Siglo XX y la respuesta de la Comisión Bíblica
En 1912, la Comisión Bíblica del Vaticano emitió una respuesta negativa a la hipótesis de dos fuentes, indicando que los católicos no debían aceptar sin reservas la existencia de una «colección de los dichos del Señor» como explicación principal de la composición de los evangelios sinópticos.
Evolución después del Concilio Vaticano II
Tras el Concilio, la hipótesis Q ganó terreno en la investigación bíblica católica, llegando a prevalecer en la mayoría de los estudios académicos a partir de 1965. Sin embargo, la postura oficial siguió siendo de prudencia, reconociendo que la hipótesis carece de respaldo histórico‑tradicional definitivo.
Aportes de la teología contemporánea
Teólogos como Joseph Ratzinger (el futuro Papa Benedicto XVI) han señalado que, aunque la hipótesis de los dos documentos es «casi universalmente aceptada» en el mundo académico, la Iglesia debe evaluar su validez a la luz de la Tradición y la Magisterio. En sus escritos, Ratzinger enfatiza que la hipótesis Q no constituye una verdad de fe, sino una herramienta metodológica sujeta a revisión.