La palabra Galilea proviene del hebreo Gâlîl, derivado de gâlal («rodar» o «circunferencia»), refiriéndose inicialmente a un distrito circular en la tribu de Neftalí, al noreste del lago Merom.1 En el Antiguo Testamento, aparece por primera vez en Josué 20:7, designando la zona de Cedes, una de las ciudades de refugio.1 Isaías la denomina Galilea de las Gentes (Isaías 9:1), aludiendo a la numerosa presencia gentil en la región.1,3
Geográficamente, Galilea se extendía desde Fenicia y Celesiria al norte, el valle del Jordán al este, Samaria (con En Ganim o Jenin como frontera) al sur, y el Mediterráneo al oeste.1 Una cresta montañosa la dividía en Alta Galilea (antigua Neftalí y norte de Aser, hasta 1.200 metros) y Baja Galilea (Zabulón, partes de Aser e Isacar, hasta 550 metros), con valles fértiles y llanuras productivas que sustentaban una gran población.1 Josué enumera 69 ciudades cananeas en su territorio (Josué 19:10-39), y en tiempos de Jesús, Flavio Josefo contaba 204 aldeas y 15 ciudades fortificadas.1 Hoy, ciudades como Safed (al norte) y Nazaret (al sur) destacan, aunque su población es dispersa.1
