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Fumata blanca y fumata negra

La fumata blanca y la fumata negra forman parte del lenguaje popular con el que el mundo interpreta la señal visible producida durante el cónclave para la elección del Romano Pontífice. El rito conclavicular culmina con el recuento, la comprobación de las papeletas y su combustión, de modo que el humo que asciende desde la capilla comunica el resultado sin revelar el contenido de los votos.1

Fumo negro
Ver información de la imagenHumo negro saliendo de la Capilla Sixtina, c. 2005. Dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreFumata blanca y fumata negra
CategoríaTérmino
DescripciónHumo blanco indica elección del Papa; humo negro, denso por paja, indica ausencia de elección. Señal de humo visible producida por la combustión de las papeletas del cónclave que indica si se ha alcanzado la mayoría requerida (fumata blanca) o no (fumata negra)
Contexto HistóricoProcedimiento tradicional del cónclave papal descrito en Universi Dominici Gregis y la Enciclopedia Católica.
ImportanciaPermite comunicar al público el resultado del cónclave sin romper el secreto del voto.
LugarCapilla Sixtina
TemaConclave papal, señal de humo
TipoTérmino litúrgico, Término, Litúrgico
UbicaciónCiudad del Vaticano

Tabla de contenido

El cónclave y la necesidad de una señal pública

El cónclave tiene lugar dentro del territorio del Estado de la Ciudad del Vaticano, en espacios determinados y bajo un régimen de clausura que protege la libertad del Colegio de electores y garantiza la colaboración ordenada de quienes participan en la celebración del rito.2

El procedimiento no se reduce a emitir votos. El reglamento del cónclave organiza la elección en fases: preparación, elección de quienes intervienen en el escrutinio, recuento, verificación y una acción final sobre las papeletas. Esa secuencia busca que la elección resulte canónicamente válida y que el resultado se manifieste con fidelidad, sin exponer datos personales ni romper la disciplina de reserva.3,1

La mecánica conclavicular: papeletas, escrutinio y verificación

El reglamento establece que el cónclave desarrolla el proceso en tres fases. En la primera fase, los maestros de ceremonias preparan y reparten las papeletas; luego el diácono cardenal junior realiza el sorteo en público para nombrar a los responsables del recuento, de las tareas vinculadas con los cardenales enfermos y de la comprobación del resultado.3

En la fase final, el cónclave contempla lo que el texto denomina «la última fase» o fase posterior al escrutinio. El Colegio de responsables procede al recuento de los votos, a su comprobación, y a la quema de las papeletas. El reglamento fija además el umbral decisivo: si ningún candidato alcanza dos tercios, el Romano Pontífice no queda elegido en esa votación; si alguien alcanza dos tercios, la elección resulta canónicamente válida.1

Tras la comprobación, el rito ordena la destrucción inmediata de las papeletas por los escrutadores, con ayuda del secretario del cónclave y de los maestros de ceremonias. El reglamento contempla también el caso de una segunda votación celebrada inmediatamente: entonces el destino de las papeletas queda agrupado al final de ambas.1

Cómo nace la señal visible: la combustión en la capilla

La señal de humo aparece ligada a una acción litúrgico-protocolaria muy concreta: la combustión de las papeletas tras el escrutinio.

En la tradición descrita en la Enciclopedia Católica sobre el cónclave, las papeletas pasan a una estufa cuya chimenea atraviesa una ventana de la Capilla Sixtina; así el humo llega a quienes esperan fuera, sin que el contenido del voto salga del espacio reservado.4

El reglamento moderno del cónclave también sitúa la quema de papeletas en el momento inmediatamente posterior a la verificación, antes de que los electores abandonen la Capilla Sixtina. La continuidad entre el espíritu del rito y la señal externa reside en el mismo punto: la combustión opera como vehículo de información visual.1

Fumata negra: el papel de la paja cuando no hay elección

La práctica tradicional que explica con claridad la fumata negra consiste en alterar el modo de combustión cuando no se alcanza la mayoría requerida.

La Enciclopedia Católica describe que, cuando no hay elección, el procedimiento mezcla paja con las papeletas para producir un humo más denso y perceptible. El texto relaciona ese humo espeso (expresado con el término sfumata) con el aviso dirigido a quienes esperan fuera de la Capilla Sixtina.4

En términos prácticos, la paja cambia el comportamiento de la combustión: el humo resultante ofrece a los espectadores una señal visual más marcada, asociada a la ausencia de elección en esa votación.4

La proclamación inmediata del resultado: de la señal al anuncio

La fumata funciona como aviso preliminar, pero el cónclave mantiene la disciplina de manifestar el resultado mediante el rito de proclamación.

El reglamento establece que, cumplidas las formalidades previstas, el diácono cardenal junior anuncia al pueblo que la elección se ha realizado y proclama el nombre del nuevo Papa. A continuación, el Romano Pontífice imparte inmediatamente la bendición apostólica Urbi et Orbi desde el balcón de la basílica vaticana.5

Antes de esa proclamación, el cónclave exige la aceptación canónica: el cardenal decano interroga al elegido sobre su aceptación como Sumo Pontífice y solicita el nombre con el que quiere ser llamado; el maestro de celebraciones litúrgicas redacta el documento de aceptación.6

En la descripción ceremonial tradicional también aparece la quema de papeletas y la posterior notificación al pueblo mediante el cardenal protodiácono desde el lugar destinado al anuncio, seguido de la bendición al pueblo.7

Por qué el cónclave quema las papeletas

La quema de papeletas evita la conservación de documentos que podrían permitir reconstrucciones o trazas indebidas. El reglamento del cónclave sitúa esa destrucción como parte de la fase final: una vez se realiza el recuento y la comprobación, los escrutadores queman las papeletas inmediatamente después.1

La lógica del rito conecta el secreto con el control: el cónclave cuenta y verifica los votos mediante escrutadores y revisores, mientras el texto finaliza el ciclo destruyendo las papeletas, sin dejar material disponible para posibles interpretaciones posteriores.1,4

Relación entre fumata y mayorías canónicas

La señal del humo acompaña la dinámica de la mayoría. El cónclave exige una mayoría cualificada de dos tercios. Si nadie alcanza ese umbral en una votación, el reglamento afirma que la elección no queda realizada en esa ronda; en ese contexto, el procedimiento concluye con la quema y con el aviso visual asociado al resultado de esa votación.1

Cuando la votación no produce elección, el cónclave puede recurrir a una nueva ronda prevista en la tradición; por ejemplo, la figura del accessus permite que un elector cambie su voto en la siguiente oportunidad. Si el resultado final tras ese ajuste sigue sin alcanzar los dos tercios, el rito prescribe la quema de las papeletas y el retorno al esquema ordinario de votaciones.8

Historia y sentido: disciplina, secreto y comunión eclesial

La fumata blanca y la fumata negra condensan una idea eclesial: la Iglesia confía el discernimiento a una estructura definida, con reglas de secreto y verificación estrictas, y al mismo tiempo necesita comunicar al mundo el resultado de forma comprensible.

El cónclave nace con el propósito de evitar los males de elecciones disputadas mediante una regla decisiva: nadie queda considerado elegido hasta que dos tercios de los cardenales emiten votos a favor. Además, la clausura del cónclave garantiza el aislamiento respecto del mundo durante el proceso hasta cumplir el deber de proveer a la Iglesia con su pastor supremo.9

La fumata, en ese marco, actúa como puente entre dos realidades: la reserva del escrutinio y la atención pública al momento de la decisión. La Iglesia mantiene la integridad del proceso mediante recuento, comprobación y quema; el mundo recibe la señal del humo, mientras el Romano Pontífice recibe la aceptación canónica y el anuncio oficial.1,5

Vocabulario

Fumata

El término popular «fumata» expresa el humo visible emitido por la combustión de las papeletas del cónclave.

Fumata negra

Expresa la señal asociada al resultado sin elección en esa votación, reforzada tradicionalmente mediante mezcla de paja para obtener humo espeso perceptible.4

Fumata blanca

Expresa la señal popular asociada a la elección del Romano Pontífice, interpretada a partir del aspecto del humo procedente de la combustión de las papeletas tras el escrutinio y la verificación.1

La fumata blanca y la fumata negra resumen, en un lenguaje visual, el tránsito del cónclave desde el voto secreto hasta la proclamación oficial del nuevo Papa.1,5

Citas y referencias

  1. Parte dos - Capítulo V - El procedimiento de la elección, Papa Juan Pablo II. Universi Dominici Gregis, 70 (1996). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Parte dos - Capítulo II - El lugar de la elección y los admitidos en ella por razón de su cargo, Papa Juan Pablo II. Universi Dominici Gregis, 41 (1996).
  3. Parte dos - Capítulo V - El procedimiento de la elección, Papa Juan Pablo II. Universi Dominici Gregis, 64 (1996). 2
  4. Conclave. Enciclopedia Católica, Conclave (1913). 2 3 4 5 6 7
  5. Parte dos - Capítulo VII - La aceptación y proclamación del nuevo papa y el comienzo de su ministerio, Papa Juan Pablo II. Universi Dominici Gregis, 89 (1996). 2 3
  6. Parte dos - Capítulo VII - La aceptación y proclamación del nuevo papa y el comienzo de su ministerio, Papa Juan Pablo II. Universi Dominici Gregis, 87 (1996).
  7. Vespere, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 18, noviembre, 1958, 25 (1958).
  8. Accessus. Enciclopedia Católica, Accessus (1913).
  9. Elección de los papas. Enciclopedia Católica, Elección de los Papas (1913).
Modificado el 28 de julio de 2026 • FideScore™ 6.37Citar este artículo

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