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Glotonería

La glotonería es el deseo o consumo desordenado de comida y bebida: no consiste simplemente en disfrutar de la mesa ni en comer más de lo necesario en una ocasión, sino en permitir que el apetito se aparte de la razón, la salud, las responsabilidades y el destino espiritual de la persona. La tradición católica la considera un vicio capital y propone la templanza como virtud contraria.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreGlotonería
CategoríaTérmino
Nombre CompletoGula
DescripciónDeseo o consumo desordenado de comida y bebida, apartando el apetito de la razón, la salud, las responsabilidades y el destino espiritual. Vicio capital que consiste en permitir que el apetito domine la conducta o perjudique bienes importantes, distinguiéndose de la simple disfrute de la mesa o de la cantidad ingerida
Referencias
  • Flp 3,19
  • Catecismo de la Iglesia Ucraniana: Cristo, nuestra Pascua, 759-760
Pecados RelacionadosProdigalidad, vanagloria
TipoVicio, Pecado capital, Pecado venial o falta grave según el daño, la salud y la responsabilidad
Tipo de VicioVicio capital
Virtud ContrariaTemplanza

Tabla de contenido

Concepto y alcance

Comer y beber son necesidades naturales, y los alimentos no son malos por sí mismos. La cuestión moral reside en la relación de la persona con ellos: el deseo se desordena cuando convierte la comida en un fin absoluto, domina la conducta o perjudica bienes importantes. Por eso, la glotonería no equivale a disfrutar de un alimento ni se mide solo por la cantidad ingerida.1,2

La tradición escolástica describió cinco modos de desorden, resumidos en una fórmula latina: prae-propere, laute, nimis, ardenter, studiose. En castellano, aluden a comer demasiado pronto, con excesivo refinamiento o gasto, en demasía, con avidez o con una preocupación desproporcionada por la comida. La lista no convierte cada gusto culinario o comida abundante en pecado: ayuda a discernir si el apetito ha perdido su medida racional.3

El criterio moral también considera las consecuencias. El exceso que daña seriamente la salud o incapacita a una persona para cumplir deberes importantes puede constituir una falta grave. En cambio, la tradición católica clásica considera que la indulgencia desordenada, cuando no alcanza esa gravedad, suele ser pecado venial. La gravedad concreta requiere valorar la conducta, el daño, la responsabilidad y el conocimiento de quien actúa.3

Vicio capital

La glotonería recibe el nombre de vicio capital porque puede favorecer otros desórdenes. La tradición ascética cristiana relaciona la falta de dominio en la comida y la bebida con una búsqueda más amplia de satisfacción inmediata y con una menor disponibilidad para los bienes espirituales. El Catecismo de la Iglesia greco-católica ucraniana la incluye entre los ocho pecados capitales de la tradición oriental; en Occidente, la tradición llegó a enumerar siete.1

La expresión bíblica «su dios es el vientre» (Flp 3,19) representa el caso extremo: vivir principalmente para comer y beber, como si el placer corporal fuese el fin último. La enseñanza moral distingue esa entrega radical al apetito de los fallos ordinarios de moderación.3

La glotonería puede relacionarse también con otros vicios, aunque no toda comida costosa, celebración o gusto por la gastronomía implica por sí mismo una falta. El gasto ostentoso, el derroche o el desprecio de las necesidades ajenas pueden revelar problemas morales adicionales. Un estudio teológico tomista apunta, por ejemplo, a posibles vínculos con la prodigalidad, la vanagloria y la falta de atención a los pobres.4

Glotonería y responsabilidad moral

La valoración moral no puede reducirse a observar el cuerpo o la cantidad de comida. La audiencia de 2024 de Francisco sobre este vicio distingue la glotonería de enfermedades como la anorexia, la bulimia y la obesidad, y presenta los trastornos alimentarios como afecciones dolorosas que a menudo guardan relación con sufrimientos psíquicos y espirituales. Por tanto, una enfermedad, un diagnóstico clínico o la apariencia física no bastan para atribuir culpa moral.2

La responsabilidad depende de la libertad y de las circunstancias concretas, además de la conducta considerada. Las dificultades de salud, la historia personal y otros factores pueden afectar al modo de comer y al dominio sobre los apetitos; el juicio moral debe evitar atribuir automáticamente pecado a quien padece un trastorno alimentario. La catequesis de Francisco centra la reflexión en la relación interior con la comida, no en declarar impuros determinados alimentos.2

Dimensión espiritual y social

La comida sostiene la vida y puede favorecer la comunión familiar y social. Sin embargo, cuando el consumo absorbe la atención y aparta de las obligaciones o de la vida espiritual, la persona corre el riesgo de tratar los alimentos como un fin en sí mismos. La tradición cristiana llama a recibirlos con gratitud y a mantener una relación libre y ordenada con ellos.1,2

Francisco amplía la reflexión a la dimensión social y ecológica: compara la voracidad individual con una cultura consumista que explota los bienes de la tierra en vez de protegerlos. Esta aplicación no identifica sin más la glotonería personal con todo consumo, pero invita a considerar cómo los hábitos alimentarios y el uso de los recursos afectan a los demás y al mundo común.2

La tradición espiritual también habla de glotonería espiritual. Juan de la Cruz emplea esta expresión para describir la búsqueda insistente de consuelos sensibles en la oración y en otras prácticas religiosas. El problema no reside en experimentar consuelo, sino en convertir la sensación agradable en el objetivo de la vida espiritual, en lugar de buscar a Dios con libertad y perseverancia.3

Templanza y remedios

La virtud contraria a la glotonería es la templanza, que ordena los apetitos y permite disfrutar de la comida sin quedar sometido a ella. No significa rechazar el alimento ni tratar como malo el placer legítimo de comer, sino mantener ambos dentro de una medida compatible con la salud, las responsabilidades y el bien espiritual.1,4

El ayuno y la abstinencia, practicados con prudencia, forman parte de la tradición ascética católica. Su propósito no consiste en pasar hambre por sí misma, sino en ejercitar la libertad frente a los deseos y dedicar más tiempo y atención a los bienes espirituales. La disciplina debe respetar la capacidad de cada persona.5

La gratitud, la moderación y la disposición a compartir ayudan a ordenar el uso de los alimentos. La catequesis de Francisco contrapone la acumulación egoísta a la sensibilidad hacia quien pasa necesidad, y propone una actitud agradecida y sobria ante los bienes de la creación.2

En la enseñanza cristiana

La reflexión católica sobre la glotonería no condena la comida, el placer legítimo ni la convivencia alrededor de la mesa. Examina si el apetito permanece integrado en una vida ordenada o si llega a dominarla, dañar la salud, obstaculizar deberes y cerrar a la persona a los demás y a Dios. La templanza busca que comer y beber sostengan la vida sin convertirse en su finalidad última.3,1,2

Citas y referencias

  1. Tercera parte: La vida de la Iglesia - II. La persona en Cristo como nueva creación - C. Una ascesis que purifica - 2. Los ocho pecados capitales 469 y sus virtudes opuestas - A. La gula y su virtud opuesta: la templanza, Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Ucraniana: Cristo, nuestra Pascua, 759 (2016). 2 3 4 5
  2. Ciclo de catequesis. Vicios y virtudes. 3. La gula, Papa Francisco. Audiencia general del 10 de enero de 2024 - Ciclo de catequesis. Vicios y virtudes. 3. La gula, 1 (2024). 2 3 4 5 6 7
  3. Gula, Enciclopedia Católica, Gluttony (1913). 2 3 4 5
  4. La lujuria frente a la inclinación natural hacia el matrimonio y la vida familiar, Basilio Cole, O.P. Una evaluación tomista del Catecismo de la Iglesia Católica sobre los vicios capitales, 15 (2018). 2
  5. Tercera parte: La vida de la Iglesia - II. La persona en Cristo como nueva creación - C. Una ascesis que purifica - 2. Los ocho pecados capitales 469 y sus virtudes opuestas - A. La gula y su virtud opuesta: la templanza, Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Ucraniana: Cristo, nuestra Pascua, 760 (2016).
Modificado el 11 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.93 • 62 visitas • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/p3zhv1p6v

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