El salmo consta de 26 versículos. Su forma es la de una letanía: cada versículo proclama una obra o una cualidad de Dios y concluye con la misma respuesta, que las traducciones expresan como «porque es eterna su misericordia» o «porque es eterna su fidelidad». La repetición convierte la memoria de las obras de Dios en una oración comunitaria de alabanza y acción de gracias.,
Invitación a la acción de gracias
Los tres primeros versículos invitan a dar gracias al Señor, llamado Dios de los dioses y Señor de los señores. El comienzo presenta a Dios como soberano y bueno antes de recordar sus obras: la alabanza nace tanto de quién es Dios como de lo que hace por sus criaturas.,
La creación
Los versículos 4-9 celebran las maravillas de Dios creador. El himno menciona los cielos, la tierra extendida sobre las aguas y los grandes astros: el sol, la luna y las estrellas. Estos elementos ordenan el día y la noche y permiten situar el tiempo humano dentro de un mundo creado por Dios. La creación no aparece como un simple escenario de la historia de la salvación, sino como su comienzo y como una manifestación de la bondad divina.,,
El éxodo y la liberación de Israel
Los versículos 10-16 evocan la salida de Egipto. El salmo recuerda la muerte de los primogénitos egipcios, la liberación de Israel, el paso por el mar Rojo y la conducción del pueblo por el desierto. La referencia a la «mano fuerte» y al «brazo extendido» expresa la intervención poderosa de Dios en favor de quienes vivían bajo la esclavitud.,,
La tierra y la memoria de la aflicción
En los versículos 17-22, el salmo recuerda la derrota de reyes poderosos, entre ellos Sijón, rey de los amorreos, y Og, rey de Basán, y la entrega de su territorio como heredad de Israel. La memoria de la tierra recibida prolonga el relato del éxodo: la liberación conduce a un don concreto y permite al pueblo reconocer su historia como obra de Dios.,,
Los versículos 23-25 acercan el himno a la experiencia presente de la comunidad. Dios recuerda al pueblo en su abatimiento, lo rescata de sus adversarios y da alimento a todo ser viviente. El salmo pasa así de los grandes acontecimientos del pasado a la ayuda cotidiana y universal del Creador. El último versículo vuelve a invitar a dar gracias al «Dios del cielo», cerrando la oración con la alabanza inicial.,