Las categorías siguientes ayudan a orientarse, aunque no siempre forman compartimentos estancos. Un mismo libro, e incluso un mismo pasaje, puede combinar varias formas.
Relato
Los relatos bíblicos presentan acontecimientos y personajes, pero con frecuencia organizan la narración para transmitir una interpretación religiosa de la historia. La acción humana forma parte del relato, aunque Dios aparece como protagonista fundamental de la historia de la salvación.
En los libros bíblicos conviven relatos de distintos tipos y propósitos. Algunos narran acontecimientos vinculados a la historia de Israel; otros emplean una forma más didáctica o sapiencial. Por ello, el lector debe atender a la finalidad del autor y no suponer de antemano que todos los relatos siguen las convenciones de una crónica contemporánea. La Comisión Bíblica Pontificia describe como narraciones teológicas diversos relatos del Antiguo Testamento y explica que su verdad también depende de su intención didáctica, exhortativa y teológica.
Historia
La Biblia narra hechos y procesos históricos, pero no todas sus obras pretenden ofrecer una relación exhaustiva, neutral o cronológica según los criterios actuales. Las formas antiguas de escribir historia diferían de las modernas, y la investigación literaria e histórica ayuda a discernir qué tipo de relato compuso el autor.,
La lectura católica no concluye que un relato carezca de relación con hechos por el mero hecho de contener una finalidad teológica. En el caso de los Evangelios, por ejemplo, la interpretación debe considerar tanto lo que el evangelista narra como la manera y el propósito con que lo presenta.
Ley
Los textos legales establecen normas y orientaciones para la vida del pueblo. Su lectura requiere atender a su contexto histórico, a las circunstancias de la comunidad a la que se dirigen y a la función religiosa y social de sus disposiciones. La legislación bíblica constituye una de las formas de discurso presentes en la Escritura.,
Las leyes no deben confundirse con relatos de acontecimientos ni con poemas de alabanza: su propósito principal consiste en regular la vida y expresar una comprensión de la alianza entre Dios y su pueblo. Los libros del Antiguo Testamento contienen materiales jurídicos junto a formas narrativas, litúrgicas y proféticas.
Poesía y canto
La poesía bíblica expresa la fe mediante imágenes, ritmo, paralelismos y lenguaje figurado. En lugar de limitarse a exponer ideas de forma conceptual, puede evocar sentimientos, proclamar la grandeza de Dios o formular la experiencia de la oración. La poesía constituye una forma literaria propia, distinta de la narración y de la legislación.,
Dentro de la poesía ocupa un lugar destacado el himno, composición de alabanza vinculada con la oración y el culto. Los Salmos reúnen distintas formas de plegaria y canto; en ellos, el lenguaje poético permite expresar alabanza, súplica, confianza y arrepentimiento. La tradición bíblica también contiene expresiones de carácter doxológico, es decir, orientadas a glorificar a Dios.,
Profecía
La profecía bíblica no consiste solo en anunciar acontecimientos futuros. Los escritos proféticos comunican la palabra de Dios en circunstancias históricas concretas: denuncian la injusticia y la infidelidad, llaman a la conversión y anuncian juicio, esperanza o restauración. Su lenguaje puede combinar exhortación, poesía, narración y símbolos.,
Por su carácter mixto, un libro profético puede incluir oráculos, visiones, acciones simbólicas y pasajes de enseñanza. Interpretar sus imágenes como si fueran siempre descripciones literales puede oscurecer su sentido; el lector debe averiguar qué función cumple cada forma dentro del mensaje profético.,
Sabiduría
Los escritos sapienciales reflexionan sobre la vida humana, la justicia, el sufrimiento, la conducta y la relación con Dios. Emplean recursos como sentencias, diálogos, poemas y preguntas. Su propósito suele ser enseñar a vivir con prudencia y fidelidad, aunque los distintos libros puedan abordar los problemas desde perspectivas diversas.
La literatura sapiencial aparece entre las formas de expresión bíblica que transmiten una enseñanza religiosa. En algunos relatos, el autor recoge o elabora materiales con una finalidad sapiencial, además de didáctica o teológica.
Parábola
La parábola es un relato breve que utiliza una situación reconocible para comunicar una enseñanza. No exige que cada detalle represente de manera independiente una realidad histórica; el lector busca el sentido del relato en su conjunto y la enseñanza que provoca. Las parábolas figuran entre los géneros presentes en la Biblia y requieren una lectura acorde con su forma narrativa.
Evangelio
Los Evangelios narran la vida, las palabras, las obras, la muerte y la resurrección de Jesús con una intención de fe. Son obras literarias con una formación compleja: la investigación católica ha estudiado la transmisión oral de las tradiciones, las fuentes empleadas por los evangelistas y la composición final de cada libro.
Cada evangelista organiza y presenta el material con una intención propia. Por eso, la lectura debe atender tanto a los hechos narrados como a las decisiones literarias y teológicas del autor. La atención a la composición no obliga a negar la referencia histórica de los relatos; permite comprender mejor el modo en que el evangelista comunica su testimonio.,
Cartas
Las cartas del Nuevo Testamento se dirigen a comunidades o personas concretas y responden a circunstancias determinadas. En ellas aparecen saludos, enseñanzas, exhortaciones, respuestas a problemas comunitarios y expresiones de fe. Su carácter ocasional no impide que transmitan una enseñanza destinada a toda la Iglesia, pero exige interpretar cada pasaje dentro de su situación y de la argumentación de la carta.
En las cartas y en los Hechos de los Apóstoles pueden entrelazarse formas narrativas, jurídicas y doxológicas. Esta combinación muestra que un mismo escrito puede reunir distintos modos de expresión.
Literatura apocalíptica y lenguaje escatológico
La literatura apocalíptica emplea visiones, símbolos, imágenes de combate y referencias al juicio o a la consumación de la historia. El lenguaje escatológico trata de las realidades últimas y de la esperanza en la intervención definitiva de Dios. La Biblia incluye palabras escatológicas, y algunos escritos recurren a imágenes simbólicas cuyo sentido no coincide necesariamente con una descripción literal de cada elemento.,
La lectura de estas obras requiere reconocer sus convenciones y su contexto. Un símbolo comunica una verdad mediante una imagen; reducirlo a una predicción cronológica o a una descripción física puede desatender la intención del autor.,
Confesiones de fe
Las confesiones de fe resumen y proclaman convicciones fundamentales de la comunidad creyente. Pueden aparecer en fórmulas breves integradas en otros escritos y expresar la fe en Dios y en su acción salvadora. La Comisión Bíblica Pontificia las incluye entre las formas literarias presentes en la Escritura.