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Fumata blanca y fumata negra

La fumata blanca y la fumata negra son las señales visibles que comunican al exterior el resultado de las votaciones del cónclave para elegir al papa. La primera anuncia que un cardenal ha obtenido la mayoría canónica y que, tras aceptar la elección, existe un nuevo Romano Pontífice; la segunda indica que ninguna candidatura ha alcanzado todavía la mayoría requerida. El humo cumple una función informativa y simbólica, pero no constituye el acto jurídico de la elección.

Fumo negro
Ver información de la imagenFumo negro saliendo de la Capilla Sixtina, c. 2005. Original, VDP, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreFumata blanca y fumata negra
CategoríaTérmino
DescripciónSeñales de humo blanco o negro que anuncian el resultado de la votación del cónclave papal. Humo negro indica que ningún candidato alcanzó los dos tercios; humo blanco indica que la mayoría requerida se alcanzó y la elección avanza
ReferenciasQuema de papeletas con paja húmeda para producir humo negro.
Autoridad EclesiásticaConstitución apostólica Universi Dominici gregis (Juan Pablo II, 1996)
Contexto HistóricoDesde la época moderna se usó paja húmeda; en el siglo XX se introdujeron aditivos y, hoy, sistemas electrónicos garantizan claridad del color.
Eventos RelacionadosCónclave papal y elección del Romano Pontífice
Fundamento CanónicoUniversi Dominici gregis define el procedimiento del cónclave y la señal de humo.
Interpretación TradicionalSe asocia al humo con la quema de las papeletas y, históricamente, a la paja húmeda para producir humo negro.
LugarCapilla Sixtina, Palacio Apostólico del Vaticano
Personas RelacionadasCardenal camarlengo, decano del Colegio de Cardenales
SimbolismoExpresa la expectación de la Iglesia y la unidad del obispo de Roma mientras se decide el nuevo pontífice.
TipoTérmino litúrgico
Uso LitúrgicoComunicación externa del resultado de la votación del cónclave.

Tabla de contenido

Significado de las expresiones

La palabra fumata procede del italiano y designa la columna de humo que sale de la chimenea instalada sobre la Capilla Sixtina durante el cónclave. En español, las expresiones tradicionales son fumata blanca y fumata negra, aunque también aparecen las formas humo blanco y humo negro.

  • La fumata negra comunica que la votación no ha producido elección.
  • La fumata blanca comunica que la votación ha alcanzado el resultado requerido y que el proceso ha entrado en su fase conclusiva.

La tradición vincula el humo con la destrucción de las papeletas utilizadas por los cardenales. La normativa pontificia prescribe la comprobación de los votos y la quema de las papeletas después de cada escrutinio, tanto si ha habido elección como si no la ha habido.1

El cónclave y la elección del papa

La Capilla Sixtina

El cónclave tiene lugar en la Capilla Sixtina, dentro del Palacio Apostólico del Vaticano. La constitución apostólica Universi Dominici gregis establece que el espacio debe permanecer cerrado hasta el final de la elección para proteger la libertad de los electores y la confidencialidad de las deliberaciones.2

El Colegio de Cardenales organiza las condiciones materiales del cónclave bajo la autoridad del cardenal camarlengo y con la colaboración de responsables técnicos. La normativa exige inspecciones rigurosas para impedir la instalación de aparatos capaces de grabar o transmitir información desde la Capilla Sixtina y sus dependencias próximas.2

La reserva afecta a todo el proceso: conversaciones, votaciones, recuentos, papeletas y comunicaciones internas. El cardenal camarlengo y los cardenales asistentes deben proteger especialmente ese secreto antes, durante y después de las votaciones.3

La votación secreta

Cada cardenal elector escribe el nombre de su candidato en una papeleta y la deposita en el recipiente dispuesto para el escrutinio. La operación comprende varias fases: recogida de las papeletas, recuento, lectura, suma de los votos, revisión y destrucción final.

La legislación vigente contempla la votación secreta como el procedimiento ordinario y exclusivo de elección. Esta modalidad protege la libertad de los electores, facilita la comprobación del resultado y evita que la elección dependa de una aclamación pública o de un acuerdo informal.4

Los escrutadores cuentan los votos y determinan si algún candidato ha alcanzado la mayoría de dos tercios. Si nadie llega a esa cifra, el papa no ha sido elegido; si un candidato alcanza los dos tercios, la elección del Romano Pontífice resulta canónicamente válida.1

La fumata negra

Qué comunica

La fumata negra significa que ningún candidato ha obtenido los dos tercios de los votos exigidos en ese escrutinio. Los cardenales deben continuar las votaciones conforme al calendario del cónclave.

La señal no identifica al candidato más votado, no revela el número de votos de cada uno y tampoco permite conocer las deliberaciones de los electores. Únicamente transmite el resultado negativo de la votación.

La tradición histórica mezclaba las papeletas con paja húmeda para producir un humo oscuro y denso. La práctica aparece descrita en testimonios sobre el cónclave, junto con la costumbre de realizar votaciones por la mañana y por la tarde.5

Alcance jurídico

La fumata negra no es una decisión canónica independiente. El hecho jurídicamente relevante consiste en el escrutinio y en la constatación de que ningún candidato ha alcanzado la mayoría requerida. El humo ofrece una comunicación pública y exterior de ese resultado.

La legislación actual ordena quemar las papeletas después de que los revisores hayan comprobado la exactitud del recuento. Cuando debe celebrarse inmediatamente una segunda votación, las papeletas pueden conservarse hasta el final de ambas votaciones y quemarse juntas.1

La fumata blanca

Qué comunica

La fumata blanca anuncia que un candidato ha alcanzado los dos tercios de los votos en una votación válida. A partir de ese momento, el cardenal decano pregunta al elegido:

«¿Aceptas tu elección canónica como sumo pontífice

Si el elegido responde afirmativamente, el decano pregunta qué nombre desea adoptar. Un ceremonial pontificio recoge expresamente estas dos preguntas y sitúa la aceptación antes de la elección pública del nombre pontificio.6

La fumata blanca, por tanto, comunica que el proceso electoral ha llegado a un resultado positivo, pero el anuncio oficial del nuevo papa corresponde al cardenal protodiácono mediante la fórmula tradicional:

«Os anuncio una gran alegría: tenemos papa».

Después, el nuevo pontífice aparece en la logia central de la basílica de San Pedro y concede la bendición Urbi et Orbi.

La aceptación del elegido

La elección canónica y su aceptación forman una secuencia inseparable para la manifestación pública del nuevo pontificado. La normativa contemporánea establece que el cónclave concluye con la aceptación de la elección por parte del elegido, salvo que este disponga expresamente aplazar ese final.7

La aceptación produce efectos decisivos. El elegido asume el oficio de Romano Pontífice y puede ejercer la potestad propia del papa incluso si todavía no fuera obispo, aunque en ese caso tendría que recibir inmediatamente la ordenación episcopal.8

Elección canónica y señal externa

Dos realidades diferentes

La tradición popular suele identificar la fumata blanca con el instante exacto de la elección. Desde el punto de vista canónico, conviene distinguir dos planos:

  1. El rito y procedimiento jurídico de la elección: incluye la votación, el escrutinio, el recuento, la verificación de los resultados y la obtención de los dos tercios.
  2. La señalización externa: consiste en producir humo visible para informar a las personas congregadas en la plaza de San Pedro y a la audiencia mundial.

La elección no depende del color del humo. El humo comunica al exterior un resultado que los escrutadores ya han comprobado dentro de la Capilla Sixtina. La norma pontificia define la elección mediante la obtención de los dos tercios, no mediante la aparición de una columna de humo.1

La aceptación y el nombre pontificio

Incluso después de alcanzar la mayoría requerida, el proceso necesita la aceptación del elegido. El cardenal decano pregunta primero si acepta la elección canónica y después solicita el nombre con el que quiere ejercer el ministerio petrino.6

La fumata blanca precede normalmente a la comunicación solemne desde la logia, pero el anuncio completo exige todavía los actos ceremoniales posteriores: aceptación, elección del nombre, vestición del nuevo pontífice, homenaje de los cardenales y proclamación pública.6

Evolución histórica de la señal de humo

Los métodos tradicionales

Durante buena parte de la historia moderna, los responsables del cónclave produjeron el humo mediante la combustión de las papeletas junto con materiales destinados a modificar su color y densidad. La paja húmeda contribuía tradicionalmente a generar una humareda oscura cuando no había elección.5

La combustión cumplía inicialmente una doble finalidad:

  • Destruir las papeletas y preservar el secreto.
  • Ofrecer una señal visible a quienes aguardaban en el exterior.

La quema de los documentos también aparece en ceremoniales pontificios del siglo XX. Tras la elección, los responsables debían quemar las papeletas y los documentos escritos o marcados relacionados con la votación.6

Del humo natural a los aditivos controlados

A lo largo del siglo XX, la señal fue adquiriendo una dimensión técnica más precisa. La visibilidad del humo dependía de la cantidad de papel, de la humedad, de la ventilación y de las condiciones atmosféricas. Una combustión irregular podía generar dudas entre los espectadores.

Para mejorar la identificación del color, los procedimientos modernos incorporaron sustancias específicas capaces de producir humo oscuro o claro de manera más controlada. La finalidad no consistía en modificar el rito de la elección, sino en hacer más inequívoca la comunicación exterior.

Sistemas contemporáneos

En la actualidad, la tecnología ha sustituido la dependencia exclusiva de la combustión tradicional para producir la señal visible. La instalación emplea un sistema técnico asociado a la estufa de las papeletas y a una unidad electrónica de generación de humo, con compuestos diferenciados para la señal blanca y la negra.

Este sistema permite:

  • Aumentar la densidad y la visibilidad del humo.
  • Reducir la ambigüedad del color.
  • Controlar mejor la duración de la señal.
  • Disminuir los riesgos de incendio en la Capilla Sixtina.
  • Evitar que el resultado dependa únicamente de la combustión del papel.

La estufa tradicional conserva su valor funcional y simbólico para la destrucción de las papeletas, mientras que el dispositivo técnico garantiza la claridad de la señal exterior. La modernización afecta al modo de comunicación, no al procedimiento canónico de elección.

La seguridad adquiere especial importancia porque la Capilla Sixtina alberga obras artísticas de enorme valor y permanece cerrada durante el cónclave. La normativa exige controles técnicos destinados a proteger la confidencialidad de la elección y las instalaciones donde tiene lugar.2

Interpretación simbólica

La espera de la Iglesia

La fumata posee un significado práctico inmediato, pero también expresa la expectación de la Iglesia ante la elección de su obispo de Roma. La plaza de San Pedro y los medios de comunicación aguardan una señal que transforma un proceso reservado en un acontecimiento público.

La fumata negra prolonga la espera y recuerda que la elección requiere discernimiento, deliberación y consenso. La fumata blanca anuncia la conclusión del escrutinio y prepara la manifestación pública de la unidad eclesial en torno al nuevo pontífice.

La comunión eclesial

El papa ejerce el ministerio de unidad de la Iglesia universal y ocupa la sede de Roma como sucesor del apóstol Pedro. La elección no constituye un concurso popular ni una elección política ordinaria, sino un procedimiento eclesial confiado al Colegio de Cardenales bajo las normas establecidas por el Romano Pontífice.

La elección del papa manifiesta la dimensión visible y jerárquica de la comunión eclesial. La tradición católica relaciona el ministerio del obispo de Roma con la unidad de la Iglesia y con el servicio a todas las Iglesias particulares.9

Errores frecuentes

«La fumata blanca elige al papa»

La fumata no elige al papa. Los cardenales realizan la elección mediante una votación secreta y un escrutinio válido. El humo informa desde el exterior de un resultado ya comprobado dentro de la Capilla Sixtina.1

«La fumata blanca basta por sí sola»

La mayoría de dos tercios constituye el requisito electoral, pero el elegido debe aceptar la elección. Después debe comunicar el nombre pontificio. El anuncio desde la logia llega tras esos actos.6

«La fumata negra revela el desarrollo de la votación»

La fumata negra solo indica que no hubo elección. No informa sobre los candidatos, el número de votos ni las preferencias de los cardenales. El secreto protege todo ese contenido.3

«El color depende todavía solo de la paja»

La paja forma parte de la explicación histórica de la fumata negra, pero los sistemas actuales incorporan medios técnicos y compuestos controlados para producir señales visibles y diferenciadas. La tecnología busca precisión y seguridad sin alterar la naturaleza canónica del escrutinio.

Conclusión

La fumata negra comunica que el cónclave continúa; la fumata blanca anuncia que un candidato ha alcanzado la mayoría canónica y que la elección ha entrado en su fase pública. El color del humo pertenece al ámbito de la comunicación externa, mientras que la elección jurídica depende de la votación secreta, del recuento válido, de la mayoría de dos tercios y de la aceptación del elegido. La evolución técnica ha perfeccionado la señal, pero no ha cambiado el núcleo del procedimiento eclesial.

Citas y referencias

  1. Parte II - Capítulo V - El procedimiento de la elección, Papa Juan Pablo II. Universi Dominici Gregis, 70 (1996). 2 3 4 5
  2. Parte II - Capítulo III - El comienzo de la elección, Papa Juan Pablo II. Universi Dominici Gregis, 51 (1996). 2 3
  3. Parte II - Capítulo IV - Observancia del secreto en todas las materias relativas a la elección, Papa Juan Pablo II. Universi Dominici Gregis, 55 (1996). 2
  4. Ulrich Rhode, S.J. Transparencia y secreto en el derecho canónico, 2018, Número 3, pp. 465-492.pdf, 21 (2018).
  5. Cónclave. Enciclopedia Católica, Cónclave (1913). 2
  6. Vespere, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 18, noviembre de 1958, 25 (1958). 2 3 4 5
  7. Gianfranco Ghirlanda. El origen y ejercicio del poder de gobierno de los obispos. Una cuestión de 2000 años, 2017, Número 4, pp. 537-631, 63 (2017).
  8. Gianfranco Ghirlanda. Aceptación de la elección legítima y consagración episcopal del pontífice romano según la Constitución Apostólica «Universi Dominici gregis» de Juan Pablo II, 1997, Número 4, pp. 615-656, 14 (1997).
  9. Pallio, Papa Juan Pablo II. Audiencia General del 30 de junio de 2004, 3 (2004).
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