La FSSPX recibe su nombre del papa San Pío X, y mantiene como seña de identidad una espiritualidad sacerdotal orientada a la santificación del clero mediante la celebración litúrgica y la disciplina formativa propia de su tradición. Sus actividades principales giran en torno a:
- Formación de seminaristas para el sacerdocio.
- Misión pastoral mediante obras y centros vinculados a su apostolado.
- Consolidación de una vida sacerdotal organizada en torno a una fraternidad con reglas y principios internos propios.
Desde el punto de vista eclesial, el lugar de la FSSPX dentro de la Iglesia universal marcó una frontera decisiva: la Santa Sede sostuvo que, mientras no se aclararan cuestiones doctrinales, la Fraternidad no alcanzaba un estatus canónico pleno y sus ministros no ejercían ministerios legítimamente en la comunión católica.1

