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Gran Hallel (Salmo 136)

El Gran Hallel es el nombre tradicional del Salmo 136 en la numeración hebrea y de muchas traducciones modernas, correspondiente al Salmo 135 en la numeración grecolatina. Este himno de acción de gracias recorre la creación y la historia de Israel mediante una letanía cuyo estribillo proclama la misericordia perdurable de Dios. La tradición judía lo vincula especialmente con la celebración de la Pascua; la interpretación cristiana contempla en su alabanza de la liberación una anticipación de la salvación culminada en Jesucristo.1,2,3

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreGran Hallel (Salmo 136)
CategoríaPersona
Nombre CompletoGran aleluya
DescripciónHimno de acción de gracias que recorre la creación y la historia de Israel con un estribillo sobre la misericordia divina. Nombre tradicional del Salmo 136 en la numeración hebrea y 135 en la grecolatina. Recuerda que la acción de Dios atraviesa la historia y sostiene la vida de sus criaturas mediante un amor fiel
TítuloGran Hallel
Referencias
  • Salmo 136 (hebreo) / Salmo 135 (grecolatina).
  • Salmo 136, Evangelio de Mateo.
Conceptos ReflejadosHesed, misericordia, creación, éxodo, acción de gracias.
ContenidoHimno de 26 versículos en forma de letanía que alaba a Dios por la creación, el éxodo, la liberación de Israel y la providencia cotidiana.
Importancia EclesialModelo de oración litúrgica y cotidiana que une la alabanza al Creador con la acción salvadora en el tiempo.
Interpretación TradicionalLa tradición judía lo vincula con la Pascua; la cristiana contempla en su alabanza una anticipación de la salvación en Cristo.
Personas RelacionadasJesucristo, Benedicto XVI, Papa Francisco, Juan Pablo II
TemaLa misericordia perdurable de Dios manifestada en la creación y en la historia de la salvación.
Tesis CentralLas obras de Dios en el universo y en la historia son manifestaciones de su fidelidad y misericordia eternas.
TipoFigura bíblica
Uso LitúrgicoLiturgia de la Pascua judía y liturgia de las Vísperas cristianas.

Tabla de contenido

Nombre y numeración

La expresión Gran Hallel significa «gran alabanza». El salmo recibe este nombre en la tradición judía por su carácter solemne y por su uso en la liturgia pascual. La numeración varía según la tradición bíblica: aparece como Salmo 136 en la numeración hebrea y en numerosas Biblias actuales, y como Salmo 135 en la grecolatina, seguida por la Vulgata y por la liturgia romana tradicional.1,2

La palabra Hallel está relacionada con la alabanza. El título distingue este salmo de otros himnos de alabanza y subraya su amplitud: no celebra un único favor, sino una sucesión de obras divinas que abarca el universo, la liberación de Israel y la providencia de Dios.1,4

Estructura y contenido

El salmo consta de 26 versículos. Su forma es la de una letanía: cada versículo proclama una obra o una cualidad de Dios y concluye con la misma respuesta, que las traducciones expresan como «porque es eterna su misericordia» o «porque es eterna su fidelidad». La repetición convierte la memoria de las obras de Dios en una oración comunitaria de alabanza y acción de gracias.5,1

Invitación a la acción de gracias

Los tres primeros versículos invitan a dar gracias al Señor, llamado Dios de los dioses y Señor de los señores. El comienzo presenta a Dios como soberano y bueno antes de recordar sus obras: la alabanza nace tanto de quién es Dios como de lo que hace por sus criaturas.5,1

La creación

Los versículos 4-9 celebran las maravillas de Dios creador. El himno menciona los cielos, la tierra extendida sobre las aguas y los grandes astros: el sol, la luna y las estrellas. Estos elementos ordenan el día y la noche y permiten situar el tiempo humano dentro de un mundo creado por Dios. La creación no aparece como un simple escenario de la historia de la salvación, sino como su comienzo y como una manifestación de la bondad divina.5,1,6

El éxodo y la liberación de Israel

Los versículos 10-16 evocan la salida de Egipto. El salmo recuerda la muerte de los primogénitos egipcios, la liberación de Israel, el paso por el mar Rojo y la conducción del pueblo por el desierto. La referencia a la «mano fuerte» y al «brazo extendido» expresa la intervención poderosa de Dios en favor de quienes vivían bajo la esclavitud.5,1,7

La tierra y la memoria de la aflicción

En los versículos 17-22, el salmo recuerda la derrota de reyes poderosos, entre ellos Sijón, rey de los amorreos, y Og, rey de Basán, y la entrega de su territorio como heredad de Israel. La memoria de la tierra recibida prolonga el relato del éxodo: la liberación conduce a un don concreto y permite al pueblo reconocer su historia como obra de Dios.5,1,4

Los versículos 23-25 acercan el himno a la experiencia presente de la comunidad. Dios recuerda al pueblo en su abatimiento, lo rescata de sus adversarios y da alimento a todo ser viviente. El salmo pasa así de los grandes acontecimientos del pasado a la ayuda cotidiana y universal del Creador. El último versículo vuelve a invitar a dar gracias al «Dios del cielo», cerrando la oración con la alabanza inicial.5,8

El estribillo y la misericordia de Dios

El estribillo constituye el centro teológico y poético del Gran Hallel. La expresión hebrea hesed, que aparece en cada respuesta, posee un sentido amplio: puede aludir a misericordia, amor fiel, lealtad y fidelidad a una relación. En el salmo, no designa un sentimiento pasajero, sino la bondad constante con la que Dios acompaña a su pueblo y sostiene la vida de sus criaturas.2,1

La reiteración del estribillo interpreta cada episodio. La creación, el éxodo, la heredad y el alimento no aparecen como acontecimientos aislados, sino como manifestaciones de una misma fidelidad divina. Para el orante, repetir la respuesta significa recordar que la acción de Dios atraviesa la historia y no queda limitada a un único momento.1,3

Uso litúrgico judío

La tradición judía considera el Gran Hallel un himno solemne de acción de gracias y lo asocia especialmente con la liturgia de la Pascua. Su forma responsorial facilita que una voz proclame las obras de Dios y que la asamblea responda con el estribillo. El contenido del salmo corresponde a la memoria pascual porque enlaza la alabanza al Creador con la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto.1,2

Interpretación cristiana

La lectura cristiana reconoce en el salmo la historia de la salvación narrada en el Antiguo Testamento y la contempla a la luz de Cristo. La creación y la liberación de Israel muestran a un Dios que no permanece distante, sino que actúa en el mundo y acompaña a su pueblo. Desde la fe cristiana, la encarnación del Hijo lleva esa cercanía a su plenitud: Dios ofrece en Jesucristo la salvación y la redención de la humanidad.1,9

El Evangelio de Mateo relata que, después de cantar un himno en la última cena, Jesús y sus discípulos salieron hacia el monte de los Olivos. Benedicto XVI considera probable que ese himno estuviera relacionado con el Gran Hallel, que tradicionalmente se cantaba al término de la cena pascual; la identificación es una interpretación, no una afirmación explícita del Evangelio. En esta lectura, el salmo sitúa la pasión de Jesús bajo el signo de la misericordia divina.1,3

La repetición «porque es eterna su misericordia» adquiere, por tanto, una resonancia pascual para los cristianos. El papa Francisco relaciona el salmo con la pasión y el sacrificio de Cristo: Jesús habría rezado sus palabras antes de afrontar la cruz, y su entrega manifiesta de modo supremo el amor misericordioso de Dios.3

Presencia en la oración cristiana

El Gran Hallel también forma parte de la oración litúrgica cristiana. En la liturgia de las Vísperas, el salmo aparece dividido en dos partes, una dedicada principalmente a la creación y otra a las obras de Dios en la historia. Esta distribución permite meditar por separado las dos grandes dimensiones que el himno enlaza: el mundo creado y la acción salvadora de Dios en el tiempo.2,4

Su estructura ofrece además un modelo de oración para la vida cotidiana: recordar los bienes recibidos, reconocer la presencia de Dios en la historia y responder con gratitud. La repetición del estribillo no elimina las dificultades; mantiene viva la memoria de la bondad divina incluso en tiempos de abatimiento y necesidad.3,8

Citas y referencias

  1. El gran aleluya, salmo 136 (135), Papa Benedicto XVI. Audiencia general del 19 de octubre de 2011: El gran aleluya, Salmo 136 (135), 1 (2011). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. ¡Salmo 136[135] - Su misericordia es eterna! , Papa Benedicto XVI. Audiencia general del 9 de noviembre de 2005: ¡Salmo 136[135] - Su misericordia es eterna! , 1 (2005). 2 3 4 5
  3. Papa Francisco. Misericordiae Vultus - Bula de convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia (11 de abril de 2015), 7 (2015). 2 3 4 5
  4. Salmo 136[135] - Al Dios del cielo dad gracias, Papa Benedicto XVI. Audiencia general del 16 de noviembre de 2005: Salmo 136[135] - Al Dios del cielo dad gracias, 1 (2005). 2 3
  5. Salmo 136, La Biblia Versión Estándar Revisada, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, Salmo 136 (1993). 2 3 4 5 6
  6. ¡Salmo 136[135] - Su misericordia es eterna! , Papa Benedicto XVI. Audiencia general del 9 de noviembre de 2005: ¡Salmo 136[135] - Su misericordia es eterna! , 2 (2005).
  7. La Trinidad es el Dios único que creó y llenó todas las cosas, Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 9 de febrero de 2000, 1 (2000).
  8. Salmo 136[135] - Al Dios del cielo dad gracias, Papa Benedicto XVI. Audiencia general del 16 de noviembre de 2005: Salmo 136[135] - Al Dios del cielo dad gracias, 3 (2005). 2
  9. Salmo 136[135] - Al Dios del cielo dad gracias, Papa Benedicto XVI. Audiencia general del 16 de noviembre de 2005: Salmo 136[135] - Al Dios del cielo dad gracias, 4 (2005).
Modificado el 11 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.09 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/17d11n40z

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