo lo secreto y oculto se hará manifiesto y visible: «Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse» (Lc 12:2-3).
El Juicio Final revelará la verdad de cada vida con todas sus circunstancias y consecuencias, incluyendo todos los efectos que la vida de cada uno ha tenido en los demás a través del tiempo. En efecto, la revelación pública iniciada en la Escritura se cumplirá en el juicio final.
Los «Últimos Días» y el Anticristo
A lo largo de la historia, ha habido especulaciones sobre la cercanía del fin del mundo y la aparición del Anticristo,. Sin embargo, la Iglesia ha advertido contra la temeridad de fijar fechas o presumir de conocer el momento exacto.
Algunos Papas han reflexionado sobre los signos de los tiempos. Por ejemplo, Pío X temía que la gran perversidad de su época pudiera ser un anticipo de los males reservados para los últimos días, y que ya pudiera estar en el mundo el «Hijo de Perdición» del que habla el Apóstol (2 Tes 2, 3), refiriéndose a aquellos que se han puesto en el lugar de Dios. Pío XI también citó a los profetas, señalando que los tiempos parecían escritos para su propia época, con una búsqueda de paz que no llegaba y una época de curación que traía temor. Sin embargo, la Iglesia confía en que las puertas del infierno nunca prevalecerán y que Dios se levantará y sus enemigos serán dispersados.
La Nueva Creación: Cielos Nuevos y Tierra Nueva
En su segunda venida gloriosa, Cristo transfigurará el mundo entero, que quedará libre de toda corrupción y de todo lo que pasa. Esta nueva creación se describe en la Escritura como la «Jerusalén celestial», donde no habrá más noche, ni necesidad de luz de lámpara o de sol, porque el Señor Dios será la luz, y los santos reinarán por los siglos de los siglos (Ap 22:5). La fe católica ve los «cielos nuevos y la tierra nueva» descritos por San Pedro.
El Libro del Apocalipsis, con sus visiones extraordinariamente coloridas y simbólicas, proclama la victoria final de Dios y la recompensa de los santos que han sufrido persecución. Su mensaje es de profunda esperanza en Dios, quien es «el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin» (Ap 1:8; 21:6; 22:13). El libro no debe interpretarse literalmente para descubrir detalles sobre el fin del mundo o cuándo ocurrirá.