La teología católica distingue varios tipos de gracia para comprender mejor sus múltiples dimensiones y efectos en la vida humana.
Gracia Actual y Gracia Santificante
Antes del Concilio de Trento, no siempre se distinguía explícitamente entre la gracia actual y la gracia santificante. Sin embargo, debido a controversias modernas, se hizo necesario diferenciarlas claramente.
Gracia Actual
La gracia actual es una ayuda sobrenatural transitoria que Dios concede para realizar actos saludables. Su nombre proviene del latín actualis (ad actum), porque se otorga para la ejecución de actos salvíficos y está presente y desaparece con la acción misma. Es una moción o pasión que mueve al ser humano hacia el bien.
La gracia actual puede ser de la inteligencia (gratia illuminationis) o de la voluntad. La gracia iluminadora sugiere buenos pensamientos al intelecto en la obra de la salvación. En cuanto al consentimiento de la voluntad, se distinguen dos pares de gracias actuales:
Gracia Operante (o Preveniente): Esta gracia precede a todos los esfuerzos humanos y a la justificación, moviendo a la persona hacia la conversión. San Agustín desarrolló esta distinción para subrayar la enseñanza paulina de que la gracia obra en la persona antes de la conversión y como precondición para ella. Dios mueve a la voluntad hacia un fin sobrenatural. En este sentido, la voluntad se comporta como movida y Dios como motor. La gracia operante es el acto de la voluntad que desea a Dios como el bien especial supremo, es decir, como el fin sobrenatural.
Gracia Cooperante (o Justificante): Esta gracia sigue a la justificación y permite la cooperación activa del ser humano con Dios. La cooperación humana es en sí misma un don. En las acciones en las que Dios mueve al agente hacia un fin, mientras que el agente humano quiere los medios para ese fin, la gracia cooperante está obrando. Aquí, la persona humana coopera con Dios a través de su acto de voluntad.
Aunque la gracia operante es universalmente ofrecida a todos los seres humanos para participar en el misterio de la redención, puede ser rechazada.
Gracia Santificante
La gracia santificante (también conocida como gracia justificante o gratia gratum faciens) es un estado permanente de santidad que hace al alma agradable a Dios,,. Es un don de Dios que eleva a la persona al orden sobrenatural y la dispone a actuar hacia los fines propios de este orden. La gracia santificante es la gracia que obra en el agente humano para atraerlo más profundamente a la corriente de la gracia, aumentando la fe y la caridad en esa persona.
La gracia habitual se deriva de la comprensión de que la gracia es un don de Dios para actuar a nivel sobrenatural. Implica un don en el que Dios mueve al agente humano a estar dispuesto a actuar hacia los fines propios del orden sobrenatural. Dios infunde la gracia habitual para inclinar al agente a actuar hacia los bienes de la vida divina.
Otras Distinciones de la Gracia
Gracia gratis data (gracia libremente dada): A diferencia de la gracia santificante que hace a uno agradable a Dios, la gracia gratis data es una gracia dada libremente por Dios que permite a quien la recibe convertirse en un agente a través del cual Dios dirige a otros a la comunión con Él por medio de signos externos.
Gracia Interna y Externa: La gracia santificante pertenece a la gracia interna, ya que dirige al agente humano hacia Dios. La gracia gratis data pertenece a la gracia externa.