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Gloria

El Gloria es un himno cristiano de alabanza y súplica. En la liturgia romana, el nombre designa principalmente el Gloria in excelsis Deo, también llamado doxología mayor, que la asamblea canta o recita en determinadas celebraciones de la misa. La tradición distingue este himno de la doxología menor, conocida como Gloria al Padre, una breve fórmula trinitaria empleada en otros momentos de la oración cristiana.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreGloria
CategoríaTérmino
DescripciónHimno litúrgico de alabanza trinitaria y súplica empleado en la misa romana. Himno cristiano de alabanza y súplica, conocido también como Gloria in excelsis Deo o doxología mayor. Expresión de la unión entre el cielo y la tierra que trae Cristo, uniendo alabanza y súplica
ContenidoHimno dirigido al Padre y al Hijo, invocado como Señor y Cordero de Dios, que concluye con una referencia al Espíritu Santo.
Contexto HistóricoProcede de la antigua himnodia cristiana y guarda relación con la oración matutina; su uso en la misa romana se sitúa en torno a los siglos V y VI.
HistoriaIncorporación gradual a la misa romana desde la oración matutina, con registros en el pontificado de Símaco y extensión posterior a los presbíteros en el siglo VIII.
Importancia EclesialPrepara a la asamblea para la liturgia de la Palabra mediante una proclamación común de alabanza en celebraciones festivas.
Personas RelacionadasSan Atanasio, Símaco, Papa Francisco, Tomás de Aquino
TemaAlabanza trinitaria, ángeles y asamblea
TipoTérmino litúrgico, Siglo IV
Uso LitúrgicoRitos iniciales de la misa, tras el acto penitencial y antes de la oración colecta, reservado a domingos fuera de Adviento y Cuaresma, solemnidades y fiestas.

Tabla de contenido

Nombre y significado

La palabra gloria traduce el latín gloria y el griego dóxa, términos asociados a la alabanza, el honor y la manifestación de la grandeza de Dios. En el uso litúrgico católico, «el Gloria» suele referirse al himno de la misa cuyo comienzo latino es Gloria in excelsis Deo, es decir, «Gloria a Dios en el cielo».1,3

El nombre también puede aludir a la doxología menor, una fórmula breve que glorifica al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Por tanto, conviene distinguir entre el Gloria de la misa, o doxología mayor, y el Gloria al Padre, o doxología menor. Ambas expresan alabanza trinitaria, pero difieren en su extensión, origen y función litúrgica.1

El Gloria de la misa

Estructura y contenido

El Gloria in excelsis Deo es un himno de alabanza dirigido a Dios. Su comienzo evoca el anuncio angélico del nacimiento de Jesús en Belén: gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra. La Iglesia hace suya esa alabanza celestial y la convierte en oración de la comunidad reunida.4

El himno se dirige al Padre y al Hijo, a quien invoca como Señor y Cordero de Dios, y concluye con una referencia explícita al Espíritu Santo. Combina la glorificación de Dios con la petición de misericordia y paz; por eso constituye a la vez un acto de alabanza y una súplica.3,2

En la celebración, la asamblea puede cantar el himno, alternar el canto con el coro o escucharlo cantado por el coro. Cuando no se canta, la comunidad lo recita, toda junta o por partes alternadas.5,6

Función teológica: alabanza trinitaria, ángeles y asamblea

El Gloria une la alabanza de los ángeles con la oración de la Iglesia. La primera parte recoge el canto asociado al nacimiento de Cristo; al cantarlo, la comunidad cristiana participa en esa proclamación de gloria y paz. La catequesis de la Iglesia presenta el himno como una expresión de la unión entre el cielo y la tierra que trae Cristo.4

Su estructura conduce desde la alabanza al Padre hasta la súplica dirigida al Hijo, e incluye al Espíritu Santo en la doxología final. La asamblea no solo proclama la grandeza de Dios: también pide misericordia y paz. Así, el Gloria expresa la oración de una Iglesia reunida en el Espíritu, que alaba y suplica al Padre y al Cordero.2,5

La tradición entiende la doxología como una fórmula de alabanza que reconoce la gloria de Dios y la proclama duradera. La forma trinitaria «Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo» adquirió especial relevancia en el siglo IV, cuando los cristianos insistieron en confesar conjuntamente la gloria de las tres personas divinas.1

Lugar y uso en la liturgia

En el rito romano, el Gloria ocupa un lugar dentro de los ritos iniciales de la misa: sigue al acto penitencial y precede a la oración colecta. Su carácter festivo explica que no aparezca en todas las celebraciones. La normativa litúrgica descrita en las fuentes lo reserva a los domingos fuera de Adviento y Cuaresma, a las solemnidades, a las fiestas y a celebraciones especialmente solemnes.2,5

El himno prepara a la asamblea para la liturgia de la Palabra mediante una proclamación común de alabanza. No sustituye la oración colecta, que viene después y reúne en una petición las intenciones de quienes participan en la celebración.4,5

Historia del Gloria de la misa

Origen antiguo y uso en la oración matutina

El Gloria procede de la antigua himnodia cristiana y guarda una estrecha relación con la oración matutina. La tradición historiográfica lo vincula a un himno griego de alabanza cuyo comienzo evoca el canto de los ángeles. Su presencia en la liturgia romana de la misa, sin embargo, fue gradual: primero formó parte de la oración de la mañana y, con el tiempo, pasó a la celebración eucarística.2,7,5

La Catholic Encyclopedia de 1913 atribuye una parte del himno a una fecha anterior al año 150 y relaciona su introducción completa en la liturgia occidental con san Atanasio. Esta tradición requiere cautela: tales atribuciones pertenecen a reconstrucciones históricas antiguas y no deben confundirse con una certeza demostrada sobre el autor o la fecha exacta de composición. Las fuentes académicas describen, en términos más prudentes, una incorporación paulatina del himno a la misa romana.7,5

Incorporación a la misa romana

Los testimonios litúrgicos sitúan el uso del Gloria en la misa papal romana en torno a los siglos V y VI. En una primera etapa, su recitación estuvo vinculada a celebraciones determinadas y al ministerio del obispo de Roma; después se extendió a otras ocasiones y ministros. Un estudio litúrgico recoge la noticia de que durante el pontificado de Símaco, entre 498 y 514, el himno se habría cantado los domingos y en las fiestas de los mártires, aunque su uso seguía sujeto a restricciones.8

La práctica se amplió gradualmente. Para finales del siglo VIII, los presbíteros podían emplear el Gloria en las ocasiones en que lo usaban los obispos. Esta evolución muestra que el himno no entró de una vez en todas las misas, sino que pasó de un uso limitado y festivo a una presencia más extendida en el calendario romano.2

Atribuciones y cautela histórica

La historia del Gloria reúne testimonios litúrgicos, tradiciones devocionales y explicaciones posteriores. La atribución del himno entero a un autor concreto, o la afirmación de que una figura determinada lo tradujo e incorporó personalmente a la misa, no equivale por sí misma a una conclusión histórica segura. Conviene distinguir esas atribuciones de los datos más generales que describen su uso temprano en la oración matutina y su posterior incorporación progresiva a la misa.2,7,5

La doxología menor: Gloria al Padre

La doxología menor es la fórmula breve que glorifica al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. En español suele expresarse así: «Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén». La tradición la emplea como conclusión de salmos y oraciones, y en diversos momentos de la liturgia.1

Su origen pertenece a la práctica cristiana de concluir himnos y oraciones con fórmulas de alabanza a Dios, una costumbre que la tradición relaciona con formas de oración judías. Las primeras doxologías cristianas no siempre nombraban a las tres personas divinas del mismo modo: algunas se dirigían al Padre, otras lo hacían mediante el Hijo o incluían referencias al Espíritu Santo. La fórmula trinitaria explícita se generalizó especialmente en el siglo IV.1

La expresión final «por los siglos de los siglos» proclama que la gloria de Dios permanece para siempre. En las tradiciones litúrgicas orientales aparece también una fórmula equivalente a «ahora y siempre, y por los siglos de los siglos».1

Diferencias entre la doxología mayor y la menor

Las dos doxologías comparten la finalidad de glorificar a Dios y la orientación trinitaria, pero no son intercambiables:

  • La doxología mayor es el himno extenso de la misa, que comienza con la alabanza a Dios en las alturas, evoca el canto angélico y combina alabanza y súplica.
  • La doxología menor es una fórmula breve que glorifica al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y concluye con una afirmación de la gloria eterna de Dios.
  • El Gloria de la misa se reserva a celebraciones de carácter festivo dentro del rito romano; la doxología menor funciona como conclusión de salmos, himnos y oraciones en distintas formas de oración litúrgica.1,2,5

No hay que confundir, por tanto, el himno que la asamblea canta o recita en la misa con la breve fórmula «Gloria al Padre». La relación entre ambos reside en su propósito común: dirigir la oración cristiana hacia la gloria de Dios y confesar la fe trinitaria.1,3

Citas y referencias

  1. Doxología, Enciclopedia Católica, Doxología (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9
  2. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 158 (1999). 2 3 4 5 6 7 8
  3. Gloria in excelsis Deo, Enciclopedia Católica, Gloria in Excelsis Deo (1913). 2 3
  4. «Gloria a Dios en el cielo», Papa Francisco. Audiencia general del 10 de enero de 2018, 1 (2018). 2 3
  5. B6. Gloria a Dios, Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 227 (1999). 2 3 4 5 6 7 8
  6. B7. Oración colecta de apertura, Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 228 (1999).
  7. Himnodia y himnología, Enciclopedia Católica, Himnodia e Himnología (1913). 2 3
  8. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 138 (1999).
Modificado el 25 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.02 • 143 visitas • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/7p74rb68d

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