Vestimenta y Preparación del Cuerpo
Los cuerpos de los fieles difuntos, que fueron templos del Espíritu Santo, deben ser honrados. Se recomienda que transcurra un intervalo adecuado entre el momento de la muerte y el entierro para asegurar que la vida se haya extinguido. Las direcciones detalladas sobre la vestimenta de los difuntos se dan para el clero, quienes deben ser ataviados con sus vestiduras eclesiásticas distintivas.
Oraciones y Cantos
La Iglesia recurre a la oración de los salmos para expresar el dolor y fomentar la confianza en la vida eterna. Los pastores deben catequizar a las comunidades para que comprendan más profundamente los salmos propuestos para la liturgia de exequias. En las oraciones, la comunidad cristiana profesa su fe e intercede por los difuntos adultos para que alcancen la bienaventuranza con Dios. También se ofrecen oraciones por los padres de los niños fallecidos y por los parientes de todos los difuntos, para que reciban consuelo en su dolor.
Ejemplos de oraciones incluyen peticiones para que Dios admita al difunto en la compañía de los santos y le conceda la luz, la felicidad y la paz eternas,,. Una oración común es: «Señor, escucha mi oración. Y que mi clamor llegue a Ti. Señor todopoderoso y misericordioso, escúchanos con gracia. Amén. Y que las almas de los fieles, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén».
Cremación
La Iglesia recomienda encarecidamente la piadosa costumbre de sepultar los cuerpos de los difuntos. Sin embargo, no prohíbe la cremación, a menos que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana,. En caso de cremación, los ritos exequiales cristianos pueden concederse, siempre que la elección no haya sido motivada por razones anticristianas. Los ritos que se realizan en la capilla o en el sepulcro pueden realizarse en el crematorio mismo, o incluso en la sala del crematorio si no hay otro lugar adecuado, evitando el riesgo de escándalo o indiferentismo religioso.
Funerales en Situaciones Irregulares
En el pasado, la Iglesia tenía una práctica más estricta con respecto a los funerales eclesiásticos para aquellos fieles en situaciones matrimoniales irregulares. Sin embargo, en 1973, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe emitió una carta circular que mitigaba esta práctica, facilitando la celebración de funerales religiosos para aquellos católicos que, aunque en una condición manifiesta de pecado antes de la muerte, conservaran su adhesión a la Iglesia y dieran alguna señal de arrepentimiento, siempre que se evitara el escándalo público. Los pastores deben ilustrar el significado de los funerales cristianos como un llamado a la misericordia de Dios y un testimonio de la fe de la comunidad en la resurrección.