La hipótesis de una fuente escrita
La hipótesis clásica entiende Q como un documento escrito, probablemente redactado en griego, aunque algunos estudiosos han defendido una etapa anterior en una lengua semítica. Mateo y Lucas habrían consultado ese documento y lo habrían incorporado, con modificaciones propias, a sus respectivos evangelios.
Esta explicación intenta dar cuenta de las coincidencias verbales entre Mateo y Lucas. Cuando dos textos presentan frases largas con vocabulario y sintaxis semejantes, una fuente escrita común ofrece una explicación plausible. También permite comprender por qué ambos evangelistas comparten secuencias de enseñanzas que no aparecen en Marcos.
La importancia de la tradición oral
La tradición oral no equivale a un recuerdo vago, desordenado o necesariamente poco fiable. En las comunidades antiguas, la repetición litúrgica, la catequesis, la predicación y la instrucción de los discípulos podían conservar fórmulas relativamente estables. Una enseñanza repetida muchas veces podía adquirir una forma fija, incluso antes de su puesta por escrito.
La crítica católica de comienzos del siglo XX advertía que la diferencia entre tradición oral y documento escrito podía resultar menor de lo que supone la mentalidad moderna. Las palabras transmitidas oralmente podían estabilizarse mediante la repetición, y los evangelistas podían recibir simultáneamente tradiciones orales y escritos anteriores.
La predicación apostólica sobre Jesús precedió a la redacción del Nuevo Testamento. La tradición apostólica viva dio origen a los escritos neotestamentarios y garantiza su continuidad con la persona histórica de Jesús de Nazaret. En la comprensión católica, Escritura y Tradición proceden de una misma fuente divina y constituyen un único depósito de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia.
Oralidad y escritura no se excluyen
La alternativa «Q escrita o tradición oral» plantea una disyuntiva demasiado rígida. Una tradición oral pudo preceder a una colección escrita; un documento pudo fijar material que ya circulaba en la predicación; Mateo y Lucas pudieron utilizar una fuente escrita junto con tradiciones orales independientes; o ambos pudieron recibir una misma catequesis en formas parcialmente fijadas.
La existencia de coincidencias literales favorece, en determinados casos, una relación escrita. Sin embargo, la oralidad antigua podía producir coincidencias notables, especialmente cuando se trataba de fórmulas breves, enseñanzas memorizadas o textos destinados a la proclamación pública. Por ello, la investigación debe valorar conjuntamente el vocabulario, el orden, el género literario, las prácticas de memoria y el contexto eclesial de los evangelistas.