Origen histórico
Durante los siglos XVI y XVII, dominicos y jesuitas debatieron cómo armonizar la eficacia de la gracia, la presciencia divina y la libertad humana. La controversia adquirió especial intensidad tras la publicación de la Concordia de Luis de Molina en 1588. Las discusiones romanas conocidas como controversia de auxiliis intentaron resolver las diferencias entre el molinismo y las posiciones vinculadas a Domingo Báñez.,
La Santa Sede no impuso entonces una solución única a todas las escuelas católicas. El papa disolvió la congregación encargada de resolver la disputa y pidió caridad entre las partes, dejando abierta la cuestión teológica.
Molinismo
El molinismo explica la eficacia de la gracia poniendo especial énfasis en el consentimiento libre de la voluntad. Según esta perspectiva, una gracia puede ser suficiente en sí misma y convertirse en eficaz cuando la persona coopera libremente con ella. Si dos personas reciben una gracia semejante y una coopera mientras la otra resiste, la diferencia inmediata radica en el uso que cada una hace de su libertad.
La teología molinista recurre tradicionalmente a la ciencia media, es decir, al conocimiento divino de lo que cada criatura libre haría en determinadas circunstancias. Así intenta explicar cómo Dios conoce infaliblemente los actos libres sin convertirlos en actos forzados. La cuestión pertenece al ámbito de las explicaciones teológicas permitidas, no a una definición dogmática que obligue a todos los católicos.
Tomismo y premoción física
El tomismo, especialmente en la formulación bañeciana, sostiene con mayor fuerza que la gracia eficaz recibe su eficacia de Dios y no de un consentimiento humano anterior. El libre consentimiento de la criatura aparece como fruto de la gracia eficaz, mientras que la gracia suficiente ofrece la capacidad para obrar sin producir necesariamente el acto.
Esta explicación utiliza la doctrina de la premoción física, según la cual Dios mueve la voluntad como causa primera, pero la mueve conforme a su naturaleza racional y libre. La moción divina no equivale a violencia: Dios causa el acto libre precisamente en cuanto acto libre.
Los tomistas acusan al molinismo de conceder demasiado peso a la decisión autónoma de la criatura y de poner en peligro la primacía de la gracia. Los molinistas, por su parte, objetan que el tomismo puede dificultar la explicación de la responsabilidad humana cuando la gracia suficiente necesita una ayuda adicional para producir el acto. Ambas escuelas pretenden salvaguardar verdades católicas: la soberanía de Dios, la eficacia de la gracia y la libertad de la voluntad.