La Orden de Frailes Menores (en latín, Ordo Fratrum Minorum) fue establecida legalmente el 16 de abril de 1209, cuando San Francisco de Asís y sus primeros doce discípulos recibieron la aprobación verbal de su Regla por parte del Papa Inocencio III1. La Regla original de 1209 no ha llegado hasta nosotros, pero una versión posterior, revisada por el propio San Francisco, fue confirmada solemnemente por el Papa Honorio III el 29 de noviembre de 12232,3.
San Francisco se sintió llamado a vivir el Evangelio de manera radical, siguiendo los consejos de Jesús: «No poseáis oro, ni plata, ni dinero en vuestras bolsas; ni zurrón para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón» y «Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres… y ven, sígueme»4. Adoptó la pobreza como su compañera de vida y estableció estas máximas como las reglas fundamentales de su orden4,5.
A diferencia de las órdenes monásticas más antiguas, los Franciscanos, junto con los Dominicos, fueron órdenes mendicantes. Esto significaba que no estaban ligados a la vida de clausura en un monasterio, sino que constituían una fuerza móvil que la Iglesia podía utilizar donde fuera necesario2. Se establecieron en las ciudades, que habían crecido rápidamente y cuyas estructuras eclesiásticas ya no eran adecuadas, desarrollando un programa de predicación y orientación pastoral muy eficaz2.
