Fortaleza como virtud cardinal
En la doctrina cristiana, la fortaleza pertenece al conjunto de virtudes cardinales que «sostienen» la vida moral del hombre, junto a la prudencia, la justicia y la templanza1. Estas virtudes son «cardinales» porque son los pivotes sobre los que gira toda la práctica ética cristiana.
Fortaleza en el Catecismo
El Catecismo de la Iglesia Católica describe la fortaleza como «la virtud moral que asegura la firmeza en las dificultades y la constancia en la búsqueda del bien»1. En el apartado 1837 se repite la misma definición, subrayando su papel esencial en la vida espiritual del fiel2. Además, la Confirmación otorga al cristiano «una fuerza especial del Espíritu Santo» que lo hace testigo más firme de la fe, vinculándose directamente con la fortaleza interior3.
