Los Hechos de los Apóstoles describen a Gamaliel como fariseo, doctor de la Ley y hombre respetado por el pueblo. Su aparición principal ocurre durante el juicio de los apóstoles Pedro y Juan ante el Sanedrín, el consejo supremo de las autoridades judías. El consejo quería acabar con ellos, pero Gamaliel pidió que los sacaran momentáneamente de la sala antes de dirigir la palabra a los demás miembros.2
La intervención ante el Sanedrín
Gamaliel recordó dos movimientos dirigidos por pretendidos caudillos: el de Teudas y el de Judas el Galileo. Ambos acabaron dispersados tras la muerte de sus dirigentes. A partir de esos precedentes, recomendó dejar libres a los apóstoles: si su obra era meramente humana, terminaría por desaparecer; si procedía de Dios, sus adversarios no podrían destruirla y correrían el riesgo de oponerse al propio Dios.3
El consejo siguió su recomendación en lo esencial: renunció a ejecutar a los apóstoles, aunque ordenó azotarlos y les prohibió predicar en nombre de Jesús. Después los dejó marchar. El episodio no presenta a Gamaliel como discípulo de Cristo, sino como un miembro influyente del consejo que se opone a una condena precipitada.3,2
Maestro de san Pablo
San Pablo afirma que recibió su formación en Jerusalén «a los pies de Gamaliel» y que fue educado con rigor en la Ley de sus antepasados. La expresión indica una relación de discipulado y aprendizaje; el Nuevo Testamento no detalla el contenido concreto de las enseñanzas de Gamaliel ni el alcance de su influencia en la posterior actividad apostólica de Pablo.1,4

